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Un papado entre la pederastia y el 'Vatileaks'

Este guardián de la doctrina católica, ha tenido que capear algunos de los mayores escándalos de la Iglesia en sus ocho años de apostolado. También ha visitado España tres veces, ha recuperado el latín

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Benedicto XVI no pasará a la historia ni por haber promovido una gran revolución en el seno de la Iglesia, ni por despertar especial simpatía, ni por su pasión por trasladar el catolicismo a todos los rincones del mundo, ni por la extensión de su pontificado. Sin embargo, en sus ocho años sentado en el trono de San Pedro, el papa Ratzinger ha tenido que lidiar con el escándalo de los miles de casos de pederastia destapados, ha tenido que ver cómo su mayordomo filtraba documentos confidenciales y ha presenciado la expansión de otras religiones y del laicismo frente al anquilosamiento de la Iglesia Católica.

Muchos expertos le consideran como uno de los teólogos más relevantes del siglo XX y otros le ven como uno de los guardianes más implacables del dogma y la doctrina de la fe. Esa fama se ha puesto de relieve durante su pontificado, en el que han sido continuas sus negativas a aceptar el matrimonio homosexual, su completa oposición a los abortos y sus salidas de tono al hablar del uso del preservativo. La más sonada fue precisamente cuando se dirigía a su primer viaje a África, el continente más castigado por la lacra del Sida. Concretamente, Benedicto aseguró que el uso del condón aumenta el problema del VIH, en una clara contradicción con cualquier estudio científico. 

Pero no todo en su periplo como máximo jefe de la Iglesia católica iba a ser negativo. Benedicto también ha logrado que el Vaticano se haya adaptado a las nuevas tecnologías y lo ha hecho con canal propio de Youtube, con cuenta en Facebook y con el perfil en Twitter que inauguró el pasado mes de diciembre.

También ha tomado decisiones teológicas como la supresión del limbo o la puesta en duda de la presencia del buey y la mula en el nacimiento de Jesucristo. Y ni qué decir tiene que ha sido un papa de lo más estiloso, sobre todo en cuanto a la forma de cubrirse la cabeza, en la que se ha puesto desde un camauro en invierno hasta un sombrero mexicano durante su visita al país. 

Pese a no ser tan prolífico en viajes como su antecesor, Juan Pablo II, sí ha realizado visitas de relevancia como a Cuba, en la que se vio con Fidel Castro, a EEUU o a Reino Unido en la que sería la primera de un papa a ese país desde que en 1534 Enrique VIII repudió la jurisdicción papal. Además, la visita en 2010 coincidió con un momento de especial tensión contra la Iglesia por los casos de pederastia. 

En España, ha estado tres veces. La primera, del 8 a 9 de julio de 2006, sirvió para presidir en Valencia el V Encuentro Mundial de las Familias. Aquella visita será recordada por terminar incluída en el sumario del caso Gürtel debido a la contratación irregular de Teconsa por parte de la Radiotelevisión Valenciana para realizar la cobertura de la visita.

La segunda, el 6 y 7 de noviembre de 2008, como peregrino a Santiago de Compostela y para bendecir la Sagrada Familia de Barcelona. En aquel momento, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se caracterizó por mantener una postura laicista frente a los privilegios históricos de la Iglesia. Ratzinger criticó, por ello, el 'secularismo fuer y agresivo' de España

Y la tercera, en 2011 para presidir en Madrid la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, que costó 50 millones de euros, la mitad de ellos provenientes de las arcas públicas. Para el encuentro, celebrado en la explanada de Cuatro Vientos en Madrid, cientos de colegios abrieron sus puertas para acoger a los peregrinos.

Antes de ser elegido papa, el el 19 de abril de 2005 en el primer Cónclave del siglo XXI, tras la muerte de Juan Pablo II, Joseph Ratzinger había tenido una dilatada trayectoria en la Iglesia. Tras participar en la Segunda Guerra Mundial  en los servicios antiaéreos alemanes, estudió en la Escuela Superior de Filosofía de Freising y se doctoró en teología por la Universidad de Munich.

