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Los partidos conservadores se imponen en Eslovaquia

El socialdemócrata Fico tiene difícil repetir Gobierno

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La oposición de centroderecha de Eslovaquia celebró ayer su victoria en las urnas, al conseguir 79 de los 150 escaños del Parlamento en las elecciones legislativas del sábado. Aunque los socialistas de SMER-SD del primer ministro Robert Fico alcanzaron el mayor número de votos, casi el 35%, los partidos conservadores y de la minoría húngara de Eslovaquia (el 10% de la población) quieren derrocar a Fico, un ex dirigente del régimen comunista anterior que se transformó en socialdemócrata en un abrir y cerrar de ojos después de 1989.

Hace cuatro años, Fico llegó al poder gracias a un acuerdo con los xenófobos del Partido Nacional (SNS) de Jan Slota y los radicales de derecha del Movimiento para una Eslovaquia Democrática (LU-HZDS) del ex primer ministro Vladimir Meciar.

Frente a Fico, que se vio salpicado recientemente por un escándalo de presunta financiación ilegal de su partido, la oposición estudia formar una coalición que le llevaría al Gobierno con el objetivo de enderezar la mala situación económica y reducir el déficit público del país, así como mejorar la relación con Hungría, que reivindica derechos para la minoría magiar de Eslovaquia.

'SMER es el ganador de las elecciones, pero no tiene votos suficientes para formar un Gobierno', aseguró la líder de la oposición y de la Unión Democrática y Cristiana-Partido Democrático (SDKU-DS), la socióloga Iveta Radicova, que logró la segunda posición.

Fico tiene difícil repetir la coalición de 2006. El LU-HZDS de Meciar no ha alcanzado el 5% necesario para entrar en el Parlamento, y socialistas y ultras del SNS juntos sólo alcanzan 71 de los 150 escaños.

'SMER es el ganador de las elecciones, pero no tiene votos suficientes para formar un Gobierno'

La mayoría de los analistas políticos están convencidos de que la oposición SDKU-DS de Iveta Radicova; los liberales de Libertad y Solidaridad (SaS) de Richard Sulik; los democristianos de KDH y la minoría húngara representada por el partido Most-Hid de Bela Bugar tienen suficiente capacidad parlamentaria y voluntad política para desbancar a Fico. 'En Eslovaquia se ha producido un cambio esencial en todos los dominios de la política', señaló Grigorij Meseznikov, director del Instituto de Asuntos Públicos de Bratislava.

Por su parte, Robert Fico se mostró 'preparado' para formar Gobierno y prometió que si no lo consigue, asumirá 'una oposición clara y enérgica frente a la derecha'.

Eslovaquia, que tuvo un crecimiento espectacular hasta que llegó la crisis económica internacional, adoptó el euro en enero de 2009. El año pasado, su PIB se contrajo un 4,7%, y el paro ya alcanza el 15%, mientras que el déficit presupuestario ronda el 7%. La renta per cápita eslovaca se sitúa en el 72% de la media de la UE, muy por encima de la polaca, la rumana y la búlgara, pero por debajo de la checa y la eslovena.

En los últimos cuatro años, Fico fue incapaz de rectificar la política económica neoliberal llevada a cabo por el anterior Gobierno de centroderecha y luchar eficazmente contra la pobreza y la corrupción. Además, alentado por sus socios del SNS, mantuvo una postura propia de la extrema derecha hacia a la minoría gitana del país.