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La oposición amenaza la hegemonía de Chávez

La alta tasa de indecisos puede inclinar la balanza en Venezuela

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La oposición venezolana no sabe si reír o llorar. Por primera vez amenaza seriamente la hegemonía electoral de Hugo Chávez, gracias a la crisis económica y a la unidad conseguida tras esfuerzos y desencuentros. Pero estas esperanzas las encuestas otorgan un 52% para el partido del presidente, el PSUV, pero indican un 37% de indecisos, que pueden inclinar la balanza electoral en los comicios legislativos de mañana pueden mutar en decepción si el chavismo sale triunfante por duodécima vez y multiplica sus escaños por obra y gracia de la nueva ley electoral.

Cuestión de fronteras. El primer límite electoral de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se sitúa en conseguir 56 de los 165 diputados, lo que impediría al PSUV promover cambios legislativos y constitucionales de gran alcance al no contar con las dos terceras partes del hemiciclo. La segunda frontera se estira hasta las 67 actas, con lo que frenarían la Ley Habilitante de Chávez (para la que necesita tres quintas partes), que le permite gobernar sin pasar por el Parlamento, como ha sucedido durante dos años y medio.

La ley favorecea los bastiones del chavismo, enel interior del país

La tercera frontera es la mayoría: 83 diputados. Pero la MUD sabe que además del tirón popular del líder bolivariano y de su gigantesca maquinaria electoral un ejemplo: la televisión pública ha dedicado el 90% de sus espacios informativos al PSUV se enfrenta a la ley electoral, no proporcional y que prima los bastiones chavistas del interior sobre las grandes ciudades de la oposición. Un diputado del interior puede costar sólo 50.000 votos, frente al cuarto de millón necesario en Zulia o Caracas.

Los cálculos de los analistas del Palacio de Miraflores, sede del Gobierno, señalan que con un 52% o 53% de los votos podrían obtener los codiciados 110 diputados frente a los 55 de la oposición, con lo que Chávez seguiría gobernando sin control parlamentario.

Ramón Aveledo, secretario ejecutivo de la MUD, no sólo se ha enfrentado a este galimatías numérico durante la campaña. Convertido en el hombre bueno de la coalición, ha lidiado con las ansias de poder de un conglomerado multipartidista y rompecabezas ideológico que sólo tiene en común su rechazo a Chávez. En la MUD militan desde la conservadora Primero Justicia, cercana a los postulados de José María Aznar, hasta las izquierdistas Podemos y Bandera Roja, sin olvidar los dos partidos opositores históricos: Acción Democrática y Copei. Antiguos líderes estudiantiles que derrotaron a Chávez en 2007, independientes y otros pequeños partidos también conforman la alianza.

La izquierdista Patria Para Todos (PTT) es la otra gran novedad de los comicios. El antiguo aliado de Chávez se ha lanzado en solitario a la carrera electoral para conquistar a los llamados ninis, desencantados de la Revolución y que rechazan a la oposición. Al frente, uno de los políticos más respetados del país: Henri Falcón. El gobernador más votado de las últimas elecciones, ex chavista, rompió con el líder bolivariano tras varios desencuentros y bajo una lluvia de insultos.

Precisamente Chávez cerró campaña en Lara, territorio de Falcón, sabedor de que allí se juegan otras elecciones. 'La operación Demolición tiene dos grandes brazos: con uno vamos a demoler a la oposición adecocopeyana y con la otra al traidor gobernador', clamó el presidente. Falcón ni se inmutó. Está convencido de que los buenos resultados del PPT le lanzarán como candidato equidistante para 2012.