Publicado: 11.01.2011 06:00 |Actualizado: 11.01.2011 06:00

El Papa arremete contra Educación para la Ciudadanía

Ratzinger asegura que la asignatura es "otra amenaza a la libertad religiosa"

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La mano tendida del Gobierno a la Iglesia católica sigue sin ser correspondida por la cúpula de esta confesión. Si hace apenas hace una semana el cardenal Antonio María Rouco Varela congregaba a miles de personas en Madrid para protestar contra el aborto, el divorcio o las bodas entre homosexuales, ayer fue Benedicto XVI quien lanzó una nueva andanada, esta vez contra la educación laica en España.

En su discurso a los 178 embajadores destacados ante la Santa Sede, el Papa aseguró, aunque sin citarla expresamente, que asignaturas como Educación para la Ciudadanía suponen "otra amenaza a la libertad religiosa de las familias en algunos países europeos". "Se impone la participación en cursos de educación sexual o cívica que transmiten concepciones de la persona y la vida presuntamente neutras, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la recta razón", afirmó.

Posteriormente, en declaraciones a Efe, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, confirmó que Ratzinger quiso referirse "a lo sucedido en España", donde la Conferencia Episcopal ya manifestó su preocupación por la asignatura, una muestra más del tan cacareado "laicismo agresivo" que los obispos y el propio Papa achacan al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Benedicto XVI recalcó que la libertad religiosa "es lesionada o negada" en muchas partes del mundo, incluidos varios países occidentales que dan gran importancia a la "tolerancia", pero que consideran la religión "un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador" y buscan "impedir su influencia en la vida social".

Otra "manifestación de la marginación de la religión y en particular del cristianismo", según el Papa, son los intentos de "suprimir de la vida pública fiestas y símbolos religiosos en nombre del respeto de aquellos que pertenecen a otras religiones y de los que no creen" en Dios. Para el Papa, los estados que actúan de este modo no sólo "limitan el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe", sino que también "cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de numerosas naciones".

Las palabras ante el cuerpo diplomático son el primer gran discurso anual del Papa. En esta ocasión, Benedicto XVI también instó a las autoridades pakistaníes a suprimir la ley contra la blasfemia, que mantiene condenada a muerte a Asia Bibi, y animó a las autoridades cubanas a "reforzar" el diálogo "que felizmente se ha instaurado" con la Iglesia para la liberación de presos políticos.