Publicado: 04.05.2014 14:03 |Actualizado: 04.05.2014 14:03

El partido de fútbol que acabó con 46 muertos

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Aunque nadie esperaba que una tarde de fútbol acabara con más de 40 muertos, tan solo una chispa sirvió para incendiar Odessa el pasado viernes. En la costera ciudad del sur de Ucrania, los enfrentamientos entre ultras de fútbol y habitantes prorrusos derivaron en un incendio provocado en la Casa de los Sindicatos de la ciudad, dejando al menos 42 muertos, a los que se añadían otros cuatro durante los choques.

El Chornomorets, equipo local, se enfrentaba al Metalist de Járkov, la segunda ciudad del país, situada a más de 700 kilómetros al este, casi fronteriza con Rusia, cuyo alcalde fue tiroteado por la espalda al mostrase leal al Gobierno de Kiev. Los aficionados de ambos equipos se unieron para cantar y celebrar su apoyo a los nuevos líderes de Ucrania, sabedores de que podrían encontrar problemas en esta ciudad de habla rusa, pero nadie esperaba que la cadena de acontecimientos tuviera ese final.  

" Todo lo que pasó fue como en una película de terror ", asegura Nadiya Yashan, seguidor del Chornomorets, que acusa a los militantes prorrusos de comenzar las provocaciones y ataques a distancia a los aficionados. " Nunca esperamos una emboscada de tal escala y que la Policía hiciera tan poco", critica en la televisión ucraniana.

"Nunca esperamos una emboscada de tal escala y que la Policía hiciera tan poco", criticanDurante varias horas, los choques entre los hinchas y los prorrusos, envolvieron las calles de la ciudad, hasta que los enfrentamientos llegaron a un edificio sindical de la época soviética, la Casa Regional de los Sindicatos, donde se agrupaban decenas de rebeldes contrarios al gobierno del país.

La tarde había comenzado con la fraternidad entre algunos seguidores de ambos equipos, que se habían citado para ir juntos al estadio mostrando su apoyo a las nuevas autoridades pro occidentales y  su desprecio por el presidente ruso, Vladimir Putin. Y es que desde el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich, los aficionados más fervorosos de algunos equipos de fútbol ucranianos han comenzado a dejar de lado las rivalidades deportivas antes de los partidos para mostrar su apoyo a la unidad de Ucrania, a menudo cantando el himno nacional y canciones contra Putin.

Según el portal de noticias local www.viknaodessa.od.ua, el punto de partida de los disturbios fue cuando los partidarios de los ambos equipos encaraban la calle griega. Allí, un grupo de hombres armados, con máscaras y vestidos de negro, los atacaron pistola en mano. Las imágenes de televisión muestran cómo la Policía, equipada con escudos, intenta formar una barrera entre los aficionados y los activistas prorrusos.

La respuesta de los hinchas fue dividida: unos contestaron a pedradas y otros trataron de huir. Sin embargo, las razones del cambio de itinerario de los seguidores no está del todo claro. Unos dicen que los partidarios de Kiev se enteraron de que se habían producido disparos en la plaza Kulikovo Polé , o campo Kulikovo, y acudieron allí para averiguar lo que había sucedido. Otros dicen que fueron allí a incendiar la acampada que los partidarios de Rusia habían construido.

"Algunos atrapados empezaron a saltar por las ventanas. Es un edificio alto, puedes imaginar lo que pasó" Los cierto es que las tiendas de campaña y las carpas fueron calcinadas y algunos partidarios de Moscú decidieron esconderse en el edificio más cercano, afirma la web. Ese edificio era la enorme casa sindical, de cinco pisos de altura.

"¿Quién los dejó entrar y por qué? Simplemente no lo sé", relata un vecino de Odessa. No está claro quién comenzó a lanzar los cócteles molotov, pero un funcionario de la ciudad sugiere que el fuego pudo haber comenzado en la tercera planta, lo que indica que la causa del incendio fue algo más que una bomba incendiaria arrojada desde el exterior. Aunque eso no ha sido confirmado.

"Los camiones de bomberos llegaron muy tarde. El fuego estaba en su pleno apogeo. Los que no habían sido aturdidos por el humo, empezaron a saltar por las ventanas. Es un edificio alto, así que puedes imaginar lo que pasó", recuerda un testigo.

Algunos hablan de una " tercera fuerza", una referencia a lo que Kiev llama "saboteadores " prorrusos, acusados ​​de fomentar el malestar en Ucrania para detener sus vínculos con la UE y mantenerse ligados al Kremlim. Moscú ha negado cualquier responsabilidad en los hechos. De hecho acusa al gobierno de Kiev del ataque.

Algunos testigos aseguran que personas de ambos bandos trataron de ayudar a las personas atrapadas en el edificio. Algunos llevaban andamios, escaleras y cuerdas para sacar a la gente. Pero también hay imágenes que muestran cómo individuos armados disparaban contra la fachada y lanzaban objetos, impidiendo la huida de los atrapados.

El edificio, ahora carbonizado, está rodeado de flores y de cientos de personas que piden a Rusia una intervención, una respuesta. El anuncio de la Policía, que iniciará una investigación, no va a calmar los ánimos. Los habitantes de habla rusa tienen poca confianza en los agentes.