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Obama frena el avance de Romney en el segundo debate

El presidente estadounidense necesitaba volver a entusiasmar a unos simpatizantes sorprendidos y decepcionados por su primera intervención frente a Romney

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Barack Obama se jugaba mucho ayer por la noche. Y no decepcionó. El debate que le enfrentó de nuevo a Mitt Romney se convirtió rápidamente en un cuerpo a cuerpo en el que los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos volvieron a enfrentarse sobre los mismos temas -el déficit, el paro, Libia- y algún que otro nuevo -el papel de la mujer, la reforma migratoria-, durante un enfrentamiento que se calcula que fue seguido unos 70 millones de telespectadores.

El presidente mejoró pero Romney no perdió. Así que, contando con la victoria del candidato conservador en el primer encuentro, el marcador está en empate. Queda un tercer debate, que tratará sobre todo de política exterior, el próximo día 22 en Boca Ratón (Florida).

El presidente estadounidense necesitaba volver a entusiasmar a unos simpatizantes sorprendidos y decepcionados por su primera intervención. El candidato que había conseguido convencerles hace cuatro años con sus discursos y su mensaje de esperanza parecía un tipo ausente y profundamente aburrido ante la idea de enfrentarse a un rival al que apenas dirigía una mirada. El Obama de ayer sin embargo se pareció bastante, sin llegar a serlo del todo, al candidato del 'Yes we can'.

El debate se celebró en la universidad de Hofstra en Long Island (Nueva York) y fue un debate abierto (town hall) en el que una decena de personas seleccionadas por la empresa de sondeos Gallup iba haciendo preguntas a los candidatos. El primero fue Jeremy, un estudiante que habló de sus escasas posibilidades de encontrar empleo.

Obama empezó atacando desde el minuto cero. Recordó en su respuesta que Romney se opuso al rescate de la industria automovilística, la misma en la que el padre del candidato republicano hizo fortuna en los años 50. El tono estaba marcado. Esta sería una velada pugilística con derechazos a la mandíbula y lo fue. 'El gobernador no tiene un programa de cinco puntos, sino sólo de uno' que los más ricos lo sigan siendo, sentenció Obama.

También atacó a Romney recordando las declaraciones realizadas durante un evento recaudatario en las que el conservador básicamente acusó a 47% de los estadounidenses de vivir del erario público y de ser unos vagos. Y fue el primero en dar la espalda al público y acercarse a la silla de su rival para contestarle a la cara. El lenguaje corporal en estos debate lo es todo. Y en este caso el presidente, que llevaba día entrenándose en Williamsburg (Virginia) con sus asesores, venía con la lección bien aprendida. Hablando de independencia energética, el presidente criticó los cambios de postura de su contrincante, 'usted cerró una mina de carbón', le increpó, 'y ahora está a favor'.

En otras ocasiones se limitó a lanzar un 'simplemente no es cierto', un poco al estilo de su vicepresidente Joe Biden frente a Paul Ryan pero sin la sonrisa ni la sorna. También atacó su plan de amplios recortes fiscales, 'es sólo un borrador, no le salen las cuentas'.

El momento más tenso fue sin duda cuando se abordó la cuestión de la circunstancias del asesinato del embajador estadounidense en Libia, que por cierto el presidente no consiguió del todo aclarar. Obama, claramente enfadado, reprochó a Romney el haber usado el incidente con fines políticos. 'Lo encuentro ofensivo'.

Preguntado por uno de los asistentes, Romney tuvo que explicar en qué se diferenciaba con George Bush. Respuesta sorprendente cuando criticó el gasto excesivo del presidente republicano (sin mencionar que habían servido para financiar dos guerras) y aseguró que 'sería firme con China algo que Bush no fue', en suma 'somos dos personas distintas en dos etapas distintas'. China, país donde Obama recordó, Romney había hecho más de una inversión. '¿Ha mirado su plan de pensiones últimamente?' le increpó el candidato conservador, 'No, pero seguramente que no es tan importante como el suyo' contestó el presidente.

Por primera vez los dos candidatos abordaron el tema de la reforma migratoria, un tema en el que los dos tenían mucho que perder, Obama porque no consiguió aprobar la reforma y tuvo que conformarse en junio con una amnistía temporal para los indocumentados más jóvenes, y Romney porque volvió a proponer la 'auto deportación' - en palabras del candidato republicano 'que puedan tomar sus propias decisiones'- como solución a la presencia de once millones de ilegales en Estados Unidos.

Hubo pocos momentos divertidos, excepto quizás cuando los candidatos tuvieron que responder sobre la desigualdad de género en el ámbito profesional. 'Tenía una carpeta llena de mujeres', dijo Romney al intentar asegurar que había buscado empresarias para su compañía. El 'hashtag' 'binder' (carpeta) triunfó en Twitter aunque sin llegar a la popularidad de la Gallina Caponata que el conservador amenazó con despedir de la programación en su primer debate, al anunciar que recortaría la financiación de la televisión pública.

La moderadora, Candy Crowley, de la CNN, hizo un trabajo casi tan bueno como el de su predecesora, Martha Raddatz de la cadena ABC en el debate que enfrentó a los candidatos a la vicepresidencia Joe Biden y Paul Ryan la semana pasada. Mejor desde luego que el veterano periodista Jim Lehrer que moderó el primer encuentro. Un buen punto a favor de las mujeres periodistas. Nos hacen falta.

Los primeros sondeos de las cadenas de televisión daban a Obama como ganador. En un sondeo diario de Reuters/Ipsos, ganó terreno el martes sobre Romney por tercer día consecutivo, liderando con un 46% de la intención de voto, frente a un 43% de Romney. Pero un sondeo de Gallup/USA Today mostró que Romney supera a Obama por 4 puntos porcentuales entre los posibles votantes en 12 estados en disputa.