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El papa constata la "profunda crisis" del matrimonio

Benedicto XVI nombra Doctor de la Iglesia a Juan de Ávila al que define como un santo "para admirar" y una persona dotada de un ardiente espíritu misionero  

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El papa Benedicto XVI reiteró hoy la indisolubilidad del matrimonio, la unión de un hombre y una mujer, y aseguró que la 'profunda crisis' que sufre, sobre todo en los países occidentales, está relacionada con la crisis de fe en estas regiones de antigua evangelización.

El pontífice hizo estas manifestaciones ante varias decenas de miles de personas que asisten en la plaza de San Pedro del Vaticano a la misa de apertura del Sínodo de Obispos para la Nueva Evangelización, que se prolongará hasta el 28 de octubre. 'La unión del hombre y la mujer, su ser una sola carne en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble, es un signo que habla de dios con fuerza, con una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis', afirmó el papa. 

El papa Ratzinger aseguró que el matrimonio está llamado a ser 'no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización'. Sobre este Sínodo, al que asisten 262 obispos de todo el mundo, el papa dijo que la Iglesia existe para evangelizar y que el objetivo de este sínodo está dedicado a la nueva evangelización de las personas que aún estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia.

Durante la ceremonia, el papa proclamó hoy 'Doctores de la Iglesia' al español Juan de Ávila (1499-1569) y a la alemana Hildegarda de Bingen (1098-1179), de los que dijo que son dos santos 'para admirar', dos figuras 'luminosas'. De San Juan de Ávila declaró que fue un profundo conocedor de las Sagradas Escrituras, dotado de un ardiente espíritu misionero.

'San Juan de Ávila vivió en el siglo XVI. Profundo conocedor de las Sagradas Escrituras, estaba dotado de un ardiente espíritu misionero. Supo penetrar con profundidad en los misterios de la redención obrada por Cristo para la humanidad. Hombre de Dios, unía la oración constante con la acción apostólica', afirmó el pontífice.