Publicado: 23.01.2014 07:51 |Actualizado: 23.01.2014 07:51

Opositores ucranianos frenan a la policía con una cadena de fuego

Los agentes intentan en vano apagar las llamas, que los manifestantes alimentan con todo tipo de objetos inflamables.

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Los opositores ucranianos han frenado durante la madrugada el avance de los efectivos antidisturbios en el centro de Kiev con una imponente cadena de fuego que alimentaron con madera, neumáticos y restos de autobuses calcinados.

"No tenemos miedo a los Berkut [destacamento andisturbios]. Esto es una revolución. Resistiremos hasta el final, pero no somos unos fascistas como dice el Gobierno. Queremos una vida normal, con trabajo e hijos, y no una dictadura", señaló Vladímir, un obrero de la construcción. Vladímir, oriundo del Este de Ucrania, es uno de los luchadores callejeros ataviados con escudos y palos que se encuentran en la línea de frente en la que se han convertido las inmediaciones del legendario estadio Valeri Lobanovski del Dinamo de Kiev.

Los opositores, en su mayoría jóvenes, lanzan cócteles mólotov, adoquines y piedras con la ayuda de tirachinas y ondas a los agentes antidisturbios apostados al otro lado de las llamas. Desde el inicio de la protesta, con unas temperaturas que rondan los 10 grados bajo cero, han muerto cinco manifestantes en los disturbios, según la oposición.

Algunos piden desesperadamente la ayuda de Occidente, incluso militar, ya que temen que las autoridades recurran en breve a la fuerza para poner fin a las protestas tras declarar el estado de excepción. La policía intenta en vano apagar el fuego con la ayuda del continuo chorro de agua que despide una manguera de un camión de agua, pero los manifestantes no dejan de alimentar las llamas con toda clase de objetos inflamables.

"No puedo participar en las protestas, pero les comprendo. No puedo condenarlos, porque su causa es justa. Rezo por ellos", señaló Pável, un sacerdote católico. En su opinión, la culpa del nuevo estallido de violencia la tiene el Gobierno por aprobar a escondidas en el Parlamento un paquete de leyes que coartan la libertad de expresión y reunión, lo que ha sido condenado por Occidente. "Las protestas fueron una fiesta durante dos meses hasta que el Gobierno decidió convertir el país en un Estado policial", dijo.

Mientras, en la retaguardia de la batalla callejera numerosos jóvenes se afanan en reforzar las barricadas con sacos de nieve tanto en esa zona de la calle Grushevski como en el Euromaidán situado entre la avenida Kreschatik y la plaza de la Independencia. Tras reunirse con el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, los dirigentes opositores celebraron anoche un mitin en la plaza de la Independencia ante más de 50.000 de sus partidarios.

La oposición ucraniana creó un Parlamento Popular alternativo a la Rada Suprema (Legislativo) y dio 24 horas de plazo al Gobierno para atender sus demandas, entre las que figura la convocatoria de elecciones anticipadas. Además, el líder del partido UDAR (Golpe), Vitali Klitschkó, animó a los trabajadores ucranianos a organizar un parón de advertencia a partir del mediodía del jueves para obligar al Gobierno a hacer concesiones. "Si hay que pelear, pelearé, si hay que marchar bajo las balas, pues marcharé bajo las balas", proclamó.

Yanukóvich emplazó a los opositores a reunirse de nuevo el jueves cuando el primer ministro, Nikolái Azárov, cuya dimisión es demandada insistentemente por la oposición, regrese del Foro de Davos. Mientras, miles de partidarios del oficialista Partido de las Regiones se concentraron hoy frente a la sede de la Embajada de EEUU para protestar por su decisión de revocar el visado de varios altos funcionarios ucranianos por la dispersión violenta de las protestas.

El Ministerio de Interior, que únicamente ha confirmado la muerte de dos manifestantes, ha informado de la detención de 70 personas durante los disturbios que estallaron el domingo y siguen a los dos meses de protestas por la decisión del Gobierno ucraniano de suspender la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.