Publicado: 03.07.2014 17:23 |Actualizado: 03.07.2014 17:23

El Parlamento alemán aprueba un salario mínimo de 8,5 euros/hora

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La Cámara Baja del Parlamento alemán aprobó este jueves la introducción de un salario mínimo de 8,50 euros por hora a nivel nacional, después de meses de debate encendido entre políticos y empresarios que advertían de su coste a la hora de crear empleo.

La ley es una de las reformas emblemáticas de los Socialdemócratas (SPD, por sus siglas en alemán), que lo convirtieron en condición imprescindible para entrar a gobernar en coalición con los conservadores de la canciller Angela Merkel tras la victoria electoral de estos el año pasado.

El SPD defiende que un salario mínimo formal es necesario para reducir la brecha social creciente entre aquellos con los beneficios de los contratos indefinidos y quienes tienen empleos más informales, alimentada en parte por las reformas del predecesor de Merkel, el canciller del SPD Gerhard Schröder.

"Trabajos duros, baratos y desprotegidos - esa ha sido la realidad para millones de empleados en Alemania. Eso se ha acabado ahora", dijo la ministra de Trabajo, Andrea Nahles, supervisora del proyecto de ley, en un discurso en el Bundestag antes de la votación.

Sin embargo, sus detractores dicen que el salario mínimo pondrá en peligro los empleos en las pequeñas empresas, sobre todo en aquellas en la antigua República Democrática Alemana en las que los sueldos son más bajos, y pondrá en peligro la competitividad en la mayor economía de Europa.

Hartmut Mertens, economista jefe en el Investitionsbank Berlin, dijo que el salario mínimo "hará incluso más difícil para la gente que no tiene cualificaciones encontrar un empleo", dijo Mario Ohoven, jefe del lobby Mittelstand, que añadió que la reforma podría convertirse en un "asesino de trabajos por ley" a no ser que se ajuste.

En un encuentro con empresarios y políticos conservadores antes de la votación, Merkel calificó el salario mínimo y una reforma de las pensiones que permite en ciertos casos la jubilación a los 63 años en vez de a los 67 como "dos compromisos dolorosos con el SPD".

"Para la industria alemana, el salario mínimo no es un asunto central, pero para la industria de los servicios es diferente, y para los estados del este de Alemania también".

A diferencia de la mayor parte de los países de la Unión Europea, Alemania se ha resistido a la aprobación del salario mínimo, en parte porque se considera una interferencia política en la negociación salarial entre empresarios y sindicatos. A cambio, ha optado por convenios por sector y estado.

Pero la cobertura de los convenios ha caído al 59% del total de la fuerza laboral, frente a más del 70% en 1998, según la Fundación Hans Böckler, un instituto de investigación próximo a los sindicatos, y el número de trabajadores con salarios bajos ha aumentado tras la aprobación de las reformas incluidas en la llamada Agenda 2010 de Schröder hace una década.

Alemania era uno de los siete países de la UE sin salario mínimo. Los suizos votaron en referéndum en mayo pasado a favor de rechazar la propuesta de aprobar el salario mínimo más alto del mundo - 22 francos suizos la hora (unos 18 euros).

A pesar de los argumentos que dividieron a la élite, los alemanes estaban mayoritariamente a favor del salario mínimo. Una encuesta realizada esta semana por la cadena pública de televisión ARD mostraba que nueve de cada diez ciudadanos eran partidarios de su aprobación.

La nueva ley incluirá más exenciones de las previstas inicialmente, concesiones que Nahles dijo pretenden asegurar una transición suave. Algunos sectores podrán retrasar dos años la introducción del salario mínimo para ayudarles a ajustarse, y ciertos grupos podrán cobrar menos bajo ciertas condiciones.

Estas exenciones han desatado la indignación de los sindicatos, que dicen que dañarán a los más débiles.