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La oposición egipcia ve insuficiente la oferta de diálogo y convoca nuevas protestas

El presidente de Egipto ofrece a la oposición mantener un diálogo nacional el próximo sábado, cuando se abordará el referéndum sobre la Constitución. El Frente de Salvación Nacional

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Mohamed Mursi, que ha permanecido en silencio los últimos días, ha cedido por fin a la presión de la calle y ha accedido a reunirse este sábado con los partidos de la oposición para intentar atajar la crisis política que atraviesa el país. Los enfrentamientos entre opositores y partidarios del presidente se saldaron con siete personas muertas y 644 heridos durante la madrugada del miércoles al jueves .

En un discurso televisado, Mursi expresó su pesar por las muertes y aseguró que, aunque apoyaba el derecho a la protesta pacífica, algunas personas habían recibido dinero a cambio de incitar a la violencia. Asimismo, aseguró que algunos artículos de la controvertida Constitución egipcia, incluidos aquellos que apuntalan las amplias facultades del presidente y que han sido muy criticados por la oposición, podrían matizarse tras el diálogo con el resto de fuerzas políticas.

A pesar de la oferta de diálogo, el plebiscito sobre la nueva constitución seguirá adelante, lo que ha provocado nuevas convocatorias de protesta por parte de los detractores.

La oposición no islamista de Egipto, unida en el Frente de Salvación Nacional, con el Premio Nobel de la Paz, Mohamed el Baradei, ha dicho que se han 'cerrado las puertas del diálogo con la Presidencia tras los últimos acontecimientos, y convocó a 'todo el pueblo egipcio a celebrar multitudinarias manifestaciones en todo el país' para hoy, viernes.

También, al margen de estas marchas opositoras, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, ha llamado a participar hoy en el funeral en la mezquita de Al Azhar de los 'mártires' caídos en esos choques.

Mursi convocó para el próximo sábado a todos los grupos políticos, jóvenes de la revolución y los jueces con el fin de 'lograr un acuerdo global para salir de la división'. Los temas que se abordarán en la reunión serán la ley electoral, el Consejo de la Shura (Cámara alta del Parlamento) y el referéndum sobre la nueva Constitución, previsto para el próximo 15 de diciembre y que cuenta con el rechazo de las fuerzas no islamistas.

Sin embargo, las primeras reacciones de los manifestantes ante el Palacio Presidencial fueron de ira -muchos de ellos evocaron los últimos discursos de Hosni Mubarak- y la sede principal de los Hermanos Musulmanes fue asaltada por una turba.

Pese a abrir la opción a negociar sobre el plebiscito, Mursi subrayó que 'el Estado se prepara para celebrar el referéndum, y si el pueblo lo acepta, comenzará la construcción de las instituciones del estado'. En caso de ser rechazada la Carta Magna en la consulta, el presidente indicó que formará una nueva Asamblea Constituyente, 'ya sea por consenso o mediante elección directa, para elaborar una nueva Constitución'.

Sobre el otro tema en disputa, la declaración constitucional promulgada hace dos semanas, Mursi ofreció renunciar al artículo 6, que estipula que 'el presidente, en caso de amenaza a la revolución, a la unidad nacional o a la seguridad de la nación, podrá tomar todas las medidas que vea necesarias'. El presidente señaló que 'si el diálogo con las fuerzas políticas así lo decide' renunciará a estas prerrogativas e insistió en que este artículo tenía el objetivo de 'garantizar la protección del país, su pueblo y su seguridad'.

Tras el discurso, los manifestantes opositores a Mursi, que durante la jornada mantuvieron una presencia pacífica en los alrededores del Palacio Presidencial de El Cairo, intentaron romper el cordón militar establecido para proteger el edificio. Además, una turbamulta con miles de personas irrumpieron en la sede principal de los Hermanos Musulmanes, situada en la meseta de la Muqatam, en el este de El Cairo, y destruyeron ventanales y el mobiliario, según denunció el grupo.

Asimismo, grupos de exaltados incendiaron la oficina del Partido Libertad y Justicia (PLJ, brazo político de los Hermanos Musulmanes) en el barrio de Zahara al Maadi, en el sur de la capital, y asaltaron la sede del PLJ, en el barrio cairota de Kit Kat, de la que sustrajeron sus bienes. Estos actos de vandalismo llegan después de un día en que los tanques y carros del Ejército egipcio tomaron los alrededores del Palacio Presidencial para impedir que continuasen los sangrientos choques entre partidarios y detractores de Mursi, que la víspera se saldaron con seis muertos y centenares de heridos.