Público
Público

La OTAN vuelve a matar por error a insurgentes en Libia

Un ataque aéreo contra una columna rebelde cerca de Ajdabiya mata a al menos 13 combatientes anti-Gadafi

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

¿Amiga o enemiga? Es la pregunta que se hacen los rebeldes libios sobre la OTAN, que ayer volvió a bombardear por error una columna de combatientes de la insurgencia en las inmediaciones de Ajdabiya, a 150 km de Bengasi, matando a varios de ellos.

Hay confusión sobre el número de bajas: al menos 13, según la cadena BBC, y hasta 17, según otras fuentes. Sin embargo, la indignación en Bengasi, la capital rebelde, era mayúscula y hubo concentraciones de protesta en el centro de la ciudad, según contaron testigos. No es la primera vez que las bombas de la Alianza Atlántica matan a los suyos. El fin de semana pasado el fuego amigo acabó también con una treintena de combatientes del este que disparaban al aire para celebrar que habían avanzado posiciones en Brega.

La aviación de la Alianza Atlántica bombardea Trípoli a plena luz del día

Al desatino se une la frustración del Gobierno rebelde por la poca velocidad y contundencia (en su opinión) de los ataques de la OTAN, que ayer reanudó los bombardeos contra posiciones de las fuerzas leales a Muamar Gadafi en las castigadas ciudades de Misurata y Brega. Un barco fletado por la ONU con ayuda humanitaria atracó ayer en el puerto de Misurata.

En Trípoli se oyeron dos explosiones al paso de un avión y ráfagas de baterías antiaéreas sobre la una de la tarde y a plena luz del día, algo poco corriente. Una niña corría a refugiarse mientras algunos curiosos se acumulaban en los balcones y azoteas para ver por dónde se acercaba el ataque.

Las Fuerzas Armadas francesas reconocieron que les gustaría ir más rápido en las operaciones militares, pero temen causar daños colaterales en el frente porque las tropas de Gadafi utilizan a la población como escudos humanos.

Un fotógrafo español y otros tres periodistas han desaparecido

Amigos o enemigos es la pregunta que se hacen también los habitantes de la zona aún bajo control de Gadafi, que todavía no saben mucho sobre la identidad de los rebeldes. La propaganda del régimen repite como un mantra que son un hatajo de terroristas de Al Qaeda. En uno de esos vídeos que distribuyen ciudadanos anónimos a los periodistas, dos tertulianos de una televisión libia muestran imágenes de un combatiente que está siendo entrevistado por la TV francesa France 24 en el frente de Ras Lanuf. Los presentadores ponen al lado una fotografía fija de un supuesto miembro de Al Qaeda libio dado por muerto en Yemen. El parecido físico es claro, aunque en la siguiente imagen el mismo hombre enseña su pasaporte con un nombre y nacionalidad diferentes para demostrar que no es la misma persona.

Los rebeldes niegan categóricamente que haya yihadistas entre sus filas, mientras Argelia mete el dedo en la llaga asegurando que están llegando miembros de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) al oeste de Libia.

El embrollo sirve para comprender cuál es la información que reciben los habitantes de la zona controlada por el régimen, donde no tienen muy claro quiénes son los combatientes revolucionarios, ni quién está detrás del Consejo Nacional Libio ni lo que planean para su futuro si logran tomar la capital.

La presencia de terroristas islamistas ha servido siempre de excusa a los dictadores de la zona para mantenerse en el poder y hacerse imprescindibles a los ojos de Europa y EEUU, presentándose como los únicos capaces de impedir el avance de los fundamentalistas y poner en marcha políticas antiterroristas, sobre todo en el desierto del Sahel, conocido en España por ser el lugar en el que la rama de Al Qaeda en el norte de Africa esconde a los secuestrados occidentales para pedir elevados rescates.

Entretanto, el fotógrafo español Manuel Varela de Seijas Bravo, conocido profesionalmente como Manu Brabo, desplazado para cubrir la guerra en Libia, está desaparecido junto a otros tres periodistas desde el lunes. Estaba alojado en un hotel en Bengasi y parece que él y los otros tres reporteros cayeron en el frente en manos de las fuerzas de Gadafi.