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Obama elige a un tutor en política exterior como su número dos

Apuesta por la gran experiencia internacional del senador Joseph Biden, de 65 años. Es la voz de toda la experiencia de la que Obama carece. Votó en el Senado a favor de la invasión de Irak, pero luego lamentó su decisi&oac

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Delante del viejo capitolio de Springfield, en Illinois, donde lanzó su asalto a la Casa Blanca hace 19 meses, el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, presentó ayer formalmente al aspirante a la vicepresidencia, el veterano senador por Delaware, Joseph Biden.

Casi 20 años mayor que Obama, experto en relaciones exteriores, popular y asequible, Biden equilibra así la ecuación demócrata y tranquiliza a los votantes que siguen sin identificarse con la primera candidatura afroamericana de su historia.

En el acto de Springfield, Obama no tardó mucho en resaltar las cualidades de su compañero de candidatura: “Es una rara mezcla. Durante décadas, ha traído el cambio a Washington, pero no ha dejado que Washington le cambie. Es un experto en política exterior, pero su corazón está con la clase media (de EEUU)”.

Biden se ocupó rápidamente de las funciones que se asignan a los números dos: golpear duro al rival y elogiar al jefe. De McCain dijo que sólo es una copia de George Bush. De Obama apuntó que es “un pragmático que sabrá cumplir con su cometido”.

Con el anuncio de ayer, terminan dos meses de un proceso de selección que se llevó en el más absoluto de los secretos. La CNN consiguió la exclusiva pasada la medianoche del viernes, hora de Nueva York, lo que obligó a la campaña de Obama a mandar un SMS a todos sus seguidores, a los que había prometido la primicia, a las intempestivas tres y media de la mañana.

Un estilo muy en línea con una campaña que ha basado gran parte de su fuerza, de movilización y de recaudación, en el contacto directo con los votantes gracias a Internet.

Biden es la voz de la experiencia, toda la que Obama no tiene. Lleva 36 años en el Senado, preside y ha presidido dos sus principales comités, el de Asuntos Judiciales y el de Política Exterior. Es un tipo amable que se lleva bien con todo el mundo en el partido y que se conoce bien la cosa presidencial, tras sus dos intentos fallidos, en 1988 y este mismo año.

La elección del senador por Delaware cumple una de las reglas básicas de la vicepresidencia: la complementariedad. Obama cubre así su flanco más débil. La otra regla es conseguir un estado clave. No es el caso. Delaware pinta poco, pero Biden es muy popular en Pensilvania, una pieza crucial de estas elecciones.

Biden es un buen orador, un habitual de las tertulias televisivas y no tiene pelos en la lengua. De hecho, sus declaraciones ya han servido de munición para la primera andanada republicana.

Durante su brevísima aventura presidencial, Biden aseguró a finales del año pasado que su entonces rival, Barack Obama, “no estaba listo” para asumir la Presidencia. La declaración ya forma parte de un anuncio que los conservadores han colgado en su página web.

Biden también trae su lastre. Tiene los defectos de sus cualidades. Su permanencia en el establishment empaña el mensaje de cambio de Obama. En 2003, el senador votó a favor de la guerra de Irak, aunque luego lamentó su decisión y ha sido extremadamente crítico con el Gobierno de Bush.

Hillary Clinton alabó ayer la elección de Biden, al que calificó de “líder excepcionalmente fuerte y fiel servidor del Estado”. El nuevo equipo debería curar las últimas heridas y mostrar una imagen de perfecta unidad para la convención que empieza mañana en Denver.