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La OTAN admite otra matanza de civiles en Afganistán

La Alianza habla de seis muertos pero las autoridades locales lo elevan a 64

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La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán, ha vuelto a asumir otra matanza de civiles por un error de sus soldados. La OTAN admitió ayer que sus tropas mataron el domingo a seis miembros de una familia en Afganistán, un niño y una niña entre ellos, durante un ataque aéreo con misiles en la provincia de Nangarhar, al oriente de ese país. En un comunicado, las fuerzas internacionales confirmaron que en la operación se 'mató e hirió accidentalmente a civiles'.

'Consideramos seriamente las afirmaciones sobre bajas civiles', reza el texto firmado por el coronel del Ejército estadounidense Patrick Hynes, director del centro de operaciones de la Alianza Atlántica en Afganistán.

'Hemos iniciado una investigación inmediata y presentaremos un informe con nuestras conclusiones', se agrega. No obstante, no se precisa cuándo se podrán conocer los resultados de estas pesquisas.

En el texto, Hynes reitera que la muerte de estos inocentes es un 'accidente muy lamentable'. La ISAF es la misión de seguridad liderada por la OTAN desde 2003 y que fue creada dos años antes por el Consejo de Seguridad de la ONU. Su objetivo fundacional fue proveer estabilidad al Gobierno afgano.

La ISAF es la misión de seguridad liderada por la OTAN desde 2003 Si bien no se han podido conocer las identidades de los seis asesinados, imágenes dadas a conocer por la agencia Reuters muestran los cadáveres de los dos menores. En fotografías de la que sería la casa de los fallecidos se evidencia la brutalidad del ataque. Un gran forado en el techo es lo que queda del espacio que alguna vez fue habitado por una familia.

Además de la muerte de los seis civiles, la ISAF aseguró que en esta operación murieron tres insurgentes, quienes habían sido vistos cuando colocaban una bomba en una carretera cercana.

Estas son las únicas muertes que la OTAN ha admitido en los últimos días pero que distan mucho de las cifras dadas a conocer por las autoridades afganas. El último fin de semana, Fazlullah Wahidi, gobernador de la provincia de Ghaziabad, en el este de Kunar, aseguró que 64 civiles perdieron la vida en medio de ataques de las fuerzas afganas y de la OTAN el domingo.

De acuerdo a la autoridad local, 20 mujeres y un número aún no determinado de niños figuran entre los inocentes muertos. Trece insurgentes también murieron en esos bombardeos.

La ISAF negó dicha información. Otro de sus portavoces, Greg Smith, aseguró que él mismo vio los vídeos de los ataques y no identificó evidencia alguna de que hayan muerto civiles o de que se hayan atacado edificios. 'Lo que se ve en las imágenes es que se trata de una zona remota, un área a lo largo de profundas pendientes y lejos de cualquier pueblo o construcción', dijo.

20 mujeres y un número sin determinar de niños figuran entre los inocentes muertosSin embargo, luego se apeló a la cautela para esquivar culpas y se informó de que el ataque también formará parte de una investigación para contrastar los datos dados por el gobernador de Ghaziabad.

Al igual que en el informe sobre la muerte de la familia de Nangarhar, en esta ocasión tampoco se dio una fecha tentativa para el anuncio de las conclusiones.

Según la información dada recientemente por Naciones Unidas sobre el conflicto en Afganistán, hubo 2.412 civiles muertos durante los primeros diez meses de 2010. La tres cuartas partes de las víctimas, precisa el informe de la ONU, corresponden a inocentes muertos en manos de los rebeldes. Poco más de tres cuartas partes de esas bajas se debieron a acciones insurgentes, un aumento del 25% sobre el mismo periodo de 2009.

Las normas sobre los ataques aéreos y redadas nocturnas han sido reforzadas de forma significativa por las fuerzas lideradas por la OTAN en los últimos dos años llevando a un brusco descenso en las muertes de civiles provocadas por estas operaciones.

Los excesos de la OTAN en Afganistán dejaron de ser un secreto a voces en julio del año pasado, cuando diversos cables de inteligencia norteamericana difundidos por la organización Wikileaks detallaban asesinatos, arrestos extrajudiciales y asesinatos a hombres, mujeres y niños.

En los documentos secretos difundidos entonces, este trabajo sucio es atribuido al Task Force 737, un grupo de élite del Ejército de Estados Unidos que era desconocido hasta entonces.

Las muertes de civiles en las operaciones encabezadas por la OTAN suelen causar constantes fricciones entre el Gobierno afgano y el bloque internacional.