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La Policía marroquí reprime brutalmente una protesta pacífica en Alhucemas

Cientos de personas habían retomado las protestas por la muerte violenta de un vendedor de pescado hace meses y reclamaban más desarrollo para las región del Rif. Ha habido decenas de activistas detenidos y varios heridos.

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Captura de un vídeo de las cargas policiales en Aluhucemas.

Captura de un vídeo de las cargas policiales en Aluhucemas.

ALHUCEMAS.- La policía marroquí ha disuelto por la fuerza una protesta en la ciudad de Alhucemas (norte del país) y ha arrestado a decenas de activistas del Rif que llevan más de dos meses movilizados contra la marginación de la región. La manifestación tuvo lugar el miércoles y las cargas contra la misma llegaron de madrugada.

Fuentes de seguridad marroquíes han señalado a la agencia Efe que todos los arrestados han sido puestos en libertad a lo largo de la noche y no queda ningún detenido.

La policía antidisturbios empleó cañones de agua y porras para desmantelar una sentada organizada en la céntrica plaza Mohamed VI por un millar de manifestantes, que salen a la calle cada vez con más asiduidad para denunciar el atraso que sufre la región del Rif.

La intervención policial se produjo cuando los organizadores de la protesta, que llevaban tiendas de campaña, decidieron convertir la protesta en una concentración permanente hasta conseguir sus reivindicaciones.

Durante el desalojo, los agentes de los servicios de seguridad, varios de ellos vestidos de paisano, emplearon la fuerza para dispersar a los manifestantes e hirieron a varios.

Persecución a activistas y a curiosos

Dos de ellos tuvieron que ser ingresados en el hospital local, mientras que otros que sufrieron magulladuras y contusiones rechazaron ir a los centro médicos por miedo a ser detenidos.

Las detenciones se practicaron en su mayoría no en la misma plaza, sino en calles colaterales y hasta en barrios alejados, donde la policía persiguió a los activistas y a simples espectadores.

La ciudad de Alhucemas y otras localidades cercanas son escenario de protestas multitudinarias intermitentes desde la muerte violenta del joven vendedor ambulante Mohcen Fikri en esa ciudad mediterránea.

Fikri, de 31 años, fue aplastado por los mecanismos de un camión de basura en el que se había metido para tratar de impedir que le confiscaran media tonelada de pescado con el que se ganaba la vida.

Aunque una de las reivindicaciones más urgentes de esas protestas es que vean la luz los resultados de las investigaciones judiciales sobre la muerte del joven vendedor de pescado, los manifestantes han denunciado con la misma insistencia la marginación que sufre la región del Rif por parte de la monarquía de