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La participación electoral en Egipto enfrenta al Ejército y los islamistas

Los Hermanos Musulmanes hablan de un 30% frente al 70% de la Junta

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El segundo y último día de votación de la primera etapa de las elecciones legislativas egipcias transcurrió con normalidad, y tan sólo se registraron incidentes de poca importancia. Tras cerrar las urnas, empezaron las cábalas de políticos y analistas sobre los resultados. Si las filtraciones no lo evitan, no se conocerán hasta mediados de enero, cuando concluya la última ronda para elegir la Asamblea Popular.

Igual que el lunes,se formaron largas colas en algunos colegios de las nueve primeras provincias en pasar por las urnas. El presidente de la Junta Electoral no fue capaz de realizar una estimación exacta sobre el nivel de participación, pero aseguró que fue 'masiva'. Un general la cifró en el 70%, sin apoyarse en datos oficiales. Un ejemplo más de la deficiente organización de las autoridades. Por otro lado, los partidos políticos se acusaron mutuamente de haber violado la ley electoral, sobre todo por distribuir propaganda en los colegios.

Quienes sí ofrecieron datos de participación fueron los Hermanos Musulmanes, el histórico partido islamista egipcio. Gracias a las informaciones de sus 40.000 militantes desplegados en los colegios, calcularon que poco más del 30% de los ciudadanos acudió a las urnas el primer día de votación. Precisamente, de su capacidad de suplantar al Estado en los barrios populares deriva buena parte de la popularidad de los Hermanos y su condición de favoritos en la presente contienda.

Habida cuenta de la anémica participación en anteriores comicios, que apenas llegaba al 15%, la cúpula castrense se apresuró a señalar la elevada afluencia a las urnas como un espaldarazo a su gestión de la transición. El Ejército confía que el éxito de esta primera ronda servirá para aliviar las presiones internacionales y aplacar el furor revolucionario de Tahrir.

Durante los últimos días, se han multiplicado las tiendas en la mítica plaza, pero se ha reducido a unos pocos millares la presencia de activistas en la calle. 'Muchos están votando. Ya volverán. Siempre hay altibajos', asegura Mohanad, un ingeniero informático. Tahrir no considera el éxito de participación como una derrota. Si bien algunos activistas han boicoteado las elecciones, otros muchos han votado, y confían que el nuevo Parlamento será una herramienta más para desafiar a la Junta Militar.

'No creo que la mayoría del nuevo Parlamento esté de acuerdo con los limitados poderes que le otorga la Junta', sostiene Mohanad, que recuerda que incluso después de la votación, continuará siendo el Ejército quien nombre al Gobierno. 'Los diputados nos van a necesitar para presionar a la Junta. No veo una contradicción de objetivos y legitimidades entre la calle y el Parlamento', añade. Lo afilados que sean los dientes del Parlamento dependerá de su composición final, pues el mayor favorito, los Hermanos Musulmanes, han mostrado una actitud contemporizadora con la Junta. Pero ello podría cambiar tras las elecciones. De momento, todo son cábalas.