Publicado: 07.03.2016 13:02 |Actualizado: 07.03.2016 13:02

El partido de Lula se moviliza
para arropar al expresidente

El PT prepara varias marchas esta semana para llevar a la calle la defensa de su líder.

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El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva saluda a varios seguidores durante un acto con sindicalistas. - REUTERS

El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva saluda a varios seguidores durante un acto con sindicalistas. - REUTERS

SAO PAULO.- El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil ha preparado para esta semana una serie de movilizaciones de su militancia para llevar en los próximos días a las calles la defensa de su líder, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, actual blanco de las investigaciones del caso Petrobras.

El presidente del PT, Rui Falcão, y el propio Lula, cuya casa y oficinas fueron registradas el viernes hicieron un llamamiento a la militancia para salir a las calles y hacer frente a las "arbitrariedades" contra el partido y su líder. Después de su interrogatorio de tres horas ante la Policía Federal, Lula manifestó que si la oposición quería enfrentarse con él sería en "las calles", un escenario que dijo "conocer mejor que nadie" por su actividad como líder sindical en la década de los 70.

Las movilizaciones fueron la estrategia adoptada por el PT para arropar a su líder y defenderse del cerco que recae sobre el partido de Gobierno. Mientras las investigaciones tienen en el punto de mira a la formación, nombres de otros partidos no están teniendo, ni mucho menos, la misma persecución. Es el caso del ex candidato presidencial por el PSDB, Aécio Neves, quien ha sido acusado hasta tres veces de recibir dinero del escándalo de Petrobras, pero su caso sigue archivado y nadie ha invadido su casa.

Sucede lo mismo con diversos políticos del PMDB, como el presidente del Senado, Renan Calheiros, que no han vuelto a ser investigados después de haber sido nombrados en varias declaraciones por otros reos. Tampoco se habla del PP, el partido con más acusados de la Operación Lava Jato, pero que pasa totalmente desapercibido en las portadas de los periódicos de mayor tirada. Ni se investigan las donaciones recibidas por el Instituto Fernando Henrique Cardoso, mientras se miran con lupa las que recibe el Instituto Lula, cuando en muchas ocasiones son los mismo donantes, pero dependiendo de que organismo reciba el dinero se convierte o no en sospechoso.



En el momento que Lula era llevado por los policías a una comisaría, Falcão convocó a una vigilia de sus correligionarios en las afueras del apartamento del exmandatario, en el municipio de Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo. El llamamiento se hizo extensivo a varias ciudades del país, donde militantes del PT salieron a las calles el viernes y el sábado con banderas y carteles para protestar por el que denominan "golpe mediático" contra el Gobierno de la presidenta, Dilma Rousseff.

Muchas personas pasaron la noche del viernes y la madrugada del sábado en las proximidades del apartamento de Lula, donde unos 300 militares recibieron a Rousseff, quien de viaje hacia su residencia particular en Porto Alegre (sur), donde pasa el fin de semana sin compromisos oficiales, decidió visitar a su mentor político. El mismo viernes, Lula volvió a insinuar sus intenciones de disputar las elecciones presidenciales de 2018 y "ofreció" su nombre a los militantes del PT durante un acto político con sindicalistas del sector bancario en Sao Paulo.

La estrategia de movilizaciones se suma a los argumentos de defensa de Lula, quien hace énfasis en su "inocencia" por la acusación de un supuesto enriquecimiento ilícito y blanqueo de dinero proveniente de la red de corrupción enquistada en Petrobras. El cerco de la Justicia también permitió una nueva aproximación de Rousseff con los altos cuadros del PT, después de que un sector del partido criticó a la mandataria por el ajuste fiscal que ha puesto en marcha para enderezar las maltrechas cuentas públicas de su Gobierno.

Por su parte, movimientos contrarios al Gobierno preparan para el 13 de marzo una nueva jornada de manifestaciones en todo el país. Diversos analistas apuntan que pese a la presión ejercida sobre Lula y su círculo más próximo por parte de la Justicia, el exmandatario puede salir fortalecido en caso de no comprobarse su supuesta culpabilidad y su nombre tomaría cada vez más fuerza para convertirse en candidato oficial del PT en los comicios de 2018.