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La “nueva política” de Macron busca alcanzar la mayoría absoluta

El movimiento del presidente francés amenaza con arrasar en las elecciones legislativas. La mitad de sus candidatos no han ocupado antes cargos electos.

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El presidente francés Emmanuel Macron monta en bici en Le Touquet, Francia, este sábado. REUTERS/Philippe Wojazer

Una renovación política sin precedentes. La nueva Asamblea Nacional que saldrá de las elecciones legislativas francesas, celebradas este domingo 11 y el 18 de junio, no se parecerá a la anterior. De los 577 diputados salientes, más de 200 no vuelven a presentarse, forzados la mayoría de ellos por la aprobación de una ley hace dos años que impide compatibilizar el escaño con un puesto municipal o regional. Y la mayoría de los que intentarán su reelección difícilmente lo conseguirá. ¿Las razones de ello? La decadencia del bipartidismo francés y la ola del presidente Macron que amenaza con arrasar en estas elecciones.

Según los últimos sondeos, el movimiento de Macron, La République en marche (La Républica en marcha, LREM), obtendrá en la primera vuelta un 31,5% de los votos, le seguirá el partido de Los Republicanos (derecha) con un 22%, el ultraderechista Frente Nacional con el 17%, la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon (Republicano y socialecologista) con el 11,5% y el Partido Socialista (PS) con el 8%. Si se cumplen estos pronósticos, LREM conseguirá más de 400 diputados, una cifra claramente superior a los 289 escaños necesarios para la mayoría absoluta.

Tras ganar unas elecciones presidenciales francesas, la formación del ganador recibe un impulso extra y esto asegura su victoria en las legislativas, que se celebran apenas unas semanas después de las presidenciales. Este efecto se ha visto reforzado en el caso de Macron no sólo por el buen desempeño mostrado durante sus primeros compromisos internacionales, como la famosa encajada de manos con Donald Trump, sino también por la configuración de un gobierno que reúne a ministros socialistas y de la derecha republicana. Una OPA al bipartidismo francés que también favorece su operación renove en el Parlamento.

Representantes de la Francia más próspera

El 52% de las personas investidas por la LREM en las legislativas no han ocupado antes ningún cargo político electo. El 40% de ellas no había participado en ninguna campaña electoral y muchas de ellas ni tan siquiera habían militado en otra formación política. Estos nuevos candidatos, seleccionados por un comité de investidura, responden a perfiles variopintos, como el de la torera Marie Sara, el bombero Jean-Marie Fievet o el matemático conocido mundialmente Cédric Villani.

La mayoría de los candidatos de Macron son empresarios, funcionarios o ejercen profesiones liberales

Aunque han sido calificados pomposamente como de “candidatos la sociedad civil”, la mayoría de ellos son empresarios, funcionarios o ejercen profesiones liberales. Pertenecen a las mismas categorías sociales que los diputados salientes. “Llegaremos a la Asamblea Nacional con una mirada nueva y podremos aportar nuestras competencias personales”, asegura Delphine O, 31 años, que se presenta en el distrito XIX de Paris como suplente del candidato centrista Mounir Mahjoubi, 33 años, secretario de estado de la transformación digital. Joven, geek y fan del mundo digital, Mahjoubi representa casi una caricatura de la renovación ciudadana reivindicada por Macron. De origen marroquí, este “self-made-man” tuvo que trabajar en un centro de llamadas para pagar sus estudios y así empezó una brillante carrera como emprendedor, presidente del Consejo nacional de lo digital y ahora como el miembro más joven del primer ejecutivo de Macron.

Para conservar su puesto, sin embargo, deberá batir en su circunscripción al secretario general del PS, Jean-Christophe Cambadélis, que ha sido diputado durante más de 25 años. Este desafío parece a su alcance, ya que en la primera vuelta de las presidenciales Macron consiguió el 30% de los sufragios en este distrito parisino tradicionalmente de izquierdas. Si finalmente fuera elegido diputado, cedería el escaño a su suplente, Delphine O, una especialista en el Próximo Oriente, hija de un padre coreano y una madre francesa.

“Los candidatos de la sociedad civil tendrán una visión más próxima a la de la ciudadanía y razonarán ante los problemas cuotidianos”, afirma Camille Maire, un simpatizante de Macron empleado en el sector de las finanzas y que asistió a la fiesta de final de campaña de Mounir Mahjoubi en un bar chic de cócteles en el nordeste parisino.

