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El olvido de las víctimas del Pentágono

La tragedia de Washington, en la que murieron 184 personas, se ha visto ensombrecida por los atentados de las Torres Gemelas

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El 11 de septiembre de 2001 hacía un día soleado en Washington. 'Cuando hay días preciosos como ese no es un buen día para mí. Me trae demasiados recuerdos', explica Elaine Donovan, viuda de William Donovan, comandante de las Fuerzas Navales de Estados Unidos y una de las 184 víctimas del ataque contra el Pentágono.

De camino al trabajo, Elaine Donovan escuchó en la radio que un avión se había estrellado contra una de las Torres Gemelas. Cuando llegó a trabajar, otro avión había chocado contra la segunda torre y también habían atacado el Pentágono. 'Intenté llamar a Bill. Las líneas estaban caídas. Y pensé que eso no era una buena señal', recuerda Donovan. 'Llamé a unos amigos para que recogieran a mis hijos del colegio. Me fui a casa. Y empecé a llamar a todo el mundo en la oficina. Esa noche recuerdo que pensé que iba a oscurecer durante mucho tiempo', explica esta madre de tres hijos.

Diez años más tarde, el nombre de Bill Donovan está grabado en uno de los bancos que forman parte del Monumento Conmemorativo a las Víctimas del Pentágono, inaugurado el 11 de septiembre de 2008 en las afueras de Washington. 'No voy mucho por allí. Es difícil para mí', explica Elaine.

Incluso a ella, directora de la Fundación del Memorial del Pentágono, le cuesta pasar página. Para esta viuda es suficiente con 'saber que el monumento está ahí, que la gente puede ir y recordar lo que pasó ese día'.

Libros y filmes sobre el 11-S apenas dedican tiempo a contar lo que sucedió en el Pentágono

Sin embargo, pocos turistas visitan la Zona Cero de Washington. Llegar allí no es fácil. El Pentágono no está en el centro de la capital federal, sino en la localidad de Arlington (Virginia), en medio de un nudo de carreteras. Hay que ir en metro o dejar el coche aparcado en un centro comercial cercano. Para visitar el monumento hay que atravesar un túnel que pasa por debajo de una carretera, el mismo túnel que utilizan todos los días muchos militares y personal civil para ir a trabajar.

En la fachada del Pentágono, sede del Ministerio de Defensa y gran símbolo del poder militar de Estados Unidos, no hay rastro de la tragedia. En un año lo reconstruyeron. Hay que fijarse bien para ver la fecha del 11 de septiembre de 2001 grabada en una de las piedras originales del edificio.

Contra esa fachada se estrelló el vuelo 77 de American Airlines, con 64 personas a bordo, incluidos los cinco terroristas que habían secuestrado el avión. En el interior del Pentágono murieron 125 personas, militares y civiles, y 106 resultaron heridas. 'Parece como una película, pero realmente ocurrió. Es difícil creer que haya pasado tanto tiempo', dice William Layer, superviviente del atentado contra el Pentágono, diez años después de la tragedia. Cuando Layer asumió el puesto que tiene actualmente en el ala del edificio donde se estrelló el avión, tuvo 'una sensación extraña, como si un fantasma estuviera todavía presente'.

'Parece una película, pero realmente ocurrió. Es difícil creer que haya pasado tanto tiempo'

Preguntado si el paso continuo de aviones muy cerca del Pentágono no le recuerda constantemente lo que ocurrió ese día, Layer asegura que no. 'A mí lo que me gustaría es estar volando a algún sitio', añade risueño.

La tragedia del Pentágono se ha visto ensombrecida por los atentados de las Torres Gemelas. No sólo es una cuestión del número de víctimas 184 en el Pentágono frente a unas 3.000 en el World Trade Centre de Manhattan sino más bien de impacto visual.

Cuando la gente piensa en el 11-S, la imagen que le viene a la cabeza es la de las Torres Gemelas derrumbándose. Millones de personas en todo el mundo vieron en directo en televisión el impacto del segundo avión y el desplome del World Trade Center como si fuera un castillo de naipes. Y en los últimos diez años hemos visto repetidas esas imágenes miles de veces. En cambio, no hay imágenes del avión estrellándose contra el Pentágono. Y las que hay del atentado no son tan espectaculares como las de Nueva York.

En Nueva York, las cadenas de televisión de todo el mundo retransmitían en directo, minuto a minuto, la tragedia del 11-S. En el Pentágono, los militares, en cambio, pusieron camiones delante de las cámaras y barreras para impedir a los medios que vieran lo que ocurría. Al Qaeda había atacado el corazón de la defensa americana.

En la historia del 11-S, el Pentágono es una nota al pie de página. Los libros de historia, los documentales, los artículos y los reportajes que se están publicando estos días con motivo del décimo aniversario apenas dedican tiempo a contar lo que ocurrió en el Pentágono. Da la sensación de que sean víctimas de segunda, de que los dramas familiares sean más desgarradores en Nueva York y de que los bomberos sean más heroicos en la Gran Manzana que en Arlington.

'Nosotros vimos partes del avión siniestrado y a las víctimas dentro', recuerda un bombero

Robert Zoldos fue uno de los primeros bomberos de la zona que acudió al Pentágono. 'Esta es la primera vez que vuelvo al edificio. He pasado por delante muchas veces. Pero esta es la primera vez que estoy enfrente de la estructura desde que nos fuimos nueve días después del 11-S', explica Zoldos, que entonces era jefe de la brigada de bomberos del condado de Farifax.

En el Pentágono, Zoldos encontró destrucción y muerte. 'Buscamos supervivientes en cualquier hueco. El derrumbe y el fuego hizo imposible que la gente sobreviviera en los huecos' que quedaron entre los escombros, recuerda.

El hecho de que no haya imágenes del avión estrellándose contra el Pentágono o de que nadie lo viera, a pesar de que el edificio está rodeado de carreteras, ha hecho que surjan muchas teorías de la conspiración sobre lo que ocurrió en el Pentágono hace diez años. Los amantes de estas teorías sostienen que ningún avión chocó contra el edificio y que los destrozos en el mismo fueron causados por un misil o por explosivos.

'Hemos oído estas historias. Nosotros vimos partes del avión. Vimos a las víctimas dentro', explica Zoldos, que cuenta sus impresiones al llegar al terreno para apagar el incendio en el Pentágono. Este bombero considera que 'lo que pasó es tan enorme' que es difícil de asimilar y considera lógico que muchos se pregunten 'cómo pudo pasar'.