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Los partidos obligan a la junta a cambiar la ley electoral en Egipto

La modificación del sistema podría beneficiar a los islamistas, según los expertos  

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Los jóvenes egipcios que llevaron a cabo la revolución del 25 de enero y que de tanto en tanto siguen manifestándose en la plaza Tahrir de El Cairo, han cedido el liderazgo a los partidos políticos que el sábado consiguieron con la amenaza de boicotear los futuros comicios que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunciara la modificación de la ley electoral.

El CSFA ha aceptado cambiar el artículo 5 de una ley que permitía que la tercera parte de los diputados fueran elegidos como candidatos independientes, es decir fuera de las listas cerradas de los partidos, algo que habían rechazado las formaciones de toda índole, incluido el partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes.

Los islamistas y los demás partidos argumentaban que el artículo 5 permitiría que entraran en la Asamblea un gran número de hombres del antiguo régimen, leales al expresidente Hosni Mubarak, y además restaría peso al resto de las formaciones, especialmente a las más grandes, algo que complicaría mucho la gobernabilidad del país.

Los analistas señalan que los Hermanos Musulmanes serán quienes más se beneficien de la reforma puesto que su partido es el que está mejor situado de cara a las elecciones que se celebrarán a partir del 28 de noviembre.

Un grupo de 40 formaciones, liderado por los Hermanos Musulmanes, se felicitó ayer por el cambio de la ley. Sin embargo, los jóvenes revolucionarios liberales reprocharon la actitud de los partidos convencionales que, en su opinión, ni siquiera han conseguido que los militares den un calendario específico para el traspaso del poder a la sociedad civil. 'A quien renuncia a sus derechos, nadie le respetará nunca', advirtió Wael Ghonim, uno de los líderes más populares de la revolución.

Pero cada vez es más evidente que los jóvenes que salieron a la plaza Tahrir el 25 de enero para acabar con el régimen de Mubarak, que en su mayor parte eran liberales, se han visto superados con el tiempo por los islamistas y las demás fuerzas convencionales. Esto significa que la revolución cada día tiene algo menos de liberal.

La protesta que tuvo lugar el viernes pasado en la plaza Tahrir acogió a millares de manifestantes, en su mayoría jóvenes y liberales, pero el número está muy lejos de las concentraciones multitudinarias de cientos de miles de personas, o incluso de un millón, de los primeros días de la revolución. La gente empieza a estar cansada y los jóvenes ven como los partidos les relegan a un segundo plano.