Publicado: 13.11.2013 21:00 |Actualizado: 13.11.2013 21:00

ONG critican el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU

EEUU, que se opuso a la creación del organismo, utiliza el doble rasero para cargar contra el nombramiento de Rusia, China y Cuba, mientras se olvida de las violaciones en países como Arabia Saudí, Marruecos o México

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Grupos de defensa de derechos humanos se han llevado las manos a la cabeza e, incluso, han organizado varios actos de protesta contra algunos nombramientos del nuevo Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas.

Hasta 14 nuevos países compondrán el CDH desde el próximo enero. Francia y Reino Unido por Europa Occidental; Rusia y Macedonia por Europa del Este; Cuba y México por América Latina; Argelia, Marruecos, Suráfrica y Namibia por África; y China, Vietnam, Maldivas y Arabia Saudí por Asia-Pacífico. El objetivo del organismo es la "promoción del respeto a los derechos humanos en el mundo", ante lo que los activistas critican a algunos países donde son los propios Gobiernos quienes cometen las violaciones de los derechos humanos.

El CDH echó a andar el 15 de marzo de 2006 como sustituto de la Comisión de Derechos Humanos, fuertemente criticada por la exigua credibilidad de algunos de sus miembros. Su nacimiento llegó tras una votación en la Asamblea General de Naciones Unidas, en la que únicamente se opusieron a su creación EEUU e Israel, aparte de Palaos y las Islas Marshall.

La Administración de Barack Obama no tardó ni un día en criticar que varios de los nuevos miembros del CDH "han fallado a la hora de mostrar su compromiso en la promoción y protección de los derechos humanos". Han sido 14 los Estados designados, pero a Washington sólo le interesaba cargar contra el nombramiento de tres de ellos: Rusia, China y Cuba, que fueron los países que citó expresamente en rueda de prensa Jean Psaki, portavoz del Departamento de Estado.

Sin embargo, la funcionaria estadounidense no se paró a valorar al resto de nombramientos. No hubo palabras para Arabia Saudí, por ejemplo, con el que EEUU mantiene desde 1933 una asociación estratégica basada en la protección a cambio de petróleo, y donde, entre otras cosas, ser mujer supone prácticamente un acto de rebeldía. 

Tampoco las hubo para Marruecos, país con el se ha demostrado que Washington se entiende desde hace mucho tiempo y al que incluso ayudó a quedarse con el Sáhara Occidental que España abandonó. Rabat mantiene, como ocurre en la mayor parte de EEUU, la pena de muerte aunque para tres supuestos: terrorismo, atentados contra la salud pública y una última categoría relativa a castigos militares.

Ni siquiera hubo un comentario para México, fronterizo con EEUU, donde "la impunidad de las violaciones de derechos humanos sigue siendo un problema endémico y el respeto, la protección y la realización de los derechos humanos en el país continúa vetado para numerosos sectores de la población", según ha denunciado en varias ocasiones Amnistía Internacional.

Los tres países criticados por EEUU, junto al ya citado Arabia Saudí, Argelia y Vietnam están en el punto de mira de diversas asociaciones que consideran que no merecen ser parte del Consejo por su mal historial en el respeto a las libertades fundamentales. Según un informe de UN Watch, un grupo de defensa de los derechos fundamentales con sede en Ginebra, estos seis países comente abusos "graves y sistemáticos" de los derechos humanos, incluyendo violaciones a gran escala de las libertades de expresión, prensa, religión y reunión. 

"Hoy -por el martes- es un día negro para los derechos humanos", lamentó Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, un grupo de defensa de los derechos fundamentales con sede en Ginebra. "La ONU envió el mensaje de que la política triunfa sobre los derechos humanos y decepcionó a millones de víctimas de todo el mundo que miran al organismo en busca de protección", añadió.

Aunque en el saco están metidos varios países, el centro de la mayoría de las críticas se centran en Rusia, China y Cuba, país que, curiosamente, forma parte del famoso "eje del mal" con el que George W. Bush pretendía justificar su "guerra contra el terror". "No es posible que voten a Cuba. En Cuba se violan los derechos humanos desde hace cincuenta años", dijo uno de los asistentes a una protesta en las puertas de la sede de Naciones Unidas en Nueva York que congregó a una decena de personas.

A pesar de las críticas, más o menos multitudinarias, entre los tres países latinoamericanos que se disputaban los dos puestos regionales, Cuba obtuvo 148 votos y México 135, mientras que Uruguay se quedó en 93. La isla ha celebrado su nombramiento y, en una nota publicada en Granma, las autoridades han defendido que "Cuba ha sido una firme defensora en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de los legítimos intereses de los países del Sur y ha rechazado las maniobras que intentan convertir a este organismo en un tribunal inquisidor de las naciones en desarrollo".

En declaraciones al diario, la representante permanente de Cuba en Ginebra, Anayansi Rodríguez, resaltó que el país caribeño "promueve una genuina cooperación internacional en materia de derechos humanos a través del diálogo y de la realización concreta en los respectivos países de los derechos económicos, sociales y culturales, así como civiles y políticos". Rodríguez subrayó, además, que la elección de Cuba "no es más que un reconocimiento a su consistente posición de rechazo a los dobles raseros y a los persistentes esfuerzos por parte de potencias occidentales de utilizar el Consejo con fines políticos, de manipular el tema de los derechos humanos en beneficio de sus intereses".