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Obama carga con palabras contra la ley de Arizona

El presidente de EEUU asegura que los inmigrantes "son parte del país" y que el sistema así lo debe reflejar

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha mostrado más emotivo que efectivo en el que ha sido su primer gran discurso que ha dedicado a la polémica generada en el país debido a cambios en la política con los inmigrantes. El presidente ha realizado un discurso que incide en las ideas que lleva días transmitiendo al país: es necesaria una reforma integral para conseguir mejorar el sistema fronterizo, pero que también debe garantizar una regulación para los indocumentados del país.

Obama afirmó hoy que es necesario un sistema de inmigración para todo el país que 'refleje nuestros valores como un Estado de Derecho y un país de inmigrantes'. Aunque lo esperado era que el presidente se plantara frente a las novedades que ha introducido la ley en Arizona, que convierte en delito la inmigración ilegal, Obama no se ha extendido en sus críticas y, en poco más de media hora de discurso, no ha detallado ningún paso en contra de la ley.

Así lo dijo en un discurso para defender la necesidad de una reforma migratoria exhaustiva que pronunció en la Facultad de Diplomacia de la Universidad Americana, en Washington, ante una audiencia de unas 250 personalidades.

El presidente de EEUU ha reconocido que el sistema no está funcionando en el ámbito migratorio y que ello ha deribado en que hayan sido los estados los que tengan que legislar de forma autónoma, como ha ocurrido con la ley SB1070 en Arizona. Sin embargo, Obama no ha querido dejar escapar la oportunidad para aseverar que 'nunca antes' ha habido tantos agentes vigilando las fronteras, lo que ha ayudado a que la criminalidad en los estados fronterizos haya disminuido.

Pero, al contrario de lo esperado, el presidente se ha mostrado moderado en su defensa de la reforma, y ha basado sus argumentos criticando las posturas extremas y asegurando que 'no se puede detener y deportar a 11 millones de personas', que ello 'puede romper nuestra sociedad'.

Aunque no ha entrado en detalles de la reforma, el presidente ha pedido al Congreso que la apruebe ya que se trata de un asunto 'moral y no sólo económico o político'. Así, apunta a que la reforma se fundamenta en tres ideas principales, la regularización de los millones de indocumentados que se calcula residen en EEUU, multas para los empresarios que contraten a inmigrantes y más seguridad en la frontera.