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El Papa alerta contra los que quieren "liberar" la vida pública de Dios

Benedicto XVI pidió a los ortodoxos trabajar juntos para "proteger la vida" y el matrimonio entre hombres y mujeres

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Benedicto XVI denunció hoy en Friburgo, en Alemania, que muchas personas quieren 'liberar' la vida púbica de Dios y pidió a las iglesias cristianas —ortodoxas y católicas— que caminen juntas.

'En la actual tendencia de nuestro tiempo, en que son bastantes los que quieren liberar de Dios a la vida pública, las iglesias cristianas deben caminar juntas para dar un testimonio pacífico de comprensión y unidad entre los pueblos', afirmó.

'Son bastantes los que quieren liberar de Dios a la vida pública', afirmó Ratzinger

Benedicto XVI también pidió a las iglesias ortodoxas trabajar juntas 'para proteger la vida' desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. 'La fe en Dios, creador de la vida, y el permanecer absolutamente fieles a la dignidad de cada persona fortalece a los cristianos para oponerse con ardor a cualquier intervención que manipule y seleccione la vida humana', dijo el papa.

El Pontífice expresó su 'preocupación' por la familia y el matrimonio y aseguró que es importante 'preservar de toda interpretación errónea la integridad y la singularidad del matrimonio entre un hombre y una mujer', en una nueva condena de los matrimonio entre homosexuales y parejas de hecho.

El papa Ratzinger, que ayer en Erfurt se reunió con las iglesias protestantes, dijo hoy que entre las iglesias y las comunidades cristianas la 'más cercana' a los católicos es la ortodoxa, 'ya que católicos y ortodoxos poseen la misma estructura de la Iglesia de los orígenes y por ello podemos esperar que no esté muy lejano el día en que de nuevo podamos celebrar juntos la Eucaristía'.

Los ortodoxos culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse por sus territorios

Los ortodoxos, por su parte, culpan a Roma de proselitismo y de intentar expandirse en territorios hasta ahora bajo su control. Además, sus partidarios rechazan el Primado de la Iglesia de Roma y la infalibilidad del Papa y visto que el Primado es uno de los escollos, Benedicto XVI ha expresado a la iglesia ortodoxa su deseo de que se estudien las formas para que su ministerio como obispo de Roma pueda realizar un servicio reconocido por todos.

Las iglesias de Oriente y Occidente se separaron con el cisma de 1054, con las excomuniones del papa León IX y del patriarca Miguel Celurario. Les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de la Iglesia de Roma y la negativa de la infalibilidad del Papa. Tampoco reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la Iglesia católica que sí admite, desde el Vaticano II, los de la Iglesia ortodoxa.