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El papel de Rusia en la batalla por Deir ez-Zor, ciudad siria cercada por yihadistas

Rusia ha tenido un rol destacado en la ruptura del cerco a la ciudad siria de Deir ez-Zor, que lleva sitiada tres años por los yihadistas. En los bombardeos del pasado viernes la aviación rusa acabó con la vida de dos importantes comandantes de Estado Islámico

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Un miliciano de las Fuerzas de Siria Democrática pasa junto a los restos de aviones destruidos ne la ciudad de Raqqa. - REUTERS

Aviones de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia destruyeron el pasado viernes un centro de mando y un centro de comunicaciones de Estado Islámico en Deir ez-Zor, acabando con la vida de 40 yihadistas. No fue un bombardeo más en el marco de la operación de apoyo al Ejército Árabe Sirio. “Se ha confirmado que allí había cuatro importantes comandantes entre los militantes eliminados, incluyendo al llamado 'emir de Deir ez-Zor' Abu Muhammad al-Shimali, responsable de las finanzas y la transferencia de reclutas a campos de entrenamiento de Estado Islámico”, afirma el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.

Hassoun cifraba entre 5.000 y 7.000 los yihadistas procedentes de países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), de un total de 70.000

Además de al-Shimali, el comunicado asegura que “se ha establecido que el llamado 'ministro de la guerra' de la organización terrorista Estado Islámico, Gulmurod Jalímov, estaba presente en la reunión y ha fallecido como consecuencia de las graves heridas recibidas”. Jalímov, un militar de élite de origen tayiko entrenado en EEUU en la lucha antiterrorista, copó titulares en mayo de 2015 tras aparecer en un vídeo de Estado Islámico anunciando su deserción y estaba considerado como uno de los hombres clave en la estructura de mando de la organización yihadista.

Jalímov destacaba por su rango en Estado Islámico y por su trayectoria, pero no era una excepción. En una entrevista con la agencia TASS en junio de 2015, el gran muftí de Siria, Ahmad Badreddin Hassoun, cifraba entre 5.000 y 7.000 los yihadistas procedentes de países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), de un total de 70.000. La radicalización islamista en Asia Central es un fenómeno que suscita nuevos interrogantes de seguridad para las autoridades rusas, cuyo apoyo al gobierno sirio también se ha explicado, entre otros motivos, por la voluntad de acabar en Siria con yihadistas que, de otro modo, podrían abrirse paso hasta las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central y el Cáucaso norte (Chechenia, Daguestán, Ingusetia).

“Enlaces de los militantes así como importantes comandantes de campo planeaban discutir la situación actual y esbozar medidas de emergencia dada la rápida ofensiva de las fuerzas del gobierno sirio hacia la ciudad”, explica el comunicado del Ministerio de Defensa. “Después de haber confirmado la información y un reconocimiento adicional para definir mejor los objetivos”, continúa, “dos aviones rusos, un Sukhoi Su-34 y un Sukhoi Su-35, partieron de la base de Hmeimim, que efectuó un bombardeo de precisión”.

El apoyo ruso en Deir ez-Zor

En la ofensiva de las tropas gubernamentales para romper el cerco a Deir ez-Zor, el apoyo ruso ha sido nuevamente fundamental. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, describió la ruptura del cerco como “un importante punto de inflexión en la guerra contra el terrorismo en Siria”. “Ahora que el cerco se ha roto”, prosiguió, “se han creado las condiciones para conseguir otra importante tarea, que es la liberación de Deir ez-Zor de los terroristas”. “Las tropas sirias, apoyadas por nuestras Fuerzas Aeroespaciales, continúan sus actividades encaminadas a conseguir este fin”, añadió Lavrov.

Además de los bombardeos de las Fuerzas Aeroespaciales, que allanaron el camino para el avance del Ejército Árabe Sirio con más de 80 salidas, la fragata Almirante Essen disparó desde el mar varios misiles de crucero Kalibr contra posiciones de Estado Islámico, destruyendo centros de mando y comunicación, depósitos de armas y municipios y vehículos armados. Dos soldados rusos fallecieron durante la operación en la provincia de Deir ez-Zor después de que su vehículo recibiese el impacto de un mortero.

