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La ONU ya ha asumido Palestina

Desde 1988, la Asamblea General designa a la OLP con el nombre del Estado que proclamó ese año

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La ONU es la organización internacional de máxima responsabilidad en la cuestión de Palestina. En su génesis, desarrollo, y expectativas de futuro, Palestina quedó condicionada por las resoluciones de la ONU. El 29 de noviembre de 1947 aprobó la 181 sobre la partición de Palestina en dos estados; la ciudad de Jerusalén quedaba bajo supervisión internacional. Esto marcó el comienzo del éxodo palestino.

El 15 de mayo de 1948 se produce el fin oficial del mandato británico y, al mismo tiempo, la creación del Estado de Israel sobre más de la mitad del territorio palestino. La segunda parte de la resolución referente a la parte palestina nunca se cumplió. La resolución de la ONU entraña una gran responsabilidad política y moral de esta organización hacia los palestinos, que debe asumirse en ese mismo marco.

Desde entonces, el pueblo palestino ha sufrido la usurpación de su patria, la confiscación de sus tierras, la expulsión de sus gentes, y no olvida ni un instante la responsabilidad de la ONU; pero al mismo tiempo comenzó a movilizarse para alcanzar su independencia, en ejercicio de los derechos que le confieren las leyes internacionales y los propios principios de dicha organización.

En 1974, la OLP adoptó un programa para crear el Estado palestino por etapas y crearlo provisionalmente sobre cualquier parte del territorio liberado. Este programa desembocó en la adhesión de la OLP a la ONU como organización observadora. En la resolución 3236 (XXIX) de la Asamblea General, de 22 de noviembre de 1974, se reafirmaron los derechos inalienables del pueblo palestino, que incluían la autodeterminación sin injerencia exterior, la independencia y la soberanía nacionales, y el derecho a regresar a sus hogares y a recuperar sus bienes. Desde entonces, esos derechos se han reafirmado cada año, tal como fueron enunciados en 1974.

En 1974, las Naciones Unidas reafirmaron el derecho de los palestinos a la autodeterminación

En 1975, la Asamblea General estableció el Comité de Derechos de los Palestinos, al que se encargó un programa para que pudiesen ejercerlos. En 1976, el Comité formuló dos tipos de recomendaciones: uno, sobre el derecho de los palestinos a regresar a sus hogares y recuperar sus bienes y otro relativo a la autodeterminación, la independencia nacional y la soberanía.

El Consejo de Seguridad examinó el informe del Comité pero no pudo adoptar una decisión a causa del voto en contra (veto) de EEUU, igual que ocurriría en sucesivas ocasiones. La Asamblea General, sin embargo, respaldó las recomendaciones del Comité tanto en 1976 como en los años subsiguientes.

El 15 de noviembre 1988, la OLP, aceptando la solución de dos estados en la Palestina histórica, declaraba la independencia del Estado palestino. En su resolución 43/177, de 15 de diciembre de 1988, la Asamblea General de la ONU tomó conocimiento de la proclamación del Estado de Palestina y afirmó la necesidad de que se permitiera al pueblo palestino ejercer su soberanía sobre su propio territorio ocupado desde 1967.

Asimismo, decidió que se utilizara la designación 'Palestina' en vez de 'Organización de Liberación de Palestina'. Diez años más tarde, en 1998, por su resolución 52/250, de 7 de julio, la Asamblea General decidió conceder a Palestina, en su calidad de observadora, derechos y prerrogativas adicionales respecto a la participación en los periodos de sesiones y en los trabajos de la Asamblea General, así como en las conferencias internacionales de la ONU.

Tras la intifada palestina y la primera Guerra del Golfo (1991), en la Conferencia de Madrid Estados Unidos desplazó a la ONU en el protagonismo y gestión de todo lo relacionado con el conflicto palestino-israelí.

