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Obama tiene dos meses para convencer a los indecisos

La campaña empezará realmente en octubre con los debates

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Las convenciones han terminado. Ahora empieza la campaña. Y todo por el 6% de indecisos, identificados en los sondeos, algo más de un millón de personas que elegirán al próximo presidente de Estados Unidos el 6 de noviembre.

Ninguna de las plataformas es realmente alentadora. Simplificando pero apenas, Barack Obama recuerda que las cosas son malas pero podrían ser peores y Mitt Romney se presenta como la última esperanza antes de que el país caiga en el abismo. El vicepresidente Joe Biden ha sido quizás algo más emotivo cuando resumió el programa demócrata durante un acto en Detroit: 'Osama está muerto y General Motors sigue vivo'.

No es de extrañar en estas circunstancias que muchos estadounidenses todavía no presten realmente atención a la campaña. Las convenciones no suelen además aportar realmente grandes cambios en los movimientos de opinión. Desde Tampa los republicanos no han visto moverse los sondeos. Después de Charlotte, es poco probable que las aguas se abran por los demócratas.

El discurso del presidente estadounidense del jueves por la noche, tuvo, a la fuerza, que ser más prosaico que hace cuatro años. 'No me habéis elegido para que os diga lo que queréis escuchar sino para deciros la verdad y la verdad es que nos va a tomar más tiempo' de lo previsto salir de la recesión, reconoció el mandatario.

'Es como un matrimonio ya maduro' comentaba David Wilhelm, uno de los ex asesores de Bill Clinton, 'tienes más experiencia, eres más realista, un poco menos ingenuo, pero sigues albergando esperanza en el futuro'.

Cuando los demócratas nominaron al actual presidente en Denver hace cuatro años 'había un tremendo sentido de destino', declaraba estos días el gobernador demócrata de Colorado, John Hickenlooper. 'pero la energía estaba un poco descontrolada, esta vez estamos mucho más centrados'. No todos los simpatizantes han sido tan magnánimes. Según la página web Politico, el discurso de Obama ha decepcionado a muchos demócratas. Estiman que perdió una oportunidad para enmarcar mejor su presidencia.

Los datos del paro de agosto, hechos públicos un día más tarde, arrojaron un jarro de agua fría a la poca esperanza que todavía quedaba en su intervención. El informe sobre la evolución mensual del empleo mostró un ritmo insuficiente, a dos meses de los comicios. Aunque la tasa bajó dos décimas, hasta el 8,1%, la ganancia neta estuvo muy por debajo de lo que esperaban los analistas y de lo que se considera propio de un mercado laboral en recuperación. Romney no tardó un segundo en recordar que el paro había superado el 8% durante 43 meses consecutivos, prueba, dijo, de que las políticas de Obama 'no funcionan'.

En septiembre los candidatos harán lo posible por no cometer errores que el adversario podría explotar y en octubre llega la temporada mucho más interesante de los debates, tres entre Barack Obama y Mitt Romney (el 3, 16 y 22 de octubre) y uno entre los dos aspirantes a vicepresidentes Joe Biden y Paul Ryan (11 de octubre).

¿Y todos estos esfuerzos para convencer a un millón de personas? Si pero qué millón, diseminado por los estados que se 'columpian' entre los dos partidos ('swing states') como Florida, donde hoy el presidente pasa el día, Ohio, Colorado o Nevada.

Los tres estados más poblados California, Nueva York y Texas ya se han decantado (demócratas y republicano). Como cada cuatro años han empezado las quinielas, ¿Obama puede ganar perdiendo Florida? (donde de momento tiene una ligera ventaja) ¿Preferirá una estrategia que pase por el Medio Oeste si conquista Ohio y Iowa o directamente el Oeste con Nevada y Colorado?

En Charlotte, Obama se ha arropó en el manto demócrata, en un discurso parecido al que hizo John F. Kennedy ('¿qué puedes hacer por tu país') con referencias al New Deal, el programa de medidas que impuso el presidente Roosevelt en los años 30, y con el efusivo abrazo a Bill Clinton, que pronunció el mejor discurso de la convención.

Los analistas han puesto mucho énfasis en el discurso de Clinton y de cómo el ex presidente operó su magia al destripar, con cifras y datos, la propuesta republicana. Hecho inaudito, Clinton consiguió más audiencia que el inicio de la temporada de futbol americano que empezada a la misma hora (le vieron unos 25 millones de personas). Todo un récord. Queda por saber si será suficiente para darle un segundo mandato a Obama.