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El Papa termina su visita al Reino Unido condenando el nazismo

Benedicto XVI rememora el "horror" de la Batalla de Inglaterra oficiando una misa en Birmingham ante 70.000 personas

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Cuarto y último día de visita del Papa en Reino Unido en el que el pontífice ha dejado de lado el tema de los abusos sexuales para centrarse en el recuerdo de la Batalla de Inglaterra en su 70 aniversario, conflicto aéreo que impidió la invasión del país que planeaba Adolf Hitler. 

Benedicto XVI ha expresado la 'vergüenza' y el 'horror' de aquel momento histórico, en una misa celebrada en Birmingham durante la que calificó el nazismo como una 'ideología demoníaca' . 'Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca', aseguró ante unas 70.000 personas que se reunían en Cofton Park.

Se trata de la segunda condena que hace el Papa al nazismo durante su visita al Reino Unido, dado que a su llegada a Edimburgo, pronunció un discurso ante la reina Isabel II en la que se refirió a la agresión nazi contra Gran Bretaña. En ese sentido, Benedicto XVI destacó cómo el pueblo británico se enfrentó 'a la tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba a muchos, especialmente a los judíos, a quienes no consideraba dignos de vivir'.

'Setenta años después', ha añadido hoy en Birmingham, 'recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto'.

Durante la misa en Birmingham, Benedicto XVI ha beatificado al cardenal John Henry Newman, uno de los conversos ingleses más destacados del Anglicanismo al Catolicismo.

Cabe recordar que, a principios de la década de los 40, Joseph Ratzinger fue miembro de las Juventudes Hitlerianas debido a la afiliación obligatoria. Además, durante la guerra fue destinado a una batería antiaérea en Baviera y, posteriormente, enviado a Austria. 

Al final de la II Guerra Mundial, Ratzinger fue prisionero de guerra, tras desertar al volver de Baviera. 

Ya como Papa, Benedicto XVI siempre ha asegurado que sus padres, como católicos devotos que eran, rechazaban la ideología nazi.