Durante las negociaciones, y sobre la base de las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad, se produjo el reconocimiento mutuo entre la OLP e Israel, que dio origen al acuerdo de paz firmado en Washington en 1993, conocido como Gaza-Jericó I. El documento preveía la retirada de las tropas israelíes de Cisjordania y Gaza en tres etapas y convocaba elecciones democráticas allí, para llevar a la creación de un Estado palestino.

En 1994, la OLP retornó a Gaza para iniciar la construcción de las bases del futuro Estado. Sin embargo, Israel comenzó a poner trabas a tales acuerdos. Los sucesivos gobiernos israelíes violaron sistemáticamente las disposiciones de paz. El actual Gobierno de Netanyahu tampoco toma iniciativas que permitan la reanudación de las negociaciones políticas en un marco aceptable para los palestinos.

Dos décadas después, el fracaso de todas las iniciativas de paz, las reiteradas decepciones sufridas por los negociadores palestinos, el estancamiento del proceso, así como la falta de respuestas internacionales y la necesidad de concluir con una situación de bloqueo impuesto sobre Palestina respaldan la idea de dirigirse a la ONU para proclamar el Estado palestino y convertirse en miembro de pleno derecho. En esta nueva etapa histórica de transiciones políticas en toda la región, el pueblo palestino no puede sino dirigirse a la comunidad internacional y reclamar un papel efectivo de la ONU. Reclamar la creación de un Estado independiente de acuerdo con las resoluciones de la organización.

La independencia ha sido imposible por los vetos de EEUU en el Consejo de Seguridad

Esa decisión no debe considerarse como un movimiento unilateral, tal como lo califica Israel. No es una proclamación unilateral de independencia, es una iniciativa que busca la integración del Estado palestino en la comunidad internacional. Su reconocimiento aportará un nuevo dinamismo a la solución del conflicto; es un primer paso hacia la reactivación de las negociaciones de paz.

Conforme a la Carta de la ONU, la aceptación como miembro de un nuevo Estado necesita de la decisión de la Asamblea General basada en la recomendación del Consejo de Seguridad. Si algún miembro del Consejo de Seguridad ejercitase su veto, debería convocarse una sesión extraordinaria de la Asamblea General, en virtud de la resolución 377 de 1959, para que en caso de bloqueo por veto se salvaguarde la paz.

La iniciativa palestina requiere el reconocimiento previo del mayor número de países del mundo. Más de 120 naciones ya reconocen de hecho o manifiestan su reconocimiento al Estado palestino. Este será pleno con el apoyo de los países occidentales, en particular los miembros de la UE.

Debemos recordar que el 24 de septiembre de 2010, el presidente Obama propuso que la Asamblea General debería 'reunirse otra vez el próximo año con un acuerdo que llevase a la creación de un nuevo miembro de la ONU, un Estado soberano independiente palestino que viviese en paz con Israel'. El 21 de abril de 2011, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, informó al presidente palestino, Mahmud Abás, de su claro 'apoyo a los esfuerzos por crear un Estado palestino'.

Más de 120 países ya han reconocido de hecho o de derecho el Estado de Palestina

En España, teniendo en consideración la importancia de Oriente Próximo en su política exterior y su tradicional apoyo a la causa de Palestina, confiamos en que su Gobierno contribuirá nuevamente a una solución política del conflicto palestino-israelí desde su apoyo a la iniciativa palestina; un apoyo basado en las resoluciones de la ONU, para garantizar la paz y la estabilidad de los pueblos y estados de la región, incluido el Estado de Palestina.

No hay duda de que la paz en la región depende, en gran medida, de la normalización de la situación en Palestina y de su admisión incondicional en la comunidad de naciones. La iniciativa palestina debe ser bienvenida y la comunidad internacional debe actuar con responsabilidad. Ahora corresponde a la ONU asegurar un acuerdo definitivo y justo basado en el derecho internacional para reconocer el status de Estado para unas de las naciones más antiguas del mundo, Palestina.

El autor es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.