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Obama afianza su ventaja con los superdelegados

Los pesos pesados del partido apuestan por el senador y piden a Hillary Clinton que se retire

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Al principio de las primarias, Hillary Clinton era la candidata ideal para la mayoría de los dirigentes del Partido Demócrata. La senadora por Nueva York resultaba más fiable para los pesos pesados demócratas, los que en caso de ser necesario decidirán el candidato del partido en agosto.

Ésa es la única ventaja que le queda a Clinton, superada en delegados electos y en votos por Barack Obama. En las últimas semanas Clinton también ha ido cediendo esa renta, la de los superdelegados, las figuras destacadas del partido con derecho a voto en la convención.

Es imposible saber con exactitud cuántos miembros del establishment han dado su apoyo a cada candidato, pero todas las estimaciones han reducido mucho la distancia entre los dos aspirantes. De los 796 superdelegados del Partido Demócrata, 243 han dado su apoyo a Clinton por 211 a Obama, según la CNN.

Desde el supermartes del 5 de febrero la tendencia es favorable al senador por Illinois: 64 superdelegados han anunciado su respaldo a Obama y sólo 9 a Clinton.Ninguno de los dos aspirantes demócratas puede alcanzar ya la cifra de 2.024 delegados sin contar con los superdelegados, con lo que el voto que den los 340 dirigentes del partido que no se han pronunciado podría resultar decisivo.

La última ocasión en la que los superdelegados jugaron un papel relevante fue en la victoria de Walter Mondale sobre Gary Hart en las primarias demócratas de 1984.

Hasta el 1 de julio

En el Partido Demócrata no se quiere que la lucha entre Clinton y Obama se alargue demasiado y perjudique la imagen del candidato que resulte elegido para enfrentarse al republicano John McCain en noviembre.

El presidente del partido, Howard Dean, ha decidido meter prisa a los dirigentes de su partido. 'Me gustaría que los superdelegados que faltan por decidirse lo hicieran antes del 1 de julio para no tener que llevar este asunto hasta la convención', dijo Dean el pasado fin de semana.

A Dean le asusta la enemistad creciente entre los seguidores de Clinton y Obama: 'Alguien va a perder por 49,8% de los votos. Y esa persona tiene que alentar luego a sus seguidores para que apoyen al otro candidato'.Desde las filas demócratas se sigue presionando a Clinton para que renuncie. A la ex primera dama no le salen las cuentas para remontar.

Las esperanzas de Clinton se basan en que el Partido Demócrata acabe aceptando los resultados de Michigan y Florida, anulados por adelantar sus primarias saltándose las normas del partido. Además tendría que frenar la sangría de superdelegados y lograr unas victorias convincentes en Pensilvania, Carolina del Norte y Oregón.

Obama no ha querido presionar y ha dicho que Clinton debería seguir en la carrera mientras pueda y tenga seguidores. Otro problema añadido es que Clinton vuelve a tener problemas financieros y acumula varios millones de dólares en facturas sin pagar.