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Obama confirma su deseo de viajar a España

El presidente de EEUU no concretó una fecha, pero recordó junto al rey su paso por Barcelona y Córdoba

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'Extremadamente cordial', 'ambientre muy caluroso', 'clima de mucho afecto', 'cariño'. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no tenía calificativos para describir el almuerzo de trabajo que ayer mantuvieron el rey y el presidente Barack Obama en la Casa Blanca.

Afganistán, Latinoamérica, Oriente Próximo o Guantánamo fueron los platos más contudentes de un menú que sirvió para ensalzar el buen momento por el que pasan las relaciones entre los dos países.

Era la primera vez que Obama recibía a un jefe de Estado europeo desde que su acceso a la Presidencia. Pero la Casa Blanca calificó la visita de 'privada', no de Estado, y no permitió el acceso de las cámaras a la sala del encuentro.

El rey no invitó formalmente a Obama a visitar España, pero el presidente estadounidense manifestó su 'intención', cuando lo permita su agenda, de viajar a las ciudades que había conocido hacía muchos años, Madrid y Barcelona. 'Se acordaba de las Ramblas y nos mencionó un par de pensiones', dijo Moratinos.

Obama 'expresó su agradacimiento por la contribución española a la nueva estrategia en Afganistán'. Según Moratinos, el mandatario estadounidense también se alegró de 'haber recuperado la excelente relación con España'. El presidente también agradeció la decisión de Madrid de acoger a cinco presos de Guantánamo. El primero de ellos, precisó el ministro, debería llegar 'antes del verano'.

Los dos jefes de Estado centraron su reunión en temas de politica internacional. Hablaron de mejorar las 'relaciones trasatlánticas ante la realidad de una nueva Europa después del Tratado de Lisboa' y en recuperar la ocasión perdida de una cumbre entre EEUU-UE, antes de finales de 2010, pasada la presidencia española.

Abordaron Oriente Próximo y, sobre todo, Latinoamérica, donde España se ofreció de mediadora o 'facilitadora' con países importantes para Washington como México, Venezuela y Cuba, donde Obama 'reconoció la labor de interlocución del rey con los líderes de estos países', explicó el responsable de Exteriores.

Al almuerzo, que duró hora y cuarto, sólo asistieron seis personas: Obama y el rey, Moratinos; la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton; el consejero de Seguridad Nacional, el general retirado James Jones, y el jefe de Casa del Rey, Alberto Aza. Y contó con un menú español preparado por el chef José Andrés: ensalada de arúgula, langostinos a la plancha y pastel de manzana. De bebida, vinos estadounidenses.

Obama recibió al monarca en un día denso, dedicado a analizar con su cúpula militar la evolución de la situación en Afganistán e Irak y cuando además se cumplía un año del amplio programa de iniciativas económicas para sacar al país de la crisis.

La visita del rey a Washington duró 12 horas. La comitiva aterrizó en la base de Andrews a las 11, el almuerzo se celebró a las 13 horas y a las siete el avión oficial ya despegaba hacia España.

El encuentro estaba previsto para la primera quincena de diciembre del año pasado, pero fue postergado al coincidir con el viaje de Obama a Oslo, para recibir el Nobel, y Copenhague, por la cumbre sobre cambio climático.

Hacía nueve años que el monarca no pisaba la Casa Blanca. La última vez que se vio con un presidente estadounidense fue en noviembre de 2004, en Crawford, en el rancho de George W. Bush, con quien se había entrevistado, en Washington, en 2001, poco después de la elección del responsable republicano.

Desde que llegó al trono, el rey se ha visto, en un momento u otro, con todos los presidentes estadounidenses desde Richard Ford, en 1976.