Lavrov: “Hay que acabar con todos los terroristas, no debe permitírsele a ninguno escapar”

Según el Ministerio de Defensa ruso, la derrota de Estado Islámico en Deir ez-Zor acelerará su descomposición en Siria. Los generales rusos creen que los yihadistas habían concentrado el resto de sus fuerzas –combatientes procedentes sobre todo de Mosul y Raqqa– en los alrededores de esta ciudad para dificultar su captura.

“Hay que acabar con todos los terroristas, no debe permitírsele a ninguno escapar”, dijo Lavrov el viernes tras la reunión con su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian. En sus declaraciones a la prensa el ministro de Asuntos Exteriores ruso volvió a referirse a las negociaciones de paz en Astaná, cuya próxima reunión tendrá lugar del 13 al 15 de septiembre y en la que se buscará establecer una cuarta zona de desescalación en la provincia de Idlib. Mientras, en Alepo, agentes de la policía militar rusa instalaban puestos de observación en el distrito de Afrin para asegurar el cumplimiento del alto el fuego en la ciudad.

Para hacerse una idea del papel desempeñado por Rusia en esta fase del conflicto sirio, a fecha de 6 de septiembre, y según datos oficiales, los aviones de la Fuerza Aeroespacial habían efectuado un total de 2.687 ataques contra objetivos yihadistas, acabando con más de 200 camiones que transportaban armas y municiones, 83 vehículos armados y 1.200 militantes. Cada avión ha realizado una media de entre tres y cuatro salidas diarias.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashénkov, ha lamentado la ausencia de propuestas por parte de ONG y Estados occidentales para la distribución de ayuda humanitaria en Deir ez-Zor. “Los medios de comunicación occidentales, por alguna razón, retornan a un estado de calma informativa”, afirmó el viernes en una poco velada referencia a la cobertura informativa recibida por la ciudad Alepo meses atrás. Según Konashénkov, las ONG se olvidan de estos municipios tan buen punto como regresan bajo control gubernamental, lo que demuestra, en su opinión,”la falsedad de los planes de las principales capitales europeas de brindar una ayuda real a la población siria”.

Una guerra también subcontratada

Pero estos últimos días también han aparecido informaciones que revelan los claroscuros de la presencia rusa en Siria. Un artículo publicado por Fontanka el pasado 21 de agosto presentaba documentos que confirmaban el uso de contratistas militares en Siria, siguiendo el modelo estadounidense en Irak. El Ministerio de Defensa ruso ha esquivado hasta la fecha las preguntas relativas a estas empresas. Subcontratar la guerra a este tipo de compañías sirve, entre otros objetivos, para presentar en el propio país un número de bajas lo suficientemente bajo como para no contrariar a la opinión pública: en la operación militar rusa han fallecido oficialmente 36 soldados, pero la cifra de contratistas militares sería, según diferentes fuentes, de 59 personas.

De la presencia en Siria de contratistas del Grupo Wagner –fundado por Dmitri Utkin, excombatiente de los spetsnaz del GRU (servicio de inteligencia militar)– se informó por vez primera en 2015. Según Fontanka, que se basa en documentos obtenidos e investigaciones previas de otros medios como RBK y Reuters, y en el rastreo de cuentas y mensajes en redes sociales, los contratistas de esta compañía –antiguos militares de las fuerzas armadas rusas, frecuentemente con experiencia en combate– recibieron instrucción en una base del Ministerio de Defensa ruso en Krasnodar (sur de Rusia) antes de ser trasladados hasta Siria. Allí no participaron en operaciones a gran escala, aunque sí que llegaron a entrar en combate. Estuvieron presentes en las operaciones para la captura de Palmira en 2016, así como en combates en las inmediaciones de Latakia y Alepo. Su salario puede llegar a alcanzar los 240.000 rublos mensuales (3.476 euros), aunque normalmente ronda los 160.000 rublos (2.316 euros). Según Fontanka, actualmente el grueso de fuerzas de esta compañía protege las instalaciones petroleras de la planta de Hayyan, en Alepo, y percibe salarios y asistencia técnica exclusivamente de las autoridades sirias.