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Obama pide al líder chino que contenga a Pyongyang

El presidente de EEUU utiliza el teléfono rojo ante una nueva escalada militar

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Corea del Sur ha iniciado unas maniobras militares muy parecidas a las que desataron hace dos semanas la peor escalada bélica en la zona de los últimos 57 años. Entonces unos proyectiles surcoreanos impactaron en aguas oficialmente propias, pero reclamadas históricamente por el Norte, lo que dio lugar al mortífero bombardeo sobre la isla de Yeonpyeong y a la posterior amenaza de guerra. Más proyectiles surcoreanos volverán a caer cerca de la frontera durante toda la semana, poniendo la península, una vez más, en máxima alerta.

Pero el presidente de EEUU, Barack Obama, no quiere que el mundo contenga la respiración cada vez que Corea del Sur mueve sus buques junto a la frontera y por eso ha levantado el teléfono rojo para hablar con Hu Jintao, presidente de China. Obama le ha pedido a su homólogo, único aliado de la dictadura norcoreana, que calme las ansias belicistas de Kim Jong-il y le ha instado a 'mandar un mensaje claro a Corea del Norte' advirtiendo de que el bombardeo sobre territorio surcoreano y sus provocaciones son 'inaceptables'.

Pyongyang 'debe cumplir sus obligaciones internacionales, entre ellas sus compromisos de la Declaración Conjunta de la Seis Partes de 2005' sobre su desnuclearización, dijo el presidente norteamericano, según la Casa Blanca.

Hu se ha mostrado 'profundamente preocupado' por la tensión que vive la península y ha vaticinado 'una espiral sin control' si no se refuerza a tiempo la 'frágil seguridad de la península'. 'Lo más urgente ahora es tratar con calma la situación', ha replciado Hu a Obama, según ha informado la agencia oficial china, Xinhua.

Pyongyang anda lejos de templar sus nervios. Este lunes ha acusado  a Seúl de estar 'empeñado' en provocar una guerra con estas maniobras militares, que tendrán lugar simultáneamente en 29 puntos del país. Ahora el punto caliente será la fronteriza isla de Daecheong, donde en marzo fallecieron los 46 marineros de un buque torpedeado por el Norte. 'Estas provocaciones frenéticas están conduciendo rápidamente la situación en la península coreana a una fase extrema incontrolable', advirtió la agencia KCNA el domingo.

'No me importa lo que diga Corea del Norte', ha reaccionado el nuevo ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin, fiel a la recién estrenada política de acero contra el enemigo. 'Si nos provocan, lanzaremos una represalia inmediatamente'. La respuesta comenzaría desde el aire con aviones de caza.

Corea del Norte ha aumentado de 100 a 5.200 los misiles desplegados con capacidad para alcanzar Seúl y a los 25 millones de habitantes que viven en su área metropolitana, según ha afirmado una fuente militar surcoreana.

Mientras Obama y Hu Jintao dialogaban por teléfono, el ministro de Exteriores de Corea del Sur, Kim Sung-hwan, y el de Japón, Seiji Maehara, se han reunido con la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, para consensuar qué pasos hay que tomar en el futuro, en especial cómo conseguir que Corea del Norte rebaje su discurso apocalíptico, dé muestras de querer detener su programa de enriquecimiento de uranio y se pueda retomar la mesa de diálogo sobre la desnuclearización de la península, abandonada hace ahora dos años.

El Norte ya ha dicho que quiere regresar a los despachos. Rusia y China le apoyan, pero Estados Unidos, Japón y Corea del Sur se niegan hasta que vean una muestra de buena voluntad.