Publicado: 17.06.2014 22:45 |Actualizado: 17.06.2014 22:45

Passos Coelho no descarta más impuestos tras los reveses del Constitucinoal a sus recortes

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El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, no descarta una nueva subida de impuestos para equilibrar el presupuesto estatal después del veto del Tribunal Constitucional a tres medidas de recortes.

"No puedo excluir ninguna medida porque el país no puede dejar de cumplir las metas que se propuso", defendió en declaraciones a la prensa durante las jornadas que celebra el Partido Popular Europeo (PPE) en Albufeira, en el sur de Portugal.

El jefe del Ejecutivo, de signo conservador, señaló que su gabinete discutirá esta semana, en el próximo Consejo de Ministros, las propuestas sustitutivas a las leyes invalidadas que dejaron un agujero presupuestario de hasta 1.300 millones de euros.

A su parecer, el Gobierno "no tiene otra posibilidad que ir por el lado de los ingresos fiscales" cuando las medidas de ahorro del gasto público están limitadas por mandato legal.

Passos Coelho puso como ejemplo otra sentencia del Constitucional que ilegalizó en 2013 los recortes a las pagas extra de los funcionarios públicos.

Su prioridad es cumplir los objetivos fiscales impuestos por el FMI y Bruselas

"El Gobierno tuvo que aumentar el IRS (impuesto sobre la renta)", apuntó el también líder del Partido Social Demócrata (PSD), en alusión a otras medidas alternativas que aprobó para el presupuesto estatal de 2013.

Passos Coelho reafirmó que su prioridad es cumplir los objetivos fiscales acordados con los acreedores de Portugal, la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y defender la "credibilidad" internacional de Portugal.

Portugal se ha comprometido a reducir este año el déficit hasta el 4 % y en 2015 hasta el 2,5 %, después de en 2013 lo rebajara hasta el 4,9 %.

El Gobierno portugués cerró en mayo su programa de ayuda externa que solicitó en 2011 y volvió a depender de la financiación en los mercados internacionales sin apoyos extra de sus socios comunitarios.

El veto del Constitucional del pasado 30 de mayo fue el primer revés al Gobierno después de la salida del rescate pero los inversores financieros mantuvieron su confianza en la economía portuguesa.

Los intereses de la deuda soberana se mantienen estables en mínimos históricos y la primera emisión de deuda a diez años tras el cierre del programa consiguió la semana pasada tasas en niveles de 2005