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La persecución política de Omar Barghouti se agrava

Omar Barghouti, el activista palestino que cofundó el movimiento de Boicot a Israel para combatir la ocupación, se encuentra detenido y sometido a prolongados interrogatorios. Israel le acusa de evasión de impuestos y su detención ha tenido lugar apenas unas semanas antes de que deba viajar a Estados Unidos para recoger el Premio Gandhi de la Paz.

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El activistas palestino Omar Barghouti en su discurso durante la conferencia en la ULB Universidad de Bruselas, en abril de 2013 .AFP PHOTO / BELGA - ERIC LALMAND ERIC LALMAND / BELGA / AFP

El 19 de marzo, funcionarios del ministerio de Hacienda de Israel que trabajan en la recaudación de impuestos irrumpieron en el domicilio de Omar Barghouti en la ciudad de San Juan de Acre, procediendo a su detención como sospechoso de evadir impuestos por valor equivalente a 700.000 euros. El primer día de su detención fue interrogado durante 16 horas y desde entonces ha sido interrogado sin descanso.

Omar Barghouti no es un sospechoso corriente, sino uno de los fundadores del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que combate la ocupación militar de los territorios palestinos, un movimiento que se estableció hace algo más de una década y que ha ido creciendo hasta convertirse en una “amenaza estratégica” para el Estado de Israel.

Trece días después, el 1 de abril, las autoridades le permitieron acceder por primera vez a su correo electrónico. Barghouti escribió entonces en el ordenador un correo que está circulando por las redes ampliamente donde advierte que un juez le ha prohibido hablar de su caso, de manera que no puede responder a las “mentiras” que durante dos semanas ha divulgado el “régimen israelí”.

En el correo habla de una “caza de brujas” que se ha puesto en marcha contra activistas del BDS y de los derechos humanos y denuncia las actividades de la “Unidad de Difamación” que en enero de 2016 creó el ministerio de Asuntos Estratégicos bajo la batuta del ministro Guilad Erdan para difundir propaganda contra los activistas propalestinos.

Esa “Unidad de Difamación” se dedica a “perseguir políticamente” a los activistas, tanto israelíes como extranjeros, que denuncian la ocupación y una de sus principales actividades consiste en buscarles trapos sucios, o incluso “inventarlos”, para después entregarlos a los medios de comunicación israelíes y extranjeros que son afines al Estado judío con el fin de que se difundan.

En la misiva del 1 de abril, Barghouti agradece las muestras de solidaridad que ha recibido en las últimas dos semanas, denuncia la necesidad de contrarrestar las listas negras, el racismo y el odio, y termina diciendo: “Muchos de vosotros me habéis preguntado cómo podéis apoyarme en esta última persecución. Mi respuesta, sin dudarlo, es… ¡más BDS!”.

Barghouti nació en 1964 en Catar en el seno de una familia de refugiados palestinos. Durante su infancia y su juventud residió primero en Egipto y luego en Estados Unidos. En la Universidad de Columbia obtuvo un título de Ingeniería eléctrica y en 1993, tras casarse con una mujer árabe-israelí, Safa, se estableció en Israel, país del que no es ciudadano sino solo “residente permanente”, de manera que cada vez que quiere salir o entrar necesita un permiso especial.

Las autoridades que lo arrestaron lo acusan de evasión de impuestos, pero la detención se ha producido apenas unas semanas antes de que Barghouti tenga que viajar a New Haven para recibir en la Universidad de Yale el Premio Ghandi de la paz. Naturalmente, las autoridades todavía no han autorizado la salida de Barghouti y no está claro que lo vayan a hacer, a pesar de que si no lo hacen, su ausencia en New Haven tendrá una mayor repercusión mediática en Estados Unidos.

La “Unidad de Difamación” depende del ministerio de Guilad Erdan y ha sido denunciada por el diario Haaretz como una oficina que busca hallar y divulgar acciones comprometidas de los activistas que denuncian la ocupación y apoyan el BDS en el mundo, especialmente en Estados Unidos y particularmente en los campus universitarios. Su objetivo primordial es “deslegitimar” a los activistas por medio de información y desinformación. La Unidad tiene su sede en Tel Aviv, donde está el ministerio de Defensa.

El propio Barghouti ha sido intimidado y amenazado por el gobierno israelí, especialmente después de que el movimiento BDS adquiriera vuelo y pasara a ser considerado una “amenaza estratégica”. Algunos ministros israelíes citados por la prensa hebrea han hablado de la necesidad de la “eliminación civil” de Barghouti y de otros activistas, especialmente de aquellos que lideran las campañas contra la ocupación.

El caso de Barghouti es quizás el más sobresaliente. La persecución que ha sufrido ha sido muy intensa. En el pasado se le ha prohibido salir de Israel y se le ha amenazado con retirarle la residencia permanente que se le concedió tras su casamiento. Sin embargo, esas medidas no han impedido que Barghouti sea considerado el principal referente internacional del BDS.

En abril de 2016, apenas unas semanas después de que se anunciara la creación de la “Unidad de Difamación”, Amnistía Internacional divulgó un comunicado advirtiendo a las autoridades israelíes que “debían acabar con sus prolongados ataques contra los defensores palestinos de los derechos humanos y poner fin al clima de intimidación en Israel y en los territorios palestinos ocupados”.

El comunicado contenía una mención particular a Omar Barghouti, así como a otros activistas que habían sido “amenazados con daño físico y la privación de derechos básicos por parte de ministros israelíes durante una conferencia anti BDS celebrada en Jerusalén” a finales de marzo de 2016, según Amnistía Internacional.