Público
Público

El Plan B abre la galería de los mineros chilenos sepultados

El 'Campamento Esperanza' hace sonar las sirenas y repicar las campanas, mientras los familiares corren hacia la colina de la perforadora. Los técnicos deciden dinamitar la boca inferior del pozo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Los 33 mineros atrapados bajo tierra en Chile están más cerca de ver la luz. A las ocho de la mañana (dos de la tarde en España) la perforadora T-130 finalmente rompió fondo en la galería del yacimiento San José, desde donde los trabajadores serán evacuados en los próximos días.

El hecho se produjo cuando aún no terminaba de irse la niebla matinal característica de la zona desértica de la Tercera Región de ese país suramericano. La visibilidad no era óptima, pero varios familiares de los mineros se dispusieron a seguir a distancia las faenas que realizaba la T-130, también llamada Plan B.

Ellos sabían que de un momento a otro la máquina tomaría contacto con sus seres queridos, sepultados bajo 688 metros de roca y tierra por el derrumbe del 5 de agosto.

La primera señal del rompimiento fue poco antes de las ocho, cuando se observó una agitación inusual en torno a la faena. A los pocos minutos, los operarios, ingenieros y técnicos comenzaron a abrazarse y felicitarse. Algunos se echaron a correr hacia el bautizado como Campamento Esperanza, donde están las viviendas improvisadas de las familias de los atrapados.

Con premura se hizo salir a quienes aún dormían en sus tiendas de campaña. Exactamente a las 8.02 horas comenzaron a sonar campanas y se hizo oficial lo que ya mostraban los hechos. Los familiares rompían en llanto y se fundían en abrazos con los carabineros (policías) que garantizan la seguridad el lugar.

La perforadora tuvo que parar porque no puede trabajar en vacío

Las emociones en las afueras del yacimiento San José iban en escalada cuando se inició pasados cinco minutos de las ocho el aullido profundo y constante de la sirena, la misma que suele anunciar que ha ocurrido una desgracia y que se dejó oír como una serenata que llevaba una buena nueva a Chile y gran parte del mundo.

'Soy una mujer sencilla y no me voy a hacer grandes arreglos, sólo quiero esperarlo con algo en el pelo', dijo entre sollozos Lilianet Ramírez, esposa del minero Mario Gómez, al enterarse de que el Día D del rescate final se acerca. Lilianet fue la primera habitante del campamento y fue quien recibió la primera carta que salió desde las profundidades de la tierra el día que se supo que los mineros se encontraban con vida. La misiva que iba destinada 'a mi querida Lila' salió a la superficie junto con el trozo de papel que el día 22 de agosto salió a la superficie y dio la noticia de que tras 17 días, estaban todos vivos en el fondo de la montaña.

'En este momento, la pachamama [madre tierra en lengua aymara] ya los soltó; ella ha dicho hoy que sus 33 niños están listos para volver a nacer', proclamó Verónica, mujer del minero boliviano Carlos Mamani. El presidente boliviano, Evo Morales, viajará a Chile para presenciar el rescate final.

Realizada la tarea, la enorme perforadora T-130 que hace 33 días había empezado a agujerear, se retiró luciendo una pintada con la consigna: 'Cumplimos'. Se fue lentamente, entre cientos de personas salieron a su paso para agradecer a sus operadores.

Uno de los técnicos relató el episodio del rompimiento: 'En los últimos metros trabajamos muy coordinados los mineros abajo. Ellos nos iban diciendo ya se le ve la' nariz' y disminuimos la potencia. La perforadora no puede trabajar en vacío, pasar en banda', explicó el operario.

Lilianet, la primera en instalarse allí, sólo se adornará el pelo para el Día D'

Luego del éxito de la jornada llegó el momento de las celebraciones. 'Abrimos un champán, a pesar de lo temprano que era, pero no la bebimos, sólo nos la tiramos', dijo otro trabajador con picardía.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, compareció ante la prensa y dijo que hasta la noche del sábado no se sabría si era necesario encamisar o revestir de acero algunos metros del conducto, según el riesgo de desmoronamiento.

La decisión que sí se adoptó fue la de 'tronar' o dinamitar la boca inferior del orificio. Se les empezó a enviar pequeñas cantidades de explosivos a los mineros para que sean ellos lo que realicen el ensanchamiento.

Haber terminado de abrir el orificio por donde pasará la cápsula que traerá a los 33 hombres a la superficie, era la parte más difícil del operativo: 'Pero esta aún no es una carrera corrida', dijo al pasar uno de los ingenieros, quien subrayó que no había que pensar que el resto de la operación rescate era tarea fácil.

En el ambiente del yacimiento se distinguían dos rostros: las mujeres de los mineros, más sonrientes y expresivas, y los rostros emocionados pero contenidos de los hombres, acostumbrados a la crudeza de la minería.

'Ya se ve la nariz', decían los mineros atrapados cuando empezó a romper

Juan Sánchez, padre de Johnny Sánchez, el menor de los trabajadores atrapados, dijo que tenía la certeza de que su hijo estaría tranquilo esperando su rescate. 'He sido minero toda mi vida, muchas veces hablamos con él [Johnny] sobre los riesgos que tenía este oficio. No es capaz cualquiera de meterse en un yacimiento; hay que tener un carácter especial, y mi hijo lo tiene'.

El sábado se presentó en Copiapó el traje que vestirán los 33 mineros el día que sean llevados a la superficie. Se trata de un mono de color verde confeccionado con una tela llamada 'hipora' que permite que la piel permanezca seca y sin humedad en altas temperaturas.

Calzarán zapatillas antihongos y antitranspirantes. Además, saldrán con unas gafas solares con protección 100% contra los rayos ultravioleta. La vista es una de las principales preocupaciones de los médicos por la prolongada falta de exposición a la luz solar que han tenido los trabajadores. Al menos 12 horas antes de la evacuación deberán someterse a ayuno de sólidos.