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El Partido Socialista francés no logra conciliarse

Los militantes tendrán que decidir el jueves en votación entre Ségolène Royal y Martine Aubry

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El congreso del Partido Socialista francés optó el domingo por someter a sus bases, en referéndum interno, a tres candidatos al puesto de primer secretario, que representan dos modelos radicalmente opuestos de partido. Benoît Hamon y Martine Aubry proponen transformar al PS en una máquina de guerra al servicio de las clases modestas contra la política regresiva de Nicolas Sarkozy. Ségolène Royal quiere un partido social-liberal aliado con el centro, de discurso compasivo telegénico.

La noche de las resoluciones del PS en Reims, del sábado al domingo, no fue ni de puñaladas traperas como se temía, ni de apaños de fachada entre amiguetes y elefantes. El partido, ya bastante falto de credibilidad entre las clases populares, no podía permitirse ni lo uno ni lo otro. Demasiados puntos más le hubiera costado.

Los líderes de las diferentes corrientes se encerraron para intentar aclarar posibles fusiones entre tendencias, en busca de una muy hipotética síntesis y un más quimérico aún único candidato a líder. A las 03.20 de la madrugada, las cartas estaban echadas. Ségolène Royal dio el portazo al no conseguir, pese a sus ofertas de cargos, ni una fisura en las corrientes rivales. Martine Aubry confirmó el rumor de su candidatura al cargo de número uno. Y el joven Benoît Hamon, pese a su 'acuerdo político' con ella, mantuvo la suya.

Bertrand Delanoë, el cuarto elefante, guardó su estrategia de comodín con cara de joker. Sigue sin ser candidato, da 'libertad de voto' a quienes le apoyaron y dice que pondrá todas sus fuerzas y tropas al servicio de un 'partido de militantes', eso sí 'renovado'.

Los militantes tendrán que decidir. El método de designación del primer secretario y de las instancias directivas del partido hace que el referéndum interno de las bases, este jueves, en vez de ser, como casi siempre, una votación protocolaria de validación del Congreso, sea decisivo.

A las urnas socialistas irán dos modelos de partido y tres candidatos. Aubry y Hamon llevan el proyecto de que es posible transformar al PS en la fuerza que entronque con el pasado de tradición obrera y con el futuro de 'nuevos radicalismos', una realidad política ya presente en Francia.

Les separa la concepción de lo que debe ser la renovación de las estructuras del partido.

Aubry, ex ministra de Asuntos Sociales autora de la histórica ley de la semana laboral de 35 horas, cree poder pilotar la llegada de una nueva generación política multicolor, conservando el prestigio de haber sido alguien que realmente mejoró la vida de los franceses hace siete años.

Los franceses podrían empezar a recordar, ahora que la poción Sarkozy empieza a hacer efecto, los tiempos en que, en Francia, se creaban servicios públicos, nacía un tercer sector de empresas asociativas, se reducía la jornada laboral y se ofrecía empleo cualificado a los jóvenes en nuevas actividades.

El joven Hamon, por el contrario, estima que ha llegado el momento de demostrar con hechos fehacientes que la renovación generacional y multiétnica entra por la puerta grande en el PS, y por ello exige el liderazgo. Tiene 41 años.

También separan a Aubry y Hamon un tema clave de la construcción europea. Ambos defienden una reorientación de la UE hacia más políticas sociales, la creación de 'fondos soberanos estratégicos europeos' y un Banco Central Europeo al servicio del crecimiento.

Pero Hamon va más lejos. Estima que, puesto que China, EEUU e India aplican un proteccionismo económico por razones poco confesables, la UE debe dotarse de un 'proteccionismo progresista en favor del empleo y la actividad'.

Martine Aubry defiende sólo la instauración de un 'comercio internacional que sea tan libre como justo'. Acompañada en la aventura por el cerebro Laurent Fabius, indicó a preguntas de Público que planea lanzar de inmediato consultas 'con todos los partidos socialistas y socialdemócratas' (Die Linke incluido) sobre esa reorientación de la UE.

Vasto debate, en un terreno donde los social-liberales y socialdemócratas de Francia y de Alemania están perdiendo terreno frente a opciones situadas a su izquierda, a sólo unos meses de las elecciones europeas.

La crisis mundial, cuyo impacto en Francia es cruel, ha dejado a Royal, partidaria de un PS de corte liberal-centrista, algo descolocada. La obligó a intentar pronunciar en Reims un discurso algo rojo, en el que casi nadie creyó, empezando por ella misma.

La opción de un partido telegénico, centrista y de corte liberal, dotado de un discurso de corte compasivo no salió reforzada de este congreso. Aunque sin duda, por la tele, no se ve así y sí se ve el rostro angelical gracias al buen maquillaje y el botox durante unos minutos. Royal, ahora, confía en el voto de los llamados 'militantes Internet'.