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La OTAN mata a otros 27 civiles en Afganistán

La peor masacre en más de medio año enfurece al Gobierno y a la población

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La guerra que libran las tropas de la OTAN contra los talibanes en Afganistán sigue cobrándose nuevas vidas entre los civiles, pese a la publicitada nueva estrategia, que tiene como objetivo prioritario protegerles. Un bombardeo de la Alianza en la provincia de Uruzgan bajo control de las tropas holandesas se cobró el domingo 27 víctimas civiles, convirtiéndose en la peor matanza de las tropas extranjeras en más de seis meses.

Los tres vehículos en los que viajaban los afganos fueron atacados por las fuerzas de la ISAF (la misión de la OTAN en Afganistán) cuando se acercaban a un paso montañoso que conecta la provincia de Uruzgan con la de Daikondi. Según el comunicado difundido por la OTAN, los pasajeros fueron confundidos por talibanes, y los soldados ordenaron un ataque preventivo creyendo que planeaban atentar contra una unidad conjunta de la coalición y el ejército afgano, no muy lejana. 'Cuando nuestras fuerzas llegaron al lugar, encontraron mujeres y niños que fueron rápidamente evacuados a instalaciones médicas', admitió la Alianza en un comunicado.

La Alianza ha admitido que entre las víctimas había mujeres y niños

El jefe de la ISAF, el general Stanley McChrystal, transmitió sus condolencias al Gobierno afgano: 'Estamos extremadamente apenados por la trágica pérdida de vidas inocentes'. Esta vez, sus disculpas no fueron suficientes para el presidente afgano, Hamid Karzai. 'El asesinato reiterado de civiles a manos de las fuerzas de la OTAN es injustificable', condenó Karzai.

El jefe de la ISAF reconoció que la masacre de Uruzgan perjudica los intereses occidentales: 'He dejado claro a nuestras fuerzas que estamos aquí para proteger al pueblo afgano, y no para matar o herir civiles. Estas acciones sólo socavan su confianza en nuestra misión. Vamos a redoblar nuestros esfuerzos pararecuperar esa confianza', dijo McChrystal.

Por su parte, la ONU ya ha pedido a las partes que están en conflicto que eviten las bajas entre los civiles y respeten al personal humanitario que tiene desplegado en la zona con el fin de que puedan atender con garantías a los miles de desplazados que huyen de sus casas ante el temor de nuevos bombardeos indiscriminados.

McChrystal ha impuesto duras restricciones a los ataques aéreos desde que asumió el mando, el pasado junio. En teoría, los bombardeos sólo están permitidos para salvar la vida de soldados aliados que estén siendo atacados por los insurgentes. Sin embargo, siguen utilizándose de forma esporádica, como se vio el domingo en Uruzgan y días antes también en Helmand, donde la ISAF lleva a cabo la mayor ofensiva militar en los más de ocho años de guerra.

Esta campaña, conocida como operación Juntos (Moshtarak en dari, el idioma local), pretende expulsar a los talibanes de la región deMarjah, traspasar la seguridad a la policía afgana e instalar allí un gobierno regional fiel a Kabul, que cuente además con la aprobación de la población de la zona.

A diferencia de otras ocasiones, los habitantes de Marjah fueron avisados de antemano del ataque de la ISAF. Además, muchos de ellos recelan de la autoridad de los talibanes. Pero después de una semana y media, las quejas contra las tropas extranjeras han empezado a ser más frecuentes.

Las miles de minas plantadas por los talibanes y los continuos tiroteos tienen aterrorizados a quienes hicieron caso a la OTAN y permanecieron en sus casas, en vez de huir. Ahora piden comida, porque no se atreven a salir a buscarla.

Los temores de la población parecen estar justificados. El jefe del Comando Central de EEUU en Afganistán, el general David Petraeus, declaró ayer a la cadena NBC que la ofensiva de Marjah 'es sólo la operación inicial de una campaña que durará de 12 a 18 meses'.

Estas palabras dejan clara la voluntad de EEUU de extender la actual operación a todo el país. 'Vamos a ir tras ellos [los talibanes] a donde haga falta', sentenció Petraeus.