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Obama emplaza a los militares a facilitar una auténtica democracia

El presidente de EEUU compara la revolución con la caída del Muro de Berlín

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En su primera declaración tras el anuncio de la dimisión de Hosni Mubarak, el presidente estadounidense Barack Obama emplazó ayer al Ejército egipcio a facilitar una transición pacífica hacia una 'auténtica' democracia, 'proteger a los ciudadanos', 'levantar el estado de emergencia' y 'revisar la Constitución' para permitir la celebración de elecciones libres. Desde la Casa Blanca, Obama empezó diciendo que 'no todos los días' se podían vivir 'momentos tan históricos como este'.

En su llamamiento a la cúpula militar con la que EEUU tiene tanta relación, el mandatario reconoció que todavía quedan 'muchos días difíciles por delante y muchas preguntas' en el aire, 'que los egipcios podrán contestar'. Y alabó la actuación de los militares, garantes de un orden todavía frágil, que, durante la crisis han 'actuado de forma patriótica y responsable'.

Obama pidió que el proceso de cambio incluya a todos los actores políticos en Egipto y, tras describir una revolución popular de 'padres de hijos', 'creyentes' y 'familias', insistió en la 'fuerza moral de la no violencia' frente a la inutilidad del terrorismo. También equiparó los eventos en Egipto con la caída del Muro de Berlín y las marchas pacíficas de Gandhi.

'Este no es el final de la transición, sino el principio' dijo Obama. 'El pueblo ha hablado. Egipto no volverá a ser el mismo'. Desde un punto de vista más bilateral, el presidente reiteró que Wa-shington 'seguirá siendo un amigo y un aliado de Egipto' y le prestará ayuda si lo pide.

El jueves por la noche, horas después del discurso de Mubarak, Obama ya había pedido más claridad al Gobierno egipcio sobre el proceso de transición que no parecía 'claro' ni 'inmediato' ni 'suficiente'. El presidente estadounidense estimaba que Mubarak y el vicepresidente Suleimán no habían sabido aprovechar la oportunidad de 'trazar un camino hacia la democracia'.

La Casa Blanca pedía claridad para salir de una calculada ambigüedad. Las confusas declaraciones del líder egipcio habían puesto a Washington en una delicada situación. Obama y su equipo confiaban en que Suleimán encauzara la transición al asumir los poderes de Mubarak, pero este no parecía querer escuchar el mensaje de los estadounidenses.

A lo largo de la crisis, el equipo de Obama ha hecho encaje de bolillos diplomático al respaldar las aspiraciones de los manifestantes, mantener el contacto con una cúpula militar que ha formado y financiado a lo largo de tres décadas y, al mismo tiempo, no dar la impresión de inmiscuirse en los asuntos internos del país árabe.