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Obama declara el fin de la misión de combate en Irak

A partir de septiembre las tropas de EEUU sólo entrenarán a las fuerzas locales

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Barack Obama reiteró ayer que las misiones de combate de Estados Unidos en Irak finalizarán el próximo día 31, tras lo cual la presencia militar se centrará, teóricamente, en respaldar las operaciones antiterroristas iraquíes y proteger al personal estadounidense que permanezca en el país.

En un discurso ante la convención nacional de Veteranos Estadounidenses Discapacitados, Obama recordó que, ya de candidato, prometió 'acabar de forma responsable' la guerra en Irak, 'y es exactamente lo que estamos haciendo, en las fechas prometidas'.

El presidente indicó que en estos últimos meses, EEUU había 'traspasado cientos de bases a los iraquíes' y 'movido millones de piezas en equipamiento en una de las mayores operaciones logísticas que hemos visto en décadas' para repatriar a 90.000 soldados.

Se quedarán aproximadamente 50.000 soldados en Irak después de finales de mes. 'Mantendremos una fuerza tradicional hasta que evacuemos nuestras tropas de Irak a finales del año que viene. En ese periodo, nuestras tropas se centraran en varias misiones, respaldar y entrenar a las fuerzas iraquíes, colaborar en operaciones antiterroristas y proteger nuestros esfuerzos civiles y militares. Estas son tareas peligrosas. Algunos seguirán intentando impedir los progresos iraquíes con balas y bombas. El sacrificio estadounidense en Irak todavía no ha terminado', dijo el mandatario.

Según Washington, el Gobierno de Bagdad cuenta con unos 665.000 soldados y policías que han asumido la responsabilidad por la seguridad desde junio de 2009, cuando las fuerzas de EEUU empezaron a replegarse fuera de las ciudades.

La realidad no es tan optimista como la pintó ayer Obama. Para empezar, Irak no tiene gobierno. Las elecciones parlamentarias que se celebraron hace cinco meses han acabado en un atolladero político del que no se consigue sacar una coalición viable, un vacío de poder que los insurgentes parecen haber aprovechado. El mes de julio ha sido uno de los más sangrientos. Pero eso no hará descarrilar los planes de Washington.

'En nuestro país hubo un debate muy vivo sobre la guerra en Irak', subrayó el presidente. 'Algunos patriotas la respaldaron, otros se opusieron. Pero nunca hubo auténticas diferencias entre nosotros cuando se trató de apoyar al más de millón de estadounidenses en uniforme que sirvieron en Irak, más que en ningún conflicto desde la guerra de Vietnam'.

Y como al hablar de una guerra no se puede evitar hablar de otra, el mandatario mencionó el otro frente bélico, Afganistán. 'Casi todas las fuerzas adicionales están en su sitio. Junto con nuestros socios afganos e internacionales, estamos en la ofensiva contra los talibanes, contra sus líderes y en regiones donde hasta ahora no se habían sentido amenazados'.