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Policías marfileños disparan y sitian al protegido de la ONU

Tropas leales al derrotado en las elecciones, Laurent Gbagbo, intercambian disparos con los cascos azules, que defienden a Alassane Ouattara

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Costa de Marfil sigue al borde de la guerra civil, a pesar de la intervención de Naciones Unidas tras las elecciones del pasado 28 de noviembre. Tropas leales al candidato derrotado, Laurent Gbagbo, han intercambiado disparos con cascos azules al intentar sitiar en el Hotel Golf de Abiyán a Alassane Ouattara,  investido presidente apoyado por la comunidad internacional y protegido por la ONU.  

La Policía Nacional, partidaria de Gbagbo, trató de cortar los accesos al hotel, donde aparte de Ouattara, se encuentra también su primer ministro y líder de las Fuerzas Nuevas, Guillaume Soro, y la mayor parte de los miembros de su gabinete.

Los milicianos de las Fuerzas Nuevas, que respaldan a Ouattara, y soldados de la Operación de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI), que protegen el Hotel Golf, pidieron a los policías que abrieran la circulación en las calles que habían cortado y, en ese momento, se produjo el tiroteo tras el cual los agentes 'huyeron dejando sus equipos sobre el terreno', sin que se haya informado de muertos o heridos.

Una fuente del equipo de Ouattara indicó que 'parece que hay una operación militar en marcha para tratar de controlar la situación en los alrededores del Hotel Golf', convertido por la ONU en una fortaleza para proteger a Ouattara, considerado presidente electo de Costa de Marfil por la comunidad internacional.

Este incidente se produce después de que el jefe del Estado Mayor marfileño, Philippe Mangou, advirtiera a la ONUCI de que se mantuviera al margen del conflicto postelectoral, en el que Laurent Gbagbo pretende seguir en la Presidencia otros cinco años.

El jefe del Estado Mayor prohibió la circulación de las fuerzas internacionales

La semana pasada, el comandante de la Guardia Republicana, general Dogbo Blé, arremetió contra la ONU y advirtió de que atacarían el Hotel Golf, sede del gabinete de Ouattara, lo que ya llevó a los soldados de la ONUCI y militares franceses destacados en Abiyán a tomar medidas especiales para defenderlo, junto con las Fuerzas Nuevas.

Ayer, el general Mangou prohibió la circulación de las fuerzas internacionales en ciertas zonas de Abiyán, la capital económica del país, entre ellas el barrio de Plateau, donde se encuentran Palacio Presidencial y los principales edificios oficiales, ocupados por los partidarios de Gbagbo, a los que apoyan los militares.

Mangou también acusó a los partidarios de Ouattara de haberse 'infiltrado' en las Fuerzas Armadas para que retiren su apoyo a Gbagbo, que no ha aceptado su derrota en los comicios del pasado 28 de noviembre, anunciada por la Comisión Electoral Independiente (CEI).

El ministro de Interior del Gobierno de Gbagbo, Emile Boga Doudou, también ha acusado a 'ciertos diplomáticos occidentales' de intentar que las Fuerzas Armadas del país respalden a Ouattara, que según la CEI consiguió un 54% de votos, frente al 46% de Gbagbo.

Gbagbo prolongó su mandato cinco años más tras la guerra civil de 2002-2007

El Consejo Constitucional, formado por partidarios de Gbagbo, no aceptó tampoco el escrutinio de la CEI y, tras anular los resultados en siete departamentos favorables a Ouattara, dio la victoria a Gbagbo, con un 51,5% frente al 48,5% de su rival. Ambos se invistieron posteriormente presidentes y nombraron sendos primeros ministros y gabinetes, lo que ha generado una gran tensión y situado al país al borde de la reanudación de la guerra civil.

Gbagbo fue elegido presidente en 2000 para cinco años y ha prolongado otros cinco su mandato debido a la guerra civil de 2002 a 2007, que dividió al país, cuya mitad sur está bajo el control de las Fuerzas Armadas, mientras el norte lo controlan las Fuerzas Nuevas, que no se desarmaron tras la conflagración.

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) han acordado preparar medidas contra las personas que 'están obstruyendo el proceso de paz y reconciliación nacional' en Costa de Marfil, que podrían incluir la congelación sus bienes en territorio comunitario y suspender la concesión de visados. Decidieron, asimismo, 'iniciar, sin demora, un trabajo preparatorio con vistas a adoptar medidas dirigidas contra aquellos que obstruyan el proceso de paz y de reconciliación nacional y que, en particular, ponen en peligro un resultado apropiado del proceso electoral'.

Además, los ministros aseguraron en sus conclusiones que adoptarán 'medidas en apoyo de las autoridades elegidas democráticamente'. Para ello, instaron a la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, y a la Comisión Europea, a presentar propuestas en ese sentido.

El Consejo resaltó la importancia de las elecciones presidenciales para el retorno del país 'a la paz y la estabilidad', y felicitó al pueblo de Costa de Marfil por su amplia participación en las dos vueltas de los comicios, 'lo que demuestra su apego a la democracia y su anhelo de reconciliación, paz y estabilidad'.

En su opinión, las elecciones fueron precedidas de una 'digna campaña' que 'dio crédito' al país. 'Es imperativo que el deseo soberano expresado por el pueblo marfileño sea respetado', subrayaron, y aseguraron que 'sólo' considerarán legítimos a aquellos líderes nacionales y locales que se sitúen 'bajo la autoridad del presidente democráticamente elegido'.