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Obama endurece su política hacia China

El presidente de EEUU advierte a Pekín que será mucho más "firme" en sus presiones sobre el yuan. La disputa se suma a las de Taiwán, Google y el Dalai

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¿Se está arriesgando Estados Unidos a un enfrentamiento diplomático-comercial con China? En los últimos días la Casa Blanca ha endurecido considerablemente el tono con Pekín. Esta semana el presidente Barack Obama criticó la devaluación artificial del yuan y advirtió que sería mucho más 'firme' con el Gobierno de Hu Jintao en el respeto de los acuerdos comerciales. Eso, después de que Washington acordara recientemente una nueva venta de armas a Taiwán y pidiera una investigación 'exhaustiva' sobre los ataques contra Google.

Obama describió la nueva línea dura con Pekín en una reunión con senadores demócratas, el miércoles. 'El enfoque que adoptamos es tratar de ser mucho más firmes en la aplicación de las reglas existentes', dijo el presidente. 'Es necesario ejercer presión constante sobre China y otros países para que abran sus mercados de forma recíproca'.

Washington estima que la divisa china está devaluada en al menos un 25%

Sobre todo si manipulan su divisa. 'Vamos a asegurarnos de que los precios de nuestros productos no están inflados artificialmente respecto a los suyos: nos pone en desventaja competitiva', añadió Obama.

Los economistas estadounidenses estiman que la moneda china está devaluada un 25% respecto a su valor real y un 40% respecto al dólar. 'Las diferencias sobre la moneda pueden convertirse en un tema político muy caliente' decía al New York Times Kenneth Lieberthal, quien se ocupó del dossier chino durante la presidencia de Bill Clinton. 'Corremos el peligro de llegar a un enfrentamiento en nuestras relaciones comerciales más avanzado el año'.

Las declaraciones del presidente se producen en un clima ya enrarecido. A mediados de este mes Barack Obama recibirá en la Casa Blanca al Dalai Lama, visita que debía celebrarse el pasado otoño y que se postergó hasta después del viaje del presidente a China, como gesto hacia Pekín, que sin embargo ha seguido criticando duramente el encuentro, diciendo incluso que 'dañaría seriamente' las relaciones entre los dos países.

Obama confirma que recibirá al líder tibetano este mes, en desafío a Pekín

'El presidente dijo a los dirigentes chinos que se reuniría con el Dalai Lama, y es lo que piensa hacer', explicó uno de los portavoces del Gobierno hace dos días. 'EEUU considera que el Tíbet forma parte de China. Nos preocupa la violación de los derechos humanos y llamamos al Gobierno chino a proteger las tradiciones culturales y religiosas únicas del Tibet', agregó el portavoz.

El enfrentamiento, de momento, es exclusivamente verbal. Y no es exactamente una sorpresa. Cuando Obama se entrevistó con Hu Jintao en noviembre pasado, los dos líderes prometieron trabajar juntos, pero no llegaron a ningún acuerdo concreto en ningún tema.

Estados Unidos reprocha a China su falta de apoyo en el endurecimiento de las sanciones contra Irán y su resistencia ante cualquier esfuerzo por luchar contra el cambio climático, como ya se vio en la cumbre de Copenhague. Washington también teme que China no asista a la reunión sobre desarme nuclear que Obama tiene previsto celebrar en abril.

El presidente no ha llegado a pedir la anulación de los acuerdos comerciales con un país que posee gran parte de la deuda pública con la que Washington está financiando su programa de recuperación económica. 'Nunca estaría a favor de revocar las relaciones que establecimos con China', dijo ante los congresistas.

Pero lo cierto es que, ante el nuevo tono de la diplomacia china, Washington parece decidido a mantener una cierta firmeza, en el margen que le otorga su relativa dependencia económica.

A finales del pasado enero, la Casa Blanca aprobó una venta de armas a Taiwán por valor de 6.000 millones de dólares, un anuncio que enfureció a las autoridades de Pekín. Washington no llegó a incluir cazas F-16 en el pedido, pero no descartó un acuerdo en el futuro. La última vez que EEUU vendió F-16 a Taiwán fue en 1992, durante el Gobierno de George Bush padre. China amenazó con retirarse de las negociaciones de desar-me y contraatacó vendiendo armas a Pakistán. Pero por aquel entonces Pekín no era la superpotencia emergente en la que ya se ha convertido.

Y luego está el contencioso sobre la censura del gigante de Internet Google. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, abogó ayer por el acceso libre a la web en todos los países. En un discurso en el Newseum de Washington pidió a China que llevara a cabo 'una investigación exhaustiva' sobre los ataques cibernéticos a cuentas del correo Gmail de Google.