Publicado: 14.06.2014 13:01 |Actualizado: 14.06.2014 13:01

La ONU cifra en un millón el número de desplazados dentro de Irak

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La ONU calificó este sábado la crisis que sufre Irak como una "tragedia humana" y cifró en alrededor de un millón el número de desplazados internos en todo el país.En declaraciones a la prensa, el representante de la ONU para Irak, Nickolay Mladenov, alertó de que el conflicto entre los insurgentes suníes, liderados por el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), y el gobierno de Bagdad supone "una grave amenaza para la soberanía y la integridad del país".

La masiva llegada al Kurdistán iraquí en los últimos días de civiles procedentes de la vecina provincia de Nínive ha abierto un nuevo frente humanitario a la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), que ya tenía que afrontar la ayuda a los refugiados que siguen llegando de Siria y a los desplazados en los últimos meses de la provincia iraquí de Al Anbar (oeste).

Pese a que Mladenov reconoció que en los dos últimos días ha disminuido ligeramente la afluencia de desplazados desde Nínive, avisó de que la ONU y las autoridades deben prepararse para "un número mucho mayor en el futuro".

Mladenov visitó hoy el nuevo campo de refugiados de Jazar, levantado esta misma semana, donde ya hay casi 140 carpas proporcionadas por el Gobierno kurdo y el ACNUR.

Para el enviado de la ONU, será de vital importancia en la crisis una mayor coordinación y cooperación entre las autoridades kurdas y el Ejecutivo central de Bagdad.

Sin embargo, esa profunda división se vio reflejada hoy mismo en las palabras del gobernador de la provincia kurda de Erbil, Nawzat Hadi, que acompañaba al alto funcionario en su visita.

"Estamos haciendo todo por nuestra cuenta, tan solo con la ayuda del ACNUR. Nos hemos ocupado de la electricidad, el agua...Necesitamos todo de Bagdad, pero mantienen retenido nuestro dinero", protestó Hadi.

El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró este viernes que Estados Unidos hará su parte para frenar el avance de los extremistas en Irak, pero pidió a las autoridades iraquíes un esfuerzo para orillar las diferencias entre suníes y chiitas.

"Nadie tiene interés en ver que los terroristas obtienen una base estable dentro de Irak y nadie se va a beneficiar con un Irak hundido en el caos. Por ello, Estados Unidos hará su parte, pero hay que entender que en última instancia depende de los iraquíes resolver sus problemas", añadió Obama.

Obama aclaró que las tropas de Estados Unidos "no volverán a combatir en Irak" pero dejó la puerta abierta a otras opciones militares, entre ellas la que se baraja con más fuerza: ataques aéreos selectivos.

Estas opciones las está revisando con su equipo de seguridad, pero será necesario que los iraquíes se comprometan a poner de lado las diferencias sectarias entre suníes y chiitas.

Según el mandatario, la decisión de una posible acción militar "llevará varios días", ya que deben analizar la información de inteligencia y hablar con el gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, para que "esas acciones sean precisas"."Estados Unidos no se va a implicar en una acción militar en ausencia de un compromiso político que lleve a que las partes trabajen juntas en Irak", aseguró Obama antes de partir a una reserva india en Dakota del Norte.

El Gobierno iraquí, del chiita Al Maliki, ha pedido a Washington apoyo aéreo para frenar los avances de la milicia extremistas suní del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) , que también opera en la guerra civil siria.

Obama se mostró muy crítico por el hecho de que Estados Unidos haya "invertido mucho dinero" en entrenar y equipar a las Fuerzas Armadas iraquíes y "a la primera de cambio" esos militares hayan desertado ante la llegada de los rebeldes de EIIL.

"Hemos realizado una gran inversión y sacrificios en Irak, para que los iraquíes tengan oportunidades, pero son ellos las que las tienen que aprovechar" , opinó Obama."El hecho de que las fuerzas de seguridad iraquíes no quieran defender sus puestos y luchar contra los terroristas indica que hay un problema de moral y compromiso, algo que está enraizado en los problemas político en el país" , explicó el presidente.

Estados Unidos ocupó Irak en la primavera de 2003 y poco después derrocó al dictador Sadam Huseim, que había subyugado a los chiítas durante años. El entonces presidente George W. Bush desintegró toda las instituciones estatales, lo que alentó una fuerte guerra sectaria entre suníes, chiítas (mayoría en el país) y kurdos.