Publicado: 02.12.2013 19:46 |Actualizado: 02.12.2013 19:46

La ONU acusa a Bachar al Asad de crímenes de guerra

Navi Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, afirma que el equipo que investiga estos hechos en Siria tiene pruebas que implican a altos cargos del Gobierno, "incluyendo al jefe de Estado".

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Navi Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos,  ha asegurado este lunes tener pruebas conluyentes que implican en crímenes de guerra a altos cargos del Gobierno sirio, incluyendo al presidente Bachar al Asad.

Según ha afirmado Pillay en rueda de prensa en Ginebra, los miembros del equipo de la ONU que investiga los crímenes de guerra cometidos en este conflicto que desde su estallido en 2011 ya suma más de 100.000 muertos, cuentan ya con pruebas que implican a "los más altos niveles del Gobierno, incluido el jefe del Estado".

Los investigadores habrían entregado a Pillay listas de responsables de delitos como torturas, asesinatos extrajudiciales masivos y otras violaciones de los Derechos Humanos con vistas a su posible procesamiento judicial. "Apuntan al hecho de que las pruebas demuestran la responsabilidad de los más altos niveles del Gobierno, incluido el jefe del Estado", ha afirmado Pillay, que en la misma rueda de prensa ha negado que conozca el contenido concreto de estas listas y ha apelado al principio de secreto de las mismas para evitar cualquier interferencia con un posible proceso judicial.

Así, ha insistido en que ella solo ha repetido lo que ya habían dicho los investigadores encabezados por el brasileño Paulo Pinheiro.

El propio equipo de investigación de la ONU ha reconocido que las pruebas apuntan a las más altas instancias del régimen sirio, pero no han nombrado expresamente a Al Asad ni a ningún otro cargo públicamente.

"Permítanme que les diga que no he dicho que ningún jefe de Estado sea sospechoso", rectificó Pillay Al ser interrogada de nuevo por sus declaraciones, Pillay las ha negado. "Permítanme que les diga que no he dicho que ningún jefe de Estado sea sospechoso. Estaba citando a la misión de investigación, que dice que, sobre la base de los hechos, la responsabilidad apunta al más alto nivel", ha argumentado.

Pillay ha aprovechado para hacer un llamamiento a las principales potencias mundiales para que el esclarecimiento de los crímenes cometidos en la guerra de Siria sean una prioridad con vistas a la conferencia de paz conocida como Ginebra 2, prevista para el 22 de enero.

La Alta Comisionada, antigua juez del Tribunal Penal Internacional (TPI), ha insistido en que quienes perpetren crímenes rindan cuentas. "La rendición de cuentas debe ser una prioridad clave de la comunidad internacional y quiero insistir en ello una y otra vez hasta que empiece la conferencia de Ginebra 2. Reitero mi llamamiento a todos los Estados miembro a llevar estas circunstancias al TPI", ha señalado.

En concreto, Pillay ha denunciado que tanto las fuerzas leales a Asad como las de la oposición están utilizando la estrategia del sitio "como una forma de castigo colectivo", en contra de lo que dispone el Derecho Internacional Humanitario.

"La hambruna es un método de guerra prohibido (...). He mencionado algunos de estos graves factores porque mientras se estudia la imputación ante el TPI, estos son algunos de los actos por los que se podría perseguir a los dirigentes", ha explicado.