Publicado: 18.01.2016 12:31 |Actualizado: 18.01.2016 12:32

Las ONG denuncian que China tiene 21.000 funcionarios para prevenir protestas en el Tíbet

Estos equipos han mantenido una "vigilación intrusiva" en las aldeas con interrogatorios y con adoctrinamientos políticos a los ciudadanos, según Human Rights Watch. También describen cómo los equipos presionan a tibetanos para que manifiesten su apoyo al Partido Comunista y que se opongan públicamente al Dalai Lama

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Las ONG denuncian que China tiene 21.000 funcionarios para prevenir protestas en el Tíbet

Las ONG denuncian que China tiene 21.000 funcionarios para prevenir protestas en el Tíbet.- REUTERS

PEKÍN.- China mantiene a 21.000 funcionarios en la región del Tíbet que actúan como espías, controlando a la población para evitar que se produzcan protestas y asegurándose de que los tibetanos apoyan al Partido Comunista y no al Dalai Lama, denunciaeste lunes Human Rights Watch (HRW).

El Gobierno chino decidió en 2011 crear equipos de vigilancia de cuatro o más personas en cada una de las más de 5.000 aldeas de la región, en una campaña sin precedentes para evitar que se produjeran protestas como las de 2008.



La medida debía haber finalizado en 2014 y los equipos tenían que haberse reubicado, si bien HRW advierte hoy de que sigue vigente y afirma que "hay señales" que indican que los equipos permanecerán en estas ubicaciones de manera "permanente".

Desde que fueran trasladados, estos equipos de control han llevado a cabo una "vigilancia intrusiva" en las aldeas, a través de interrogatorios a ciudadanos sobre sus pensamientos religiosos o políticos e incluso sometiéndoles a adoctrinamiento político.

También han establecido unidades de seguridad para controlar la actitud de aldeanos o para recabar información que pueda facilitar una detención u otro "castigo", dice en un comunicado HRW.

En informes oficiales se describe a los equipos presionando a tibetanos para que manifiesten su apoyo al gobernante Partido Comunista y se opongan públicamente al Dalai Lama, añade la organización. "La decisión de extender este programa de control en el Tíbet de manera indefinida no es otra cosa que una violación continua de los derechos humanos. La nueva normalidad para los tibetanos es la vigilancia permanente", afirmó la directora de HRW en China, Sophie Richardson.

El Ejecutivo inicialmente explicó que el objetivo de los equipos desplazados a los pequeños pueblos era "la mejora de servicios y de condiciones", pero de acuerdo con el líder del Partido en la región en 2011, su principal cometido era "convertir cada aldea en un fuerte en la lucha contra el separatismo", en referencia a quienes apoyan al Dalai Lama, sostiene la ONG en defensa de los derechos humanos.

Desde otras organizaciones como Campaña por el Tíbet se han estado denunciando prácticas similares llevadas a cabo por las autoridades, como sesiones de "educación patriótica" en el Tíbet y en otras regiones donde habita etnia tibetana, como Sichuan o Gansu.

Las entradas a la región son restringidas, y es casi imposible para periodistas extranjeros confirmar esta situación desde el terreno, ya que se les tiene prohibida la entrada, a no ser que sea en un viaje organizado por el régimen chino.

Pekín asegura que el Tíbet es desde hace siglos parte inseparable de su territorio, mientras que los tibetanos en el exilio argumentan que la región fue durante mucho tiempo virtualmente independiente hasta que fue ocupada por las tropas comunistas en 1951.