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Los palestinos exigen el fin del bloqueo a Gaza al liberar a Shalit

Israel impone el castigo colectivo a los habitantes de la Franja desde la captura del soldado en junio de 2006

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En junio de 2006, días después de la captura de Guilad Shalit, el joven soldado de 19 años que hacía guardia a las afueras de Gaza, Israel impuso un hermético bloqueo a la Franja que impedía la entrada y salida de personas y de bienes, incluidos los de consumo básico y combustible.

Egipto lo apoyó cerrando también a cal y canto la terminal de Rafah, única que no limita con Israel. Desde entonces, el millón y medio de palestinos de Gaza han tenido acceso a productos con cuentagotas, no han podido visitar a sus familiares en Cisjordania, miles han perdido sus empleos y otros se han dedicado al contrabando para meter productos a través de cientos de túneles excavados en la divisoria egipcia.

Las autoridades israelíes publicarán el domingo la lista de presos liberados

Muchos esperan que la liberación de Shalit, que será canjeado por 1.027 presos palestinos (entre ellos, 280 con delitos de sangre), también ponga fin al cerco que asfixia a Gaza.

'Israel debe poner fin al bloqueo, porque no quedarán razones para el mismo en cuanto Shalit ponga un pie fuera de Gaza', declaró a Público Hasan Abed Rabu, director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Asuntos de los Prisioneros en Ramala.

Rabu, sin embargo, señaló que 'no ha habido ninguna indicación por parte de Israel en este sentido' por lo que considera que 'será necesaria la presión internacional para que acabe el sitio'.

'Israel se va a quedar sin excusa para castigar a Gaza', dicen en la OLP

Ashraf Jatif, portavoz de la OLP, también cree que 'Israel se va a quedar sin excusas para castigar a la Franja' y muestra su esperanza de que 'el pacto ponga fin a los cinco años de sufrimiento que ha vivido el pueblo de Gaza'.

Según datos de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), el bloqueo, que fue aliviado un poco el año pasado, 'ha devastado la economía de Gaza, ha aumentado el desempleo a un 40% y la dependencia de la ayuda humanitaria a un 80% de la población, ha llevado a la crisis de todos los aspectos de la vida, especialmente de la educación y la salud, y ha provocado el cierre de 3.000 empresas'.

Christopher Gunnes, portavoz de la organización, señaló a Público que la vuelta a casa de Shalit 'es una oportunidad perfecta para que Israel revise su política de bloqueo y castigo colectivo a Gaza, definida por el Comité Internacional de la Cruz Roja como una violación del derecho humanitario internacional'.

Analistas israelíes no creen previsible que el Gobierno de Binyamín Netanyahu vaya a acabar con el cerco, motivado por causas que van más allá de la ausencia de Shalit, como el hecho de que la organización extremista Hamás controle el territorio y que desde él actúen milicias armadas.

Netanyahu se apunta un tanto con este pacto a devolver a casa a Shalit, en un momento en que se enfrenta a la contestación social de los indignados israelíes y el aislamiento internacional. Sin embargo, por el trato con Hamás también recibe críticas de la ultraderecha por dejar en las calles a cientos de palestinos que podrían atentar contra la población israelí en el futuro.

Los islamistas también se han colgado el cartel de triunfadores. Los palestinos no olvidarán quien devolvió a sus hijos y hermanos a casa, y lo han hecho meses antes de las elecciones generales y presidenciales, que Fatah y Hamás se comprometieron celebrar antes de mayo de 2012. Sin embargo, y a falta de conocer las listas oficiales, todo apunta a que Hamás no ha podido redondear el éxito con la liberación de los principales dirigentes palestinos encarcelados.

Israel publicará este domingo los nombres de los primeros 450 presos que recuperarán la libertad, en principio, la próxima semana. La milicia de Hamás, las Brigadas de Ezedín al Qasam, entregará entonces a Shalit a las autoridades egipcias. Los Comités de Resistencia Populares, uno de los grupos que participó en la captura de Shalit, afirmó ayer que había notificado al soldado su puesta en libertad pero sin dar detalles sobre su estado.

El resto de presos palestinos saldrán dentro de dos meses. El Cairo ha tenido un papel clave en la mediación del acuerdo, durante cuyas negociaciones las partes nunca se han sentado juntas a la misma mesa. De hecho, han firmado el pacto final en hojas distintas.

El pacto no disminuye el odio que se tienen y ha sido seguido por amenazas de uno y otro lado. Los servicios de inteligencia de Israel advertían ayer de que no existe ningún compromiso de no volver a matar ni a detener a los liberados, mientras los islamistas prometían nuevas capturas de israelíes hasta que no quede un solo preso cautivo.