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"Somos los nuevos cascos azules y nuestras armas son las narices rojas"

El 'clown' lucense Iván Prado organiza el Festiclown Palestina, que empieza hoy

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'Un ejército de narices rojas' cuyas armas son la risa, 'las tartas de nata o quince bolas en una sola mano', recorrerán desde hoy y hasta el día 15 de septiembre los territorios palestinos para luchar a su manera 'contra la ocupación militar israelí y en defensa de la humanidad'.

Impulsado por el clown lucense Iván Prado y sus Pallas@s en rebeldía, el Festiclown —festival internacional de clown— llevará por primera vez su terapia de la risa a Palestina después del fallido intento del año pasado. Entonces, Prado fue detenido y expulsado junto a Laila Tillawi nada más pisar Israel, a donde viajaron con intención de organizar un festival para octubre.

Un año después de su detención y expulsión y tras 'una cierta labor diplomática del Ministerio de Exteriores', cuenta Prado, el Festiclown Palestina no verá más obstáculos. 'Les salió cara mi expulsión ya que salí en muchísimos medios y se produjo mucho revuelo. No sale barato expulsar a un payaso', afirma.

Además, Prado y su 'ejército de narices rojas' llegan a territorio palestino en una 'etapa de pinza con todo lo que pasó con la Flotilla de Gaza y con el hecho de que ahora en septiembre la ONU debatirá el reconocimiento de un posible estado palestino '.

Los objetivos del festival son varios. El principal, explica, es 'romper el muro'. Pero 'no solo el muro de piedra que separa Palestina, sino también el informativo. Es un muro que genera sombra en los dos lados y se sustenta en la conciencia de toda Europa'. También buscan 'romper la ocupación militar'. 'Queremos abrir un pequeño agujero y hacer un acto de libertad'.

'A Israel les salió caro expulsar a un payaso'

Para Prado, desde el principio 'el circo simbolizó la ruptura de las fronteras'. 'Bajo una carpa existían distintas nacionalidades debido a una voluntad por unificar el mundo'. Ese es otra de las metas de este clown gallego: que el circo recupere 'el pulso de otras épocas, vital para la construcción de nuevos ideales'. En su cabeza sigue presente el sueño de un circo que sirva como 'metáfora de cosas extraordinarias que permita que lo imposible sea posible'.

La ocupación y el bloqueo de Israel a Palestina hacen que nos 'juguemos el futuro de la humanidad como concepto', asegura Prado, que además se pregunta el significado de esa palabra. 'Permitiendo una ocupación militar sustentada en el miedo desde hace 70 años estamos poniendo en cuestión el sentido humanitario, no como caritativo, sino como red de emociones, cuerpos, pensamientos'.

Un miedo que debe ser combatido 'con alegría, esperanza, risas e imaginación'. De todas ellas, la risa es el arma principal de estos 'nuevos embajadores de las Naciones Unidas'. A juicio del clown, la ONU hace tiempo que dejó de funcionar, por lo que están obligados a 'tomar su relevo'. 'Somos esos nuevos cascos azules que tienen que enfrentarse a situaciones dramáticas pero nuestras armas no dejan de ser las narices rojas'.

'El circo debe recuperar el pulso de otras épocas y el pulso vital de construcción de nuevos ideales'

Desde hoy y durante quince días, el Festiclown se asentará en tres ciudades (Jerusalén, Ramala y Nablus) aunque 'se expandirá por toda Cisjordania' y recorrerá distintos campos de refugiados y barriadas (ver programación).

El hecho de que sienten su base en esas tres urbes es que quieren ayudar a los payasos y a los proyectos circenses de la zona, de forma que en un futuro ellos mismos puedan organizar el festival.

Prado, que lleva en Palestina dos meses organizando las actuaciones y talleres de formación, se muestra optimista y asegura que 'hasta ahora, el festival ha tenido una gran acogida'. 'Toda la gente está entusiasmada, la recepción es extraordinaria', concluye.

De cara a próximos meses, Pallas@s en rebeldía viajará a Chiapas, donde ya hace tiempo que realizan proyectos de formación, y al Sáhara. Además, tienen la intención de regresar cada año a Palestina hasta que sus habitantes 'sean libres'.