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Los padres de Lakshmi no quieren que sea una diosa

Tiene dos años y padece isciogapus, un síndrome que la une a una gemela parásita que no logró desarrollarse. La probabilidad de su caso es de uno entre 200.000 nacimientos.

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Nació hace dos años, en el primer día del festival de luz del Divali, en el que las calles y los ríos sagrados indios se iluminan con la luz tenue de las velas.

La pequeña Lakshmi Tatma escogió un día muy especial para venir al mundo. Ella también lo es. Está unida por la pelvis a una hermana gemela parásita que no logró desarrollarse. Tiene cuatro piernas y cuatro brazos, y su parecido a la diosa de la abundancia Lakshmi -de quien lleva el nombre- conmocionó a su humilde aldea, en la frontera con Nepal.

Lakshmi nunca ha podido ponerse en pie, ni gatear.

Ayer un equipo de 36 cirujanos de un hospital de Bangalore, al sur de la India, aceptó el reto de operarla. Pediatras, neurólogos, cirujanos plásticos, cardiólogos y personal de cuidados intensivos se turnarán en una arriesgada intervención que durará como mínimo 40 horas.

Tratarán de deshacerse de los pares de brazos y piernas extra para que pueda llevar una vida normal. Además deben separar el riñón y la porción de espina dorsal que la une a su hermana gemela y recomponer su pelvis. El mayor peligro es que se colapse su sistema nervioso.

Hay un 30% de posibilidades de que la niña no sobreviva a la operación. Una niña risueña, extrovertida y juguetona. Su buen carácter ha encandilado al personal del Hospital Sparsh desde que ingresara el 3 de octubre.

Defendiéndola de los curiosos 

La fundación del hospital corre con los gastos -4.400 euros- ya que su padre, un modesto labrador, no puede afrontarlo. No tiene dinero pero sí dignidad. Shambu y su mujer Poonam han tenido que luchar contra los curiosos, los oportunistas y los fanáticos.

Un circo se interesó por su hija, y la escondieron. También de sus vecinos: la veneran como a una diosa y no quieren que su diminuto cuerpo cambie.

En la región de Bihar, muchos creen que es la reencarnación de la Diosa Lakshmi de ocho brazos. "Cuando la vimos por primera vez nos asustamos. Todos empezaron a rezarla, y nosotros también", confiesa Shambu.

El cirujano jefe, Sharan Patil había escuchado el caso de una niña que necesitaba un tipo de ayuda muy particular, e interesado por los rumores, se acercó hasta el pueblo de Awestruck.

El primer encuentro fue impactante: "Fue terrible encontrarla con su cuerpo irritado e infectado y con fiebre permanente, sin ninguna ayuda médica".

El doctor Patil se alegró de la receptividad de los padres, "algunos familiares se oponían a la operación, pero sus padres se mostraron entusiasmados con la idea de un futuro mejor para su pequeña".

Si todo sale bien el próximo jueves por la noche, horas antes de que se inicie este año el Divali, Lakshmi nacerá por segunda vez. "Por favor, recen para que sea un éxito", ha pedido la madre de Lakshmi.