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Pegida: el movimiento islamófobo que tiene en vilo a Alemania

Surgido a finales de octubre, los manifestantes de Pegida crecen semana a semana a pesar del rechazo de la opinión pública y política, que lo tachan de xenófobo. Esta semana ha llegado a España, donde planean su primera actuación

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Manifestación a favor de Pegida en Dresde el pasado 12 de enero. /Reuters

BERLÍN.- Hubo un tiempo en el que el lema "Wir sind das Volk" (Somos el pueblo) fue coreado a lo largo y ancho de Alemania para reivindicar la unidad de un país separado y dividido en dos gobiernos y sistemas económicos diferentes. De eso hace ya 25 años, pero últimamente este himno vuelve a sonar en algunas ciudades del país germano. El motivo, sin embargo, es muy diferente y, en vez de unir, esas cuatro palabras se utilizan ahora para diferenciarse de lo que algunos consideran una amenaza a "sus valores". Ellos son Pegida, un movimiento anti-islamista cuyas siglas no dejan lugar a dudas: "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente". Desde hace doce semanas, se manifiestan cada lunes en la ciudad alemana de Dresde, capital del estado de Sajonia, con lemas y pancartas donde el racismo hacia los musulmanes no se esconde, a pesar de que en dicha ciudad los islamistas suponen sólo el 0,1% de la población.

Entre las 19 reivindicaciones que conforman su ideario están la "obligación de la integración de los inmigrantes en la sociedad alemana", "conservar y proteger la cultura judeo-cristiana predominante en Occidente" y la "tolerancia cero con los inmigrantes que cometan delitos". Esto último resulta paradójico teniendo en cuenta que el líder del movimiento, el alemán Lutz Bachmann, fue condenado a tres años de cárcel por 16 intentos de robo y extraditado en Sudáfrica, donde intentaba librarse de la pena, según informó el portal de noticias alemán Tagesschau.
Entre las razones que están detrás de sus proclamas, se encuentra lo que consideran "una amenaza a su Estado del bienestar", bajo su punto de vista provocado por el creciente número de refugiados (200.000 el año pasado) y de inmigración que entra en el país. Para colmo, los atentados en París a manos de los hermanos Kuoachi no han hecho más que avivar la llama y el lunes pasado este heterogéneo movimiento, que no se considera neonazi pero se opone a la "multiculturalidad de Alemania" en sus pancartas, alcanzó el récord de 25.000 manifestantes.

Más manifestantes en contra que a favor

Sin embargo, cada marcha es respondida por otros miles de manifestantes en contra, que quieren demostrar que Pegida no representa el sentir general de los alemanes. De manera simultánea a la manifestación de Dresde, el pasado lunes 100.000 ciudadanos salían a la calle en ésta y otras ciudades como Leipzig, Múnich o Hanover, demostrando una gran superioridad numérica.

Mapa manifestantes Pegida

Al día siguiente organizaciones musulmanas se congregaban ante la Puerta de Brandeburgo en Berlín para protestar contra el terror islamista y dejar clara su repulsa a la violencia y el extremismo que Pegida les quiere atribuir, con el apoyo de centenares de ciudadanos berlineses. "Estamos aquí para demostrar que Alemania es tolerante, que Pegida es sólo una pequeña parte del país y que no nos representa a todos", aseguró Christoph Schott a Público, portavoz en Alemania de la plataforma ciudadana Avaaz, que organizó un simbólico photocall donde se retrataban juntas personas de diferentes creencias y procedencias. "Creo que para que no existan movimientos como éste, el gobierno tiene que mostrar una posición clara ante Pegida, y Angela Merkel no lo ha hecho", explicó Schott, quien considera que el gobierno alemán tiene que "hacer más" en materia de integración con los inmigrantes. "Pero también es importante que, como individuo, se salga a la calle a manifestarse y que si alguien tiene un amigo de Pegida, que vaya a hablar con él y vea cuáles son sus miedos y lo hablen. Así es como se solucionan las cosas".