La renovación de la izquierda de la Francia Insumisa

Mientras la renovación ciudadana reivindicada por Macron seduce a las clases medias parisinas, no despierta la misma pasión entre los obreros. Entre los supuestos candidatos de “la sociedad civil”, no hay ningún obrero y menos de una decena de agricultores y empleados. “No hay que mirar la fotografía de hoy, sino los orígenes de nuestros candidatos. Como Mahjoubi, muchos de ellos proceden de familias humildes y han progresado gracias a su voluntad”, defiende Delphine O.

El movimiento de Macron “no representa en ningún caso una renovación desde abajo”, afirma un politólogo

“El término sociedad civil es un significante flotante que sirve para apelar a mucha gente, ya que hace referencia a toda aquella población que no está vinculada con los partidos tradicionales”, asegura el politólogo Thibault Rioufreyt, especialista en la socialdemocracia francesa. Este investigador en Sciences Po Lyon critica que el movimiento de Macron “no representa en ningún caso una renovación desde abajo”.

Además de LREM, la renovación de la clase política francesa también se ve favorecida por la Francia Insumisa de Mélenchon. Creado en febrero del año pasado, este movimiento presenta sus propios candidatos, sin haber llegado a ningún acuerdo con las otras fuerzas de la izquierda, como los ecologistas o los comunistas, que apoyaron a Mélenchon en las presidenciales. Para renovar la izquierda y hacerse con su hegemonía, esta formación cuenta con un 63% de los candidatos que no pertenece a ningún partido y el 94% de ellos no ha ocupado ningún cargo. “La mayoría de las personas investidas por la Francia Insumisa pertenecen a las clases medias bajas”, asegura Rioufreyt. Pero sólo el 17% de ellos son empleados.

¿Una mayoría dócil para el presidente Macron?

“Mientras hago campaña, la gente que me cruzo sobre todo valora mi actividad como abogado y activista”, explica Juan Branco, 27 años, abogado de Wikileaks y uno de los fichajes de Mélenchon para las legislativas. Nacido en Estepona (Málaga), Branco se presenta en la circunscripción de Clichy-sous-Bois, la misma ciudad donde los jóvenes negros Zyed Benna y Bouna Traoré murieron electrocutados en una torra de alta tensión en 2005 mientras huían de la policía. Un caso por el que Branco trabajó como abogado diez años después.

Fundado como una plataforma electoral hace poco más de un año, el movimiento de Macron no empezará a estructurarse como un partido hasta este verano

“Mi rival de LREM ha militado en el PS desde hace veinticinco años. No ha hecho nada más aparte de la política”, critica Branco, denunciando así las contradicciones del movimiento de Macron en el que cohabitan personas sin experiencia política y antiguos representantes centristas, de la derecha republicana, socialistas e incluso de los verdes franceses. “El hecho de unir a candidatos de izquierdas, de derechas y de la sociedad civil, me parece una idea de derechas, porque son escogidos por su trayectoria individual y no por defender un proyecto coherente de transformación de la sociedad”, afirma Branco.

Si se confirman los pronósticos y Macron consigue una gran mayoría conformada por diputados inexperimentados, este grupo parlamentario “probablemente seguirá al principio todas las directrices del gobierno y votará las leyes de forma muy disciplinada”, advierte Rioufreyt. Una de las primeras decisiones trascendentales que la Asamblea Nacional tomará durante el verano será la de permitir al gobierno de aprobar una reforma laboral por decreto.

“No estoy seguro de que los nuevos diputados aprobarán todas las leyes sin rechistar”, reconoce el sociólogo Albert Ogien, investigador en el prestigioso Centro Nacional de Recerca Científica (CNRS, por sus siglas en francés). Para este especialista en nuevas formas de democracia, “no hay que descartar que estos actúen también según sus intereses como ciudadanos, ya que algunos de ellos se presentan sin tener la intención de hacer una carrera política”. Fundado como una plataforma electoral hace poco más de un año, el movimiento de Macron no empezará a estructurarse como un partido hasta este verano. “Como sucedió con Podemos en España, posiblemente a partir de entonces surgirán corrientes y divisiones en el interior de esta formación”, advierte Ogien.