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El papa se reunirá con los reyes y Zapatero el 19 de agosto en Madrid

Ratzinger se reunirá con los monarcas en el Palacio de la Zarzuela por la mañana y por la tarde con el presidente del Gobierno

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La visita del papa a Madrid, del 18 al 21 de agosto, para cerrar la Jornada Mundial de la Juventud, será de facto una visita de Estado. Ratzinger se reunirá con los reyes en el Palacio de la Zarzuela el 19 de agosto por la mañana. Esa misma tarde, recibirá al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Aunque el Vaticano aún no lo ha confirmado, Público ha podido saber que el papa también se encontrará con los príncipes de Asturias (seguramente en el aeropuerto y en la misa de Cuatro Vientos) y mantendrá un breve encuentro con Mariano Rajoy al término de la misa del 21 de agosto, en la sacristía, del mismo modo que Juan Pablo II recibió a Zapatero entonces jefe de la oposición tras la misa de la Plaza de Colón en mayo de 2003.

La llegada del papa ha sido organizada a cinco bandas: el Vaticano, el Arzobispado de Madrid, el Gobierno, la Comunidad y el Ayuntamiento de la capital. Con un presupuesto oficial de 50 millones de euros, el viaje de Benedicto XVI servirá para afianzar las tesis de los sectores más ultraconservadores de la derecha católica española,a pocos meses de las elecciones generales.

Pero el presupuesto es más elevado: hay que sumar las colaboraciones de las arcas públicas en materia de cesión de terrenos, seguridad, sanidad, limpieza y cuantiosas exenciones fiscales a las empresas que colaboran con el evento, y cuyo montante podría superar los 30 millones de euros.

Benedicto XVI se reunirá con Rajoy al fin de la misa del 21 de agosto

Durante sus 79 horas en España, Benedicto XVI pronunciará nueve discursos y tres homilías, en las que seguramente repasará aquellos temas más polémicos en las relaciones Iglesia-Estado, como la educación, la situación de la familia, el matrimonio o la defensa de la vida. Se espera que el pontífice exija a los jóvenes católicos un compromiso por la abstinencia y las relaciones únicamente dentro del matrimonio.

Pese a que España es un Estado aconfesional, las tres administraciones públicas se han volcado en la preparación del evento. Así, el Gobierno declaró la JMJ 'de excepcional interés cultural', con exenciones fiscales que alcanzan hasta el 90%, y ha expropiado 'temporalmente' los terrenos aledaños a la base de Cuatro Vientos, donde los días 20 y 21 tendrán lugar la vigilia y la misa conclusiva de las jornadas. El aeródromo también ha sido cedido por el Ejecutivo, así como el parque de Ifema, donde el pontífice se encontrará con los obispos, voluntarios y empresarios que han hecho posible el evento. Por su parte, el Ayuntamiento cederá su sede en Cibeles para ejercer de sacristía de la fiesta de bienvenida al papa. Tanto la Puerta de Alcalá (por donde entrará Ratzinger) como los paseos de Recoletos y las plazas de Colón y Cibeles estarán prácticamente tomadas por la juventud católica la semana del 15 al 21 de agosto.

La Comunidad de Madrid, por su parte, cederá gratuitamente más de 800 colegios y centros públicos para albergue de peregrinos, así como los servicios sanitarios y el transporte, especialmente el servicio de Metro, que triplicará sus efectivos (con sueldos especiales para el personal voluntario) para garantizar el transporte de los jóvenes católicos. La seguridad correrá a cargo de la Policía Municipal y Nacional, así como de la Guardia Civil. El Ejército también participará en la bienvenida y despedida del pontífice en Barajas.

Al presupuesto de 50 millones hay que sumar otros 30 de los servicios públicos

No sólo los católicos están preparando la visita del papa. Una veintena de colectivos laicos y ateos han lanzado la campaña De mis impuestos, al papa cero, en la que declaran que mezclar asuntos públicos y religiosos 'es contrario a un Estado democrático'. Dichas asociaciones califican de 'escandaloso'que las arcas públicas financien 'con dinero de los impuestos de todos' la celebración 'de un acto confesional'.

'Del mismo modo, es inaceptable que en este acontecimiento de carácter privado se impliquen y participen autoridades y cargos oficiales, que estarían en su derecho de hacerlo a título personal, pero nunca en representación de las funciones públicas que desempeñan en nombre del conjunto de los ciudadanos', señalan en un comunicado. 'Benedicto XVI no viene en representación de los escasos habitantes del Vaticano que, por otra parte, nada tiene que ver ni por su origen ni por su configuración con un verdadero Estado democrático y de derecho. Si viene a reunirse con sus adeptos en función del liderazgo espiritual que ellos en exclusiva le reconocen, en modo alguno procede el trato oficial y de privilegio dispensado por las administraciones públicas', denuncian.