Publicado: 05.07.2015 17:41 |Actualizado: 05.07.2015 17:46

¿Qué pasa si gana el 'sí'?

Los partidos de la oposición en Grecia se han alineado a favor del 'sí', al igual que los líderes europeos, que advierten que lo contrario supondría la salida de Grecia de la UE.

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Una chica lee sobre 'La crisis de la Eurozona' en Meyisti, en la isla de Kastellorizo, durante la celebración del referéndum griego. REUTERS/Cathal McNaughton

Una chica lee sobre 'La crisis de la Eurozona' en Meyisti, en la isla de Kastellorizo, durante la celebración del referéndum griego. REUTERS/Cathal McNaughton

ATENAS.- Los griegos, que votan este domingo en un referéndum sobre su complicada situación económica, han vivido días de continuas declaraciones de políticos sobre qué será del país si sale el 'sí' o si sale el 'no'. La oposición se ha alineado a favor del 'sí', al igual que los líderes europeos, que advierten que lo contrario supone la salida del país de la UE.

En caso de que el 'sí' se imponga este domingo, Tsipras ha dado a entender que acataría el veredicto de los griegos pero no podría asumir el mandato de negociar con las instituciones un nuevo acuerdo, por lo que renunciaría a su cargo. Dada la división interna actual en su partido, el izquierdista Syriza, seguramente el país se vería obligado a ir a elecciones anticipadas.



Este viernes, el ministro alterno de Relaciones Económicas Internacionales y negociador jefe griego, Euclid Tsakalotos, reconocía que el Gobierno había optado por el referéndum porque era la única manera de sacar adelante la propuesta planteada por la Troika, ya que sabía que "nunca habría sido ratificado por el Parlamento y habría provocado la caída del Gobierno".

También cabe la probabilidad de que el presidente del país, Prokopis Pavlopoulos, llame a la formación de un gobierno de unidad nacional e interino que pueda negociar con las instituciones hasta la celebración de nuevas elecciones.

Esta opción cuenta con el beneplácito de la oposición, que ha hecho una férrea campaña por el 'sí', advirtiendo del riesgo que tiene para los ciudadanos de a pie la deriva que ha adoptado Tsipras, al que el líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, no ha dudado en calificar de "autoritario".

En todo caso, aunque se formara un gobierno de unidad, la situación seguiría siendo igualmente delicada y nada garantiza que el país encontraría de forma inmediata la liquidez que necesita, solo para el pago de funcionarios, pensiones y servicios sociales necesita unos 2.200 millones de euros al mes, por lo que igualmente podría incumplir con su compromiso con el BCE y por ende acabar igualmente en última instancia viéndose obligado a volver al dracma.

Las consecuencias de la vuelta al dracma serían devastadoras para la economía griega. Los analistas prevén un aumento del paro, una devaluación de la moneda con la consiguiente inflación, y por añadidura una crisis bancaria.

También se teme el posible contagio que la salida de Grecia del euro pueda tener para otros países que, como España, empiezan a recuperar el crecimiento. No obstante, tanto desde Bruselas como desde estos países, principalmente España e Italia, se esgrime que el riesgo ahora es limitado ya que la situación no es comparable con la de 2012, debido al fortalecimiento de los mecanismo de ayuda en la eurozona.