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Obama exige una reforma migratoria profunda

El presidente de EEUU critica la polémica ley de Arizona para instar a los congresistas a arreglar un "sistema averiado"

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Barack Obama criticó ayer de nuevo la polémica ley de Arizona que a partir de finales de este mes criminalizará la presencia de indocumentados en ese estado e hizo un llamamiento a los congresistas para instarles a resolver el problema de la inmigración en Estados Unidos.

En un discurso pronunciado en la Universidad Americana en Washington, en el que no avanzó nuevas propuestas, el presidente esbozó un panorama bastante sombrío de un 'sistema averiado' que desde hace décadas no consigue resolver, entre otros temas, la presencia de unos 11 millones de indocumentados en el país.

Obama anunció así la que sin duda será su próxima batallalegislativa, después de haber franqueado los escollos de la reforma sanitaria y la financiera, si el Senado no aporta sorpresas de último minuto en el tramo final de aprobación.

El mandatario atacó la ley de Arizona que debería entrar en vigor el próximo día 29, y aunque dijo entender 'el nivel de frustración' del estado fronterizo más permeable a los ilegales, también calificó la medida, aprobada el pasado mayo por la gobernadora republicana Jan Bewer, de 'errónea'. Añadió que la ley metía 'mucha presión a las fuerzas del orden' y suponía 'una carga enorme' para los maltrechos presupuestos locales.

Obama no aclaró si el Departamento de Justicia, como se viene rumoreando desde hace semanas, atacará o no la ley de Arizona en los tribunales, basándose en la premisa de que sólo el Gobierno federal tiene jurisdicción en asuntos migratorios.

El problema de 'encontrar un camino' hacia la legalización de muchos de los indocumentados, 'no puede resolverse con vallas y patrullas fronterizas', dijo, aunque también especificó que, con el reciente envío de 1.200 guardias nacionales 'nunca había habido tantas botas en la frontera en la historia de EEUU'. La cuestión ahora, dijo, 'es si tenemos el valor y la voluntad política de aprobar una ley en el Congreso para finalmente resolver el problema'.

Un gesto de voluntarismo político que, en opinión de los analistas, tiene pocas probabilidades de hacerse realidad antes de finales de este año, más aún a cuatro meses de las elecciones legislativas, y teniendo en cuenta el escaso éxito de sus predecesores en un tema tan peliagudo. Obama no cuenta ni siquiera con el respaldo de todo su partido. De ahí el llamamiento presidencial: 'Una reforma que ponga orden en nuestro sistema migratorio no puede ser aprobado sin el apoyo republicano. Es la realidad política y matemática'.