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Obama corre imparable hacia Texas y Ohio

El senador por Illinois logra en Wisconsin y Hawai su décima victoria seguida sobre Clinton

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'Houston, creo que hemos conseguido despegar'. Barack Obama celebró el martes por la noche sus dos victorias en las primarias de Wisconsin y Hawai ante19.000 personas en la capital económica de Texas. Ya van diez seguidas. El senador por Illinois confirma su avance frente a Hillary Clinton que necesita ahora ganar como sea la próxima etapa para seguir en la carrera.

Hawai, donde Obama creció, estaba cantado (76% de los votos) pero Wisconsin podía haberse convertido en un obstáculo, un dique de contención a favor de Clinton. No fue así. En un estado mayoritariamente blanco y significativamente obrero, Obama ganó por amplio margen -58% contra 41%- confirmando lo que habían anticipado las primarias de la semana pasada: el candidato ha hecho mella en el núcleo duro del electorado de su rival.

En Wisconsin, el senador consiguió dividir a las mujeres (47%-52% para Clinton) y se llevó la mayoría de los hombres (63%), los que sin duda hubieran votado a John Edwards, el ex senador por Carolina del Norte que se retiró de la contienda hace tres semanas.Son malas noticias para Hillary.

Sobre todo de cara a Ohio, un estado con una geografía social parecida, que, junto con Texas, Rhode Island y Vermont, celebra unas primarias decisivas, un nuevo supermartes, el próximo 4 de marzo.

Empate técnico

Los candidatos mantienen su empate técnico en el recuento de delegados electos necesarios para ganar la nominación del partido (2.025). Tras sus victorias del martes, Obama suma 1.154 y Clinton 1.011, según las cifras de la CNN.

La senadora necesita más que ganar, arrasar, en Texas y Ohio. Y aún así no le será fácil. Uno de los principales estrategas de la ex primera dama, Harold Ickes, aseguraba hace unos días que la candidata lucharía hasta la última primaria, el 7 de junio en Puerto Rico, y 'hasta la convención' de agosto.

¿Es Obama imparable? El martes lo parecía. La cortesía electoral quiere que un candidato espere al otro antes de hablar, para facilitar y garantizar una buena cobertura televisiva. Al cierre de las urnas en Wisconsin, Clinton empezó un discurso en Ohio, donde -ya empieza a ser costumbre- no mencionó su reciente derrota.

Llevaba siete minutos en antena cuando su rival apareció ante los miles de espectadores enfervorecidos que llenaban las gradas del Toyota Center de Houston. Las cadenas por cable que seguían las primarias no lo dudaron ni un segundo y Clinton desapareció de las pantallas para dar paso a casi una hora de 'inspiración obamesca'.

'Vamos a necesitar que luchéis por cada delegado para ganar esta nominación', dijo el candidato, 'y si ganamos la nominación, si tenemos este honor, ganaremos las elecciones de noviembre'.

El tono se ha endurecido considerablemente en los últimos días. Cada uno ha encontrado su retórica, sus golpes bajos y sus líneas de flotación. 'Uno de nosotros está preparado para ser comandante en jefe en un mundo peligroso', dijo Clinton en Ohio, 'uno de nosotros se ha enfrentado a los republicanos en el pasado y está listo para hacerlo de nuevo'.

Es la misma línea de ataque que ha empezado a desplegar el republicano John McCain contra el que ya considera como rival demócrata oficial.McCain ganó ayer en Wisconsin y en Washington.

El veterano de Vietnam suma 918 delegados, y mientras Mike Huckabee sólo ha conseguido 217. Aunque a McCain le falta poco para alcanzar los 1.191 delegados necesarios para ser declarado candidato del partido, el ex pastor evangelista y ex gobernador de Arkansas sigue diciendo que no abandona la carrera republicana.