"Pegida surge por la imagen distorsionada que dan los medios de los países musulmanes, que sólo muestran el terrorismo"

Frente al collage multicultural se encontraba también Soukaina, que ataviada con un velo azul contempla una foto tomada segundos antes y en la que ha firmado "Islam=Paz". Se define como "alemana musulmana con raíces libanesas" y recalca que nunca ha tenido ningún problema de integración. "Ni yo, ni nadie de mi entorno, ni que conozca", puntualiza. Por ese motivo cree que "Pegida surge por la imagen distorsionada que dan los medios de los países musulmanes, que sólo muestran el terrorismo. Y esa no la realidad".

Otros manifestantes más mayores, como Achim, alertan sobre los paralelismos entre este movimiento y el nazismo que asoló el país hace unas décadas. "Está teniendo un inicio similar al que tuvo otro movimiento a principios del siglo pasado y que nos llevó al peor periodo de nuestra historia". Sin embargo, mientras sostiene su pancarta, asegura no tener miedo: "siempre que la gente se siga levantando en contra, no hay que tener miedo".

Reportaje Pegida foto 2

Uno de cada tres alemanes les apoyan

Un 57% de los alemanes no musulmanes reconoce sentirse amenazado por el islam

Pero a pesar de que las manifestaciones son mucho más multitudinarias entre los que están en contra que a favor de la islamofobia, un estudio llevado a cabo recientemente por YouGov asegura que uno de cada tres alemanes respaldan las reivindicaciones de Pegida, mientras que otro sondeo llevado a cabo por la Fundación Bertelsmann revela que un 57% de los alemanes no musulmanes reconoce sentirse amenazado por el islam y un 61% que ésta religión no tiene sitio en Occidente.

Esta diferencia entre las contramanifestaciones y el resultado de los estudios hace que sea difícil establecer unas conclusiones del alcance real del movimiento, y hacer por tanto una previsión de lo que puede pasar en las próximas semanas.

Lo que está claro es que en las esferas políticas, ningún partido con representación en el Bundestag les apoya, aunque sí han mantenido conversaciones con el partido euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) que los ha calificado de "aliado natural" y no descartan una alianza electoral en el futuro.

Mientras, la canciller Angela Merkel ha mostrado su preocupación reiteradamente en las últimas semanas sobre este movimiento, sobre cuyos líderes ha dicho que tienen "prejuicios, frialdad, incluso odio en sus corazones". En otra comparecencia que tuvo lugar el pasado lunes con su homólogo turco, Ahmet Davutoglu recordó que ella es "canciller de todos, independientemente de su origen o religión" y que "el islam forma parte de Alemania" en referencia a los cuatro millones de musulmanes que viven en el país, la mayoría turcos.

El diario alemán Bild, el más vendido de Europa, recogía también la condena al movimiento por parte de 80 personalidades del mundo de la política, el espectátculo y el deporte en una edición que titulaba en su portada: "No a Pegida". “Las protestas de Pegida apelan a prejuicios vagos, a la xenofobia y a la intolerancia. Eso no es Alemania”, escribía en el periódico Helmut Schmidt, el que fuera canciller entre 1974 y 1982.

Manifestantes contra Pegida frente a la Puerta de Brandeburgo

Más allá de Dresde

Sin embargo, a pesar de las condenas públicas, el ascenso de los islamófobos no ha remitido hasta ahora, y después de expandirse por otras ciudades alemanas donde va mutando de nombre (Bärgida en Berlín, Dügida en Düsseldorf, Kassida en Kassel...), aunque sin alcanzar la afluencia de Dresden, el movimiento ha llegado a España, donde ha abierto cuentas en Facebook y Twitter. En ellas han anunciado que pronto convocarán una concentración en Madrid, después de que la Delegación del Gobierno no les permitiese manifestarse frente al Centro Cultural Islámico de la M30 la semana pasada.