El 29 de junio de 1951 fue ordenado sacerdote y optó por la labor docente. Fue profesor de Teología y de Dogmática e Historia del Dogma en diversas universidades alemanas. Intervino como consultor del arzobispo de Colonia en el Concilio Vaticano II y en marzo de 1977, fue designado arzobispo de Munich y Freising. Durante los últimos años se ha conocido que durante ese arzobispo, Ratzinger acogió a un sacerdote expulsado de la ciudad de Essen por antecedentes pederastas. En 1981 se hizo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la heredera de la Inquisición. Responsable de las medidas disciplinarias adoptadas por el Vaticano contra los teólogos de la liberación, Ratzinger fue nombrado en 2002 Decano del Colegio de Cardenales.

Ya como papa su peor año fue, sin duda, el 2010. En ese momento se destapan en todo el mundo miles y miles de casos de víctimas de abusos sexuales, sobre todo a niños, por parte de miembros de la curia. Un escándalo que toca lo más profundo de las raíces cristianas y que provocan una reacción universal para que la Iglesia condene y actúe con contundencia. Dicha respuesta tarda demasiado en llegar por parte de Vaticano.

En países como Irlanda, EEUU, Bélgica, México o España se van conociendo casos de sacerdotes pedófilos, con acusaciones formales de las autoridades, y encubrimientos dentro del organigrama eclesiástico. Incluso llegó a salpicar a una de las congregaciones más conocidas, los Legionarios de Cristo, que reconocieron los abusos cometidos por su fundador, Marcial Maciel, expulsado de 'todo ministerio público' en 2006. 

La tremenda presión mediática y social obligaron a Benedicto XVI a mostrar cierta firmeza, a pedir el castigo merecido para los pederastas y a convocar en noviembre de ese año a todos los miembros del Colegio Cardenalicio para debatir el tema. De esa cumbre saldría una guía con unas normas a seguir para actuar contra estas practicas repugnantes y delictivas. El propio Vaticano llegó a procesar en 2010 a 432 curas. También en ese año, el papa promulga, mediante 'motu proprio', la 'Ley para la prevención y lucha del blanqueo proveniente de actividades criminales y de la financiación del terrorismo' y constituye la Autoridad de Información Financiera (AIF).

El otro escándalo al que ha tenido que hacer frente el papa surgió en mayo de 2012 cuando fue detenido su mayordomo personal acusado de filtrar documentos confidenciales del Vaticano. El caso se conoció popularmente como 'Vatileaks'. Paolo Gabriele, apodado 'El Cuervo', guardaba en su casa miles de documentos secretos, por lo que fue condenado a 18 meses de cárcel tras el juicio celebrado en su contra. Finalmente, el pasado 22 de diciembre Benedicto le indultó.

Este papa ha tenido tiempo también para publicar tres encíclicas Deus caritas est (2006); Spe salvi (2007) y Caritas in veritate 2009 y el nuevo compendio del Catecismo de la Iglesia Católica en 2005.  En 2007 eliminó el limbo, suprimió la elección de papa por mayoría simple, propició la celebración en la misa en latín, según el rito tridentino y en 2008, modificó, del Missale Romanum, la plegaria por los judíos. En 2011 se publicó la segunda parte de su libro Jesús de Nazaret, en el que exonera a los judíos de ser responsables de la muerte de Jesús y en noviembre de 2012 presentó La Infancia de Jesús, en el que sorprendió con su reflexión sobre la ausencia de la mula y el buey en el pesebre donde nació Jesús.

Además de escribir en el formato tradicional del papel, Benedicto ha tenido que incorporarse a las nuevas tecnologías y adaptarse a la era digital. Benedicto XVI inauguró el 29 de junio de 2011 el portal multimedia de Internet del Vaticano, 'News.va', con un mensaje en Twitter, la primera vez en la historia que un Pontífice empleaba este modo de comunicación. 'Queridos amigos, acabo de lanzar News.va. ¡Alabado sea nuestro Señor Jesucristo! Con mis oraciones y bendiciones', señaló el mensaje del papa, justo el día en el que celebraba sus 60 años sacerdotales. El 12 de diciembre de 2012, lanzó su primer tuit en la red Twitter, a través de su cuenta @pontifex_es.

A sus 85 años, deja ahora al Vaticano vacante, nunca mejor dicho. Hasta que dios quiera o hasta el cónclave se ponga de acuerdo.