Publicado: 21.01.2014 07:00 |Actualizado: 21.01.2014 07:00

El otoño de Cuba

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta Cuba en este siglo es el envejecimiento de su población, un proceso que avanza a pasos acelerados debido al aumento de la esperanza de vida, cercana a los 78 años, y una muy baja tasa de nata

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En la actualidad Cuba es uno de los países de América Latina con mayor número de adultos mayores (18,3%) y el primero en que estos superan al sector ubicado entre los 0 y los 14 años (17,3%). Con esta tendencia, el país ya es incapaz de garantizar un reemplazo poblacional, lo que significa que cada día habrá más personas recibiendo jubilaciones y menos trabajando.

La cobertura de salud general y gratuita ha permitido prolongar la vida de los hombres hasta alcanzar los 76 años y, en el caso de las mujeres, vivir un promedio de 80. Semejante avance provoca no pocos retos y uno de ellos es que aumenta el número de hijos ancianos que deben atender a sus padres centenarios. Ya funciona incluso un club llamado "De los 120 años", proponiendo la meta de que todos los seres humanos lleguen a esa edad.

Margarita Roca cumple en marzo los 97 años. Camina con alguna dificultad pero su mente está clara. Ella misma confiesa, entre risas, que es "muy majadera" para bañarse y comer. Es atendida por su hijo menor, Raúl, de 71 años, quien se enfrenta a problemas mayores que los caprichos de su madre. "Vivimos de dos jubilaciones que no alcanzan, para poder cuidarla he tenido que dejar de trabajar y todos los precios están por la nubes. Me cuesta mucho comprarle la leche, por ejemplo", dice Raúl a Público y agrega que "se nos va todo en el pago de la luz, la balita del gas, el agua, el periódico y el teléfono. Por suerte mis hijos me ayudan a llegar a fin de mes".

Cuba tiene 75.000 médicos pero no hay suficientes geriatras

Además de la mayor esperanza de vida, la baja natalidad influye también en el envejecimiento. Una mujer cubana en edad reproductiva tiene como promedio 1,6 hijos. Las razones son muy variadas pero destacan la adquisición de un mayor nivel educacional y cultural, la integración de las mujeres a la vida profesional y laboral, las dificultades económicas y, en particular, la escasez de vivienda, que impide que las parejas se independicen del núcleo familiar original.

El problema más grave que enfrenta la sociedad es el cuidado de los ancianos. Nada en Cuba está preparado para su atención. Tienen 75.000 médicos pero no hay suficientes geriatras, pululan las barreras arquitectónicas en todas las ciudades y pueblos, las jubilaciones no son suficientes, no existe un transporte colectivo adecuado y los centros de acogida para ancianos tienen muchas menos plazas de lo que se necesita.


Cuba ha elaborado políticas para mantener activos a los ancianos como la Universidad del Adulto Mayor. - RAQUEL PÉREZ

A pesar de todo, la sociedad cubana ha desarrollado algunos interesantes proyectos para la tercera edad, como la Universidad del Adulto Mayor, donde se imparten asignaturas como Historia hasta métodos sobre cómo vivir de la mejor manera esta etapa de sus vidas. Asimismo, en casi todos los parques del país, miles de personas, en su mayoría ancianos, reciben clases gratuitas de Tai Chi, una disciplina de ejercicios chinos que favorece la coordinación de movimientos y el equilibrio.

Todo es gratuito, como lo son también los asilos, dedicados a aquellos que no tienen familia

En los municipios existen Casas del Abuelo donde pueden pasar el día mientras sus familiares trabajan. Allí hacen ejercicio, los alimentan, juegan al dominó, ven la televisión, hacen alguna excursión y se relacionan con gente de su edad. Todo es gratuito, como lo son también los asilos, dedicados a aquellos que no tienen familia y están desamparados. El problema es que unos y otros se quedan por debajo de las necesidades.

Alberto Fernández, jefe de atención al adulto mayor de Salud Pública, reconoce que las 230 Casas del Abuelo y las 9.000 plazas en los asilos se quedan muy por debajo de la demanda generada por una sociedad en la que ya viven más de dos millones de personas de la tercera edad. Sin embargo, anuncia que ya se trabaja en la reparación de los existentes y que planean la apertura de 13 nuevos asilos y 140 Casas más antes de 2015.

Sin lugar a dudas, la ampliación de las capacidades de atención a la vejez es una buena noticia pero hará falta mucho más que eso para que la sociedad cubana pueda enfrentar semejante reto. Los especialistas creen que es imprescindible desarrollar en la población una cultura que permita convivir armónicamente con los adultos mayores y mecanismos económicos que hagan sostenible un avance social tan importante como el aumento de la esperanza